Imperio de luz y silencio (Imperio de sombra y tormento 2) 49 La Emperatriz Palacio Imperial 48 horas para el solsticio de verano
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49 La Emperatriz Palacio Imperial 48 horas para el solsticio de verano

E cho ha dejado de preguntarse si quienes la siguen lo hacen convencidos de su causa o, por el contrario, le tienen suficiente miedo como para no atreverse a desobedecer.

Son todos unos cobardes.

Si el clan al que acudió al escapar de Palacio la hubiera delatado, no les habría ocurrido nada. Probablemente Ryosuke los habría premiado con los mismos favores que les prometió ella si la ayudaban… tal vez con más.

Ratas.

Ese clan la pone en contacto con su madre. No puede quedarse con el clan Taijiri, le estaría dando una ventaja demasiado grande a Ryosuke, así que ella lo orquesta todo para ocultarla. Nadie conoce mejor la forma de sobrevivir en este Imperio que la concubina favorita del antiguo Emperador Hisaaki.

Así que Echo acude a su madre, la misma que le enseñó a resistir la tortura, a ser digna y hermosa y resiliente, la misma que sigue envenenándose a diario para que sus enemigos no la tomen por sorpresa… y su madre, Naruko del clan Taijiri, le muestra cómo debe sobrevivir una vez más.

Muchos de los que apoyaron la traición de su hermano la están ayudando ahora. Y sabe que los vientos podrían cambiar en cualquier momento.

Indignos.

No les importa el Imperio; nunca lo ha hecho. Enriquecer sus clanes, aumentar su poder… es todo cuanto desean.

A veces, cuando intenta dormir y se encuentra cara a cara con la oscuridad, el recuerdo de unos ojos verdes le devuelve la mirada.

Ya no puede pensar en Alexa cuando la contemplaba con amor; solo es capaz de conjurar sus ojos aterrados, abiertos por la incredulidad y el dolor… justo cuando la apuñaló.

Se acuerda de que Alexa no quería permitir que Ryosuke la matara y se dice que no importa. Se acuerda de que Alexa intentaba explicarle algo aquel día y se convence de que nada justificaría la traición.

Sueña con sus besos y se baña en agua fría hasta que desaparece el recuerdo de su tacto sobre la piel.

Se repite a sí misma que Alexa la traicionó al final. Se aferra a las emociones más amargas, tan pútridas que a veces retuercen su memoria, y uno a uno apaga esos momentos que se suceden en su mente y que se resisten a imaginar a Alexa como a una traidora.

Su madre le pregunta por ella y Echo se lo cuenta todo. Naruko solo le dedica una mirada indiferente, y con un rictus que roza el desprecio le asegura: «Te has equivocado con esa mujer, pero has sabido ponerle remedio».

Echo sabe que cuando recupere el trono tendrá que tomar medidas. Ya no se fía de nadie… y no puede tener a personas en las que no confía a su lado.

Lo reducirá todo a cenizas y empezará de cero.

Pero todavía queda lo más importante.

Primero va a matar a Ryosuke.

Luego va a acabar con el padre de su hijo.

En la oscuridad de su alcoba, se lleva la mano al vientre.

Es consciente de que es pronto para estar segura, pero ella lo sabe .

Tora Satake lo ha sacrificado todo para vengarse de ella.

Es una pena que no haya servido de nada.

Y se muere de ganas de darle la noticia: ha engendrado al próximo heredero del clan Akiyama, el próximo Emperador de Japón.