Capítulo 36. Dakota
Dakota
Regreso de la revisión con Max. Llevo muletas y nada más entrar me hace sentarme. Todo va bien, la recuperación será rápida, pero he tenido que mandar la baja y Tyre la ha visto.
Lo he estropeado todo y Tyre tiene razón.
Di por sentado que su mal carácter le haría ir tras Aomar y no parar hasta matarlo.
Tyre ya no es ese niño que se metía en problemas, es un hombre que está sacando un rancho adelante con el sudor de su frente.
De nuevo me asusté y salí corriendo. Sin pensar que Tyre en un primer momento perdería los nervios, pero luego usaría la cabeza para no destruirse.
Max me dijo que no diría nada, pero también que me estaba equivocando.
Y tiene toda la razón.
Cuando me dijeron que había que operar lo vi todo negro. Me vine abajo. Pensé que no podría seguir siendo entrenadora. Fue entonces cuando me di cuenta de que ya no pensaba en ser jinete, que mi mente sí había cambiado el chip, pero yo no.
Soy entrenadora y ese sueño no me lo ha quitado nadie: puedo cumplirlo. Puedo ser la mejor. Puedo ser imbatible, pero no quería, seguía enfadada con la vida por todo lo que me había quitado. Sin ver todo lo que me dio.
La posibilidad de cientos de victorias como entrenadora y el amor de un hombre que solo quería hacerme feliz.
—Anima esa cara. La recuperación será menos larga de lo previsto al principio.
—Lo sé. Estaba pensando en Tyre.
—Con eso no puedo ayudarte. —Max se pasa la mano por el pelo rubio.
Estas semanas con él han sido buenas. Me encanta su mente brillante. Me ha pedido que le cuente todo lo referente a las carreras. Hemos estado viendo vídeos de competiciones. He visto en sus ojos que le ha picado el gusanillo. Tal vez haya encontrado lo que quiere hacer.
Ha estado mirando la posibilidad de hacer un curso y hablado con su padre y con Lars sobre ello. Me gusta verlo tan emocionado y es contagioso. Me ha hecho revisar cosas que no había visto. Y me ha enseñado cómo usar las matemáticas para las carreras.
Estar a su lado ha sido bueno. Sobre todo cuando el dolor me hacía recordar lo que pasó.
No he denunciado a Aomar porque quiero hacerlo cuando vuelva. Tengo todos los partes del médico y todo listo. Y volveré en unos días, no puedo retrasarlo más tras esta última revisión.
—Siempre pienso lo peor de él.
—¿Por qué? —Max se sienta a mi lado—. ¿Por qué no ves quien es y no quien te imaginas?
Miro a Max. Sus ojos son de un intenso color azul oscuro. Para lo guapo que es, no es creído y vive en su mundo. Pocas veces se da cuenta de cuando las mujeres lo miran con la boca abierta. Cuando se lo digo, siempre pasa. Es feliz en su cabeza, y a pesar de eso no ha dejado de cuidarme.
Creo que Max entiende mejor la vida en su mundo, y su mundo me parece fascinante.
Pienso en su pregunta. La analizo y pienso en Tyre. En cómo me cuida. En cómo me mira y cómo se preocupa por mí. Luego me veo a mí. Lisiada…
—Creo que el problema es que no entiendo como alguien tan perfecto puede estar con alguien como yo.
—Entonces el problema lo tienes tú. No él.
—Lo sé.
—Mira, cuando me creí enamorado de Bonnie —sonríe—, era porque quererla era fácil, pero yo nunca estaba ahí.
Hubiera sido un novio de mierda. Mi padre siempre está pendiente de ella.
De si está bien o no. Joder, cuando los veo juntos siento envidia, porque quiero eso.
Pero no sé si yo podré tenerlo, porque no sé cómo ser yo mismo sin vivir en medio del caos de mi cabeza.
Lo que te vengo a decir es que, si ella me hubiera aceptado, nos hubiéramos hecho mucho daño.
Y al final no seríamos amigos. El amor no se puede forzar.
Y el amor de verdad sobrevive al tiempo.
Si tras todo este tiempo Tyre seguía ahí para ti, es porque te ama de verdad.
Pero tal vez tú no sepas amarlo de verdad.
—El amor es cosa de dos.
—Sí, Bonnie hubiera sido la mejor novia del mundo, pero yo hubiera sido un novio de mierda. Ahora te toca pensar si tú puedes ser parte de la ecuación o un lastre para Tyre. Si solo puedes ser un lastre…, mejor dejarlo ir.
—No quiero dejarlo ir.
—Pues entonces haz como cuando preparas una carrera: mira los puntos débiles y hazlos fuertes. Refuerza cada paso para poder ganar la carrera y conseguir la victoria.
—Vas a ser un gran entrenador.
Sonríe y parece feliz. Como quien ha encontrado la pieza que le faltaba.
Hablo con mis padres y con mis amigas. Ya saben la verdad. Mis padres lo sabían, pero mis amigas no. Ahora todos lo saben, y Bonnie dice que se apuesta todo lo que tiene a que fue Aomar.
Sé que Tyre también piensa que fue él, y una parte de mí quiere que lo encuentre y le dé su merecido, otra quiere que use la cabeza.
Es tarde cuando me meto en la cama y busco el móvil para ver las redes de Tyre. No sube muchas cosas. Pero esta vez sí ha puesto algo. Un cartel del combate que hacen en los dos ranchos para las fiestas. Y hay un reto:
Te reto a que nos encontremos en el barro y me venzas si tienes lo que hay que tener y te atreves a dar la cara…, o tal vez solo seas un puto cobarde.
Mierda, con esto Tyre está retando a Aomar, aun sin saber quién me agredió. Pero dejando caer que sabe que fue él.
Toca volver a casa.
Toca volver al rancho como entrenadora.
Es tiempo de ganar con los baches que me ha dado la vida.