Imbatible (Amar a un cowboy 3) Capítulo 30. Dakota
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Capítulo 30. Dakota

Dakota

Entro en el taller de Tyre, donde hace arreglos de madera. Esta mañana me dejó una nota y me dijo que estaría aquí un rato antes de ir al pueblo. Que Meissa quería estar en el puesto y Lars no la había convencido de lo contrario.

Ayer, al final, no vinimos a ver sus creaciones. Teníamos otras cosas en mente.

Mi cuerpo aún sigue notando el dulce dolor de tenerlo dentro y tengo marcas en mi piel de sus besos. Sabía que acostarme con él sería bueno, pero esto ha sido mucho mejor de lo soñado.

Observo a Tyre puliendo un caballito de madera. Es tan precioso que me dan ganas de llorar.

—¿Y dónde ves el error?

—No es como el del cuadro. —Miro el cuadro de su bisabuela.

—Es parecido.

—Quiero que tenga algo de esa mujer que lo dio todo por este lugar.

—Es precioso, Tyre.

Levanta la cabeza y sus ojos se encuentran con los míos. ¿Sería raro besarlo? ¿Se ha cansado de mí? ¿Ya no quiere saber nada de mí?

—Deja de hacer eso.

—¿El qué?

—Buscar excusas para no hacer lo que deseas conmigo. Solo soy Tyre, tu Ty. Si quieres besarme, joder, bésame sin dudas ni miedos.

—Tenía miedo de que solo fuera cosa de una noche.

—¿Eso te dijo mi cuerpo? ¿Eso entendiste ayer?

—No.

Ando hasta él y sé que mis miedos de nuevo nos están haciendo daño. Cojo su cara entre mis manos y lo beso. Primero lentamente y luego con ansia, devorando su boca hasta que gimo dentro de ella.

—Buenos días —me dice.

—Buenos días. Tengo que irme a trabajar, pero este caballo es increíble, Tyre.

—De momento no lo destruiré.

Se levanta y va hasta una caja. Saca un caballo pequeño. Y sé que es el mío. Del que me caí, pero al que amaba con locura. El antiguo dueño lo vendió. Cuando me lo contó mi padre me rompió el alma.

—No es lo mismo, pero… —No lo dejo acabar. Lo beso con el caballito entre nuestras manos—. Sus hijos siguen su legado.

—Lo sé.

—Un día amarás a un caballo tanto como a ese.

—¿Cómo sabes que no siento conexión con ninguno?

—Te conozco. —Acaricia mi mejilla—. No te cierres al amor. Ahora yo decido, y nunca te quitaré a quien amas.

—Gracias.

Lo beso antes de irme con el caballito entre mis manos. Tras dar varios pasos tengo que parar por el dolor de rodilla. Y esta semana irá a peor. Y la carrera es el fin de semana próximo.

Al llegar hago lo que me dicen. Entreno a mis chicos y cuando es mi turno subo al caballo y lo doy todo… a riesgo de hacerme más y más daño. No sé si llegaré a la carrera.

***

—¿No vas a querer esa ensalada?

—No me apetece.

Gretel la coge y se la come. Verla comer me relaja. Pero hace que me preocupe por las ojeras que veo bajo sus ojos. Bonnie le ha propuesto hacerse una analítica y Gretel dice que no. Que está perfecta. Pero algo no va bien, tiene la piel muy pálida.

Ojalá nos equivoquemos todos. Por eso le digo que tampoco quiero el sándwich y se lo come, pero se lo come con ansia.

Como si no hubiera comido en años. Al acabar nos quedamos en la sala de personal hablando de las fiestas.

No hace amago de ir al aseo a vomitar y luego vuelta al trabajo. Todo bien, todo en orden.

—No te he contado algo —le digo cuando acabamos las dos por la tarde en casa de Tyre, viendo una serie.

—¿Sexo del bueno?

—Muy bueno.

—¡Toma ya! —Se levanta para hacer un baile y se marea.

—¿Gretel?

—Estoy bien, solo acalorada, voy a por algo de limonada.

Miro a ver si va al aseo y me siento una amiga de mierda por dudar así de ella. Escribo a Bonnie y me siento aún peor amiga. Al poco, Gretel trae limonadas. Sonríe y, cuando está a punto de llegar, se vuelve a marear y se cae. La limonada golpea contra el suelo y ella también.

Grito aterrada. Tyre está en el despacho y sale corriendo.

—No la toques. —Tyre se hace cargo de todo.

—La ambulancia no llegará a tiempo.

Tyre llama al médico del rancho. Y nos dice cómo proceder. Estoy llorando. Apenas puedo distinguir entre las lágrimas a Gretel, cada vez más pálida.

—Todo va a ir bien —me dice Tyre para que me relaje.

—Sabíamos que algo iba mal.

—Daki. —Lo miro—. Te necesito para llevarla al hospital.

Asiento y Tyre se hace cargo de todo. Él médico llega y de camino le hace las primeras pruebas.

He llamado a todos para informar y el médico ha avisado al hospital para que lo tengan todo listo.

El viaje se me hace muy rápido y lento a la vez.

Al llegar, una camilla la espera y nos dicen que se la llevan.

Bonnie no tarda en llegar con Darren. Meissa quería venir, pero Lars le ha aconsejado que no lo haga, por el riesgo de virus en el hospital.

Nos llama para estar al tanto de todo. Tyre le va contando todo de forma relajada, porque yo no puedo hablar y Bonnie tampoco.

Darren la abraza. Sus padres están de camino.

Max la llama desde el trabajo y ella rompe a llorar con su mejor amigo.

Cuando el médico sale, nos confirma lo que temíamos.

Tiene anemia y falta de muchas vitaminas, todo descompensado y por los suelos.

Todo apunta a que Gretel tiene un problema alimenticio.

No sabemos cómo se las ha apañado para ocultárnoslo.

Para escapar de nuestros escrutinios y provocarse el vómito.

Tiene las muelas destrozadas, nos dicen. No es algo de ahora. Lleva años así.

La belleza tiene un precio tan alto, que pagarlo puede ser letal.