Capítulo 18. Meissa
Meissa
El beso con Lars no se me borra de la cabeza. No paro de revivirlo una y otra vez. Y en sueños es peor, porque en vez de solo besarnos, hacemos arder el agua de la piscina.
Besarlo puede complicarlo todo. Lo sé, pero no hacerlo me parecía ir contra natura. Y qué beso. El mejor de mi vida. Fue como acariciar el paraíso con los dedos. Nunca me había sentido así, como si flotara. Me estaba besando la boca, pero yo lo notaba por todo mi ser.
Es mejor que no dejemos salir esta atracción. Ahora tengo que ver la forma de ser amigos, callarme mi gran bocaza y no joderlo todo más.
Con mi ex lo hice; con él era comedida y callada, como él deseaba. Y eso, al final, me hacía estar siempre enfadada y molesta con el mundo. Porque, para encajar con él, no podía chillar en alto lo que quería. Qué idiota fui.
A veces las cosas nos pasan porque no vemos las señales hasta que nos estampamos. Mi ex no era para mí, pero yo ansiaba que lo fuera.
Fue un capullo, pero siempre lo fue. Le reí las gracias hasta que las dirigió hacia donde más me dolía y dije basta.
A veces, cuando miro a Lars, siento que me entiende como nadie.
Que no tengo que explicarle cómo soy, o por qué.
Por qué a veces no me callo, y otras soy la reina del silencio solo acompañado por mi música.
Nunca más. Nunca más voy a forzar las cosas.
Ando por el pueblo y veo cómo lo preparan todo para las fiestas.
Voy hasta la zona de puestos y al fondo está Tyre, pintando de negro unos barrotes de color verde moco horribles.
Los otros puestos tienen mucha gente, pero él está solo.
Nadie lo ayuda. Voy hasta él y cojo una brocha.
Me mira y no dice nada mientras pinto a su lado tras ponerme los auriculares y meterme en mi mundo.
Sorprendentemente, me explica con gestos lo que espera de mí y le hago caso.
No me pregunta, no me cuestiona, no me exige respuestas de por qué estoy aquí, a su lado.
Lo miro de soslayo cuando llevo un rato y veo en él muchas cosas parecidas a las mías.
Es muy guapo, y tiene fama de mujeriego.
Pero siento que hay mucho más. Nuestro abuelo debía de odiarlo y seguro que se lo dejó claro más de una vez.
Yo tuve suerte de vivir lejos con mi madre. Pero él se quedó. ¿Por qué se quedó?
Guardo los auriculares en el bolsillo al cabo de un rato para escuchar a la gente.
—Sé que soy guapo, pero deja de mirarme o me vas a desgastar. —Le tiro pintura a los pantalones. Sonríe y eso le marca el hoyuelo. Yo tengo uno, heredado de mi madre y de mi abuelo, y él debe de tenerlo también por nuestro abuelo.
Seguimos pintando hasta que alguien me tapa la luz. Alzo la cabeza y veo a Lars con unas bolsas y bebida fresca. Lo deja todo en la mesa. Intento no mirarlo, pero es casi imposible no hacerlo y no recordar su beso. O su cuerpo pegado al mío, duro como una piedra donde el mío es blando y manejable.
—Ten. —Deja una botella de agua frente a mí y la cojo. Nuestros dedos se tocan.
Espero que aparte la mano, nervioso, pero solo me sonríe con calidez.
—Os he traído todo lo que nos sobra —apunta Darren, que llega con más bolsas—. Aquí tienes todo lo necesario para pintar y organizar esto. No pensamos ganar con ventaja.
—No hace falta —dice Tyre, agitado.
—Muchas gracias, mi primo y yo os lo agradecemos. —Le doy un codazo a Tyre.
—No pienso agradecer una mierda, pero si tú quieres hacerlo, es cosa tuya.
—Yo lo agradezco.
Lars sonríe y luego me dice que ha traído algo de comer. Le doy las gracias y nos miramos como dos idiotas que tratan de no devorar al otro, pero se mueren de ganas. Los veo alejarse hasta su puesto. Saco todo y le tiendo comida a mi primo. Gruñe, pero al final acepta comer algo.
—Se te nota mucho.
—¿El qué?
—Que te sientes atraída por Lars. —No lo niego—. Si aceptas un consejo, haz lo que te salga de las narices. Van a hablar mal de ti de todas formas. —Siento que lo dice por él mismo—. En este pueblo, la fama cuesta quitársela, y hagas lo que hagas la gente solo te ve como eso.
—No creo que sea así; la gente que de verdad te quiere no lo hace.
—Ah, ¿que existe gente que te quiere de verdad? Lo dudo. —Sonríe, pero la tristeza de sus ojos me parte el alma—. Vamos a seguir, primita. A menos que quieras irte. —Aunque aparta la mirada, he visto como mi respuesta le inquieta.
—No voy a irme, primito.
Saco los auriculares y le tiendo uno. Escuchamos música juntos mientras pintamos y arreglamos este lugar para que sea lo que él tenía en mente y no la chapuza que nuestros primos han hecho. Lars está al fondo y lo he pillado mirándome, porque yo también lo he mirado siempre que he podido.
—¿Quién se hará cargo del puesto?
—He contratado a unas personas. Eso sí lo tengo controlado.
—¿De verdad me quieres en tu proyecto? No me conoces de nada.
—Lo sé. Pero prefiero a los enemigos cerca. —Sonríe y sé que solo bromeaba—. No sé cómo eres, Meissa, pero quiero dar un salto de fe.
—¿Podemos ir el lunes por la tarde a hablar con tu abogado y lo pienso tras hablar con él?
—Claro. Entiendo que no quieres líos con los Landry. Somos lo puto peor de este jodido pueblo.
Se gira y se pone a hacer cosas. Tal vez algunos Landry sean así. Pero todos, me niego a creerlo, y al fin y al cabo son mi familia. Como Tara, me recuerdo. Sigo pintando y cuando acabamos es muy tarde. Llego a casa de Lars agotada. Abro la puerta y Lars se me acerca.
—Te he preparado un baño caliente en mi cuarto de baño…, y es solo para ti. No busco nada, Mei…, yo… —Lo abrazo. Me lo devuelve con cariño—. Solo quiero cuidarte.
—Lo sé. Sé que el beso lo complica todo, y tú no quieres nada con nadie.
—Es que no eres nadie, Mei, eres la hermana de Tara, y si doy un paso así, que puede traer consecuencias, quiero estar muy seguro. —Acaricia mi pelo.
—¿Podemos ser amigos? Odio que me evites.
—Podemos.
Me separo y le doy un beso en la mejilla antes de ir a prepararme ropa para disfrutar de un baño relajante. Entro en su cuarto de baño y veo que ha puesto música, velas y sales minerales. Somos amigos, solo amigos. Solo eso. Pero mi corazón va por libre y se ha montado una fiesta pensando en él.
Lars
No he perdido de vista a Meissa en todo el día y Tyre tampoco; ha pedido comida para ellos y se ha encargado de que bebiera.
Y hasta mandó que le llevaran un sombrero nuevo que ha comprado para ella, en color marrón clarito.
Todo esto, como si ella no le importara.
Darren y yo coincidimos, tras hacerse cargo Tyre del rancho, que es diferente al resto de los Landry.
Y, si tenía dudas, ver cómo cuida de ella las ha disipado.
Estuve con Robin un rato. Y hablé con mis exsuegros. De nuevo me han interrogado a propósito de Meissa.
—No saldría nada bueno de ello, y tonto no eres —ha dicho Ivar—. Yo, por supuesto, no lo aprobaría. Sería ya el colmo.
No dije nada; si no existiera Robin, me darían igual todos ellos y sus mierdas. Pero existe y tengo que tener claro todo antes de dejarme llevar por una simple atracción que me puede complicar la vida y hacerle daño a él.
—Ha sido increíble. —Meissa se sienta a mi lado oliendo a jabón, vainilla y flores.
No quiero mirarla, pero lo hago. Fracaso al ocultar lo que siento al ver su cuerpo solo con un vestido fresco de verano. Sus largas piernas morenas me hacen desear besarlas…
—Tyre no me parece mal tipo —empieza a decir—. Mañana iré a ayudarlo. Nuestros otros primos pasan, y me da pena. No sé por qué no tira la toalla.
—Tal vez porque los otros se sienten menos Landry.
—Tyre y yo somos primos hermanos. Hijos de los dos únicos hijos del anterior dueño. Pero el resto de los Landry son primos segundos, terceros y a saber qué más. Tyre me ha contado que a todos los llama primos, y tíos si son mayores. No se para a pensar en nada más.
—Cuando murió tu bisabuela el rancho empezó a perderse.
Tu abuelo supongo que pagó las consecuencias de todo eso, se rumoreaba que su padre tras la muerte de su esposa lo pagaba con sus hijos.
Muchos se marcharon de aquí y, al final, él se quedó a cargo de todo, pero fue un desgraciado hasta el día de su muerte.
Nuestros ranchos, antes, no tenían barreras, estaban unidos.
Aunque todo iba regular, porque se rumoreaba que, antes de morir, tu bisabuela se veía con el señor Bennet.
Al morir no se confirmó nada, pero ambos hombres empezaron a comportarse de forma despreciable con sus hijos.
—Y Darren pagó también esas consecuencias—.
Tras el accidente del abuelo de Darren, la enemistad fue mayor.
Ellos dicen que uno de los suyos murió por su culpa.
La policía dijo que los tres estaban muy bebidos y con otras sustancias.
Yo creo que solo buscaban una forma de enemistarse y cerrar las fronteras.
Hace poco nos enteramos de que usaron todo ese odio para hacer daño al hijo de Darren.
—Joder, qué familia tan ejemplar.
—Bueno, Darren y yo hemos sobrevivido a un mandato cruel y no lo hacemos mal.
—Nada mal.
—Dale una oportunidad a Tyre, creo que está tan solo como tú —admito.
—Lo he notado. ¿Y si me equivoco? Llevo años tratando de conseguir que Tara sea esa hermana soñada, y mira cómo está saliendo todo.
La tengo poniéndome de guarra por el pueblo y, joder, tú y yo solo nos hemos besado.
Al menos podría haberme follado al vaquero.
—Me mira coqueta—. Sabes que bromeo, ¿no?
—Aparto el pelo de su cara y le acaricio la mejilla.
—No bromeas, Meissa, quieres que follemos. —Bufa—. Pero entiendo lo que quieres decir.
—¿Ves por qué quería tenerte de amigo? Tú me ves.
Apoya su cabeza en mi hombro y sé que es cierto, la veo, y me encanta todo de ella. Y si la dejara, ella vería todo de mí.