Imbatible (Amar a un cowboy 3) Capítulo 29. Dakota
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Capítulo 29. Dakota

Dakota

Entramos al cuarto de Tyre sin dejar de besarnos. Se separa para mirarme cerca de su cama. Me quito las botas y tiro de su camiseta.

—No me rechaces… —Tyre se acerca y me besa—. Por favor.

—Nunca tendremos otra primera vez.

—Nunca fuiste mi primera vez por todos tus miedos, Tyre.

—Eras tan joven…

—Era tan tuya…

Me besa de nuevo y tira de mi ropa hasta que cae a mis pies. No hace nada salvo mirarme. Su respiración se agita mientras recorre cada rincón de mi cuerpo. Tiro de mis bragas y caen mojadas al suelo. Sus mirada se oscurece al verme desnuda a los pies de su cama.

—Tyre —le ruego.

Se quita las botas de vaquero y luego el pantalón. Disfruto de las vistas. De su cuerpo duro por el trabajo y tostado por el sol. Es increíble, y su polla dura presionando contra los bóxers negros habla de lo mucho que me desea. Cuando me besa sé que no hay vuelta atrás. Que esta noche es nuestra.

Caemos en la cama entre besos y caricias. Me encanta cuando adentra su lengua en mi boca y me folla con ella. O cuando me lame el labio inferior antes de morderlo. Estoy ardiendo por él y él por mí. Lo noto duro, presionando mi sexo. Ahora mismo su ropa interior es lo único que nos separa.

Me froto contra su cuerpo ansiando tenerlo dentro.

—Tyre…

—¿Dónde te duele, cariño?

—Entre mis piernas. —Sonríe descarado.

Baja la cabeza por mi cuello y lame mis pechos. Luego tira de mis pezones con fuerza, como me gusta, hasta dejarlos sensibles para entonces meterse uno en la boca y succionarlo con fuerza.

—¡Sí, joder! —Tiro de su pelo mientras me devora las tetas como me gusta—. Más duro.

Gruñe y muerde levemente mis pezones hasta que me duele. Jadeo excitada, y más cuando luego los lame. Esas puntas duras y sensibles.

—¿Te gusta, preciosa?

—Me encanta… Me gusta ver tu boca en mis tetas.

Lame mis duros botones bajando la mano hasta mi sexo. La mete entre mis piernas y esparce mi humedad por mi sexo.

—Tan mojada y lista para mí… ¿Me quieres dentro? —Mete un par de dedos dentro con fuerza. Retuerzo mi cuerpo en la cama.

—¡Sí! Por favor…

Se quita los bóxers, acerco su cuerpo al mío con la pierna buena y gruñe cuando su polla roza mi sexo.

—No hay prisa, cariño. —Besa mi boca.

—Te necesito dentro ya. —Se ríe y me besa.

—Eres una exigente.

—Ahora sé lo que quiero, y te quiero a ti dentro de mí ya.

Muevo mi cuerpo hasta que la punta entra en mi sexo.

Ambos jadeamos al notarlo. No deja de mirarme mientras entra poco a poco en mi interior.

Su polla es grande y dura. No he estado con nadie así.

Por eso noto como mi cuerpo se resiente ante su invasión hasta que me hago a él. Entra del todo hasta el fondo.

Mi sexo late en torno a él. Lo siento tan dentro, tan caliente…

Muevo mi cuerpo y golpea zonas de mi sexo que me hacen vibrar.

—Somos perfectos el uno para el otro. —Lame mi labio y luego me besa—. Siempre lo supe.

—Y yo —le respondo.

Pego mi cuerpo al suyo más y nos besamos mientras sale y entra con fuerza.

—Estás tan mojada y tan estrecha…, me vuelves loco.

—No voy a romperme. Fóllame duro.

—Me matas. —Me río y lo beso mientras sale de mí y arremete contra mi cuerpo más fuerte.

Apoya su mano contra el cabecero y muevo mi cuerpo para que se frote como me gusta. Embiste de nuevo y jadeamos juntos.

—Qué bueno —le digo—. Más, Ty, más duro.

Y lo hace. Entra y sale de mi cuerpo sin miedo a romperme. Me folla con fuerza mientras nuestras miradas hablan de hacer el amor.

—Tócate las tetas, cariño. —Tiro de mis pezones.

No deja de mirarme mientras me doy placer—.

Y entre tus piernas hay un botón que se muere por tus dedos.

Tócate mientras me notas dentro de ti. —Bajo una mano hasta mi sexo y me toco el clítoris haciendo círculos regulares—.

Me encanta verte darte placer con mi polla clavada en tu sexo.

Sale y mira como nuestros cuerpos se unen. Entra y sale de mí con fuerza, sin dejar de mirar cómo me toco para él.

Esto es muy bueno.

Araño su espalda cuando estoy cerca. Tyre está sudando y yo también. Me encanta verlo sobre mí, tan fuerte. Su cuerpo se contrae con cada embestida. Nunca podré olvidar esta imagen.

Nos miramos a los ojos sabiendo que el orgasmo está cerca.

—Eres preciosa, Daki. Córrete para mí. Quiero sentir como tu cuerpo me succiona.

Froto mi sexo hasta que me dejo ir. Grito de puro éxtasis mientras él se corre dentro de mí con fuerza. Cuando acabo estoy hasta mareada. Por la mirada de Tyre es evidente que para él también ha sido igual de intenso.

Me besa con dulzura antes de salir de mi cuerpo.

Va a por una toalla mojada con agua caliente y me limpia. Cuando regresa trae crema y, medio dormida, noto como cuida de mi rodilla. Su forma de cuidar de mí me llega al alma, igual que lo que acabamos de compartir.

Entra en la cama cuando estoy a punto de dormirme y me abraza por detrás. Besa mi cuello y acaricia mi estómago hasta que, enamorada como nunca de este hombre, me dejo llevar por el sueño.

Tyre

No puedo dormir.

Lo que siento por esta mujer hace que no pueda conciliar el sueño.

La amo.

La amo con cada fibra de mi ser, y tengo miedo de joderlo todo.

O de decirle lo importante que es para mí y que no sepamos ser novios.

Que no sepamos serlo todo el uno para el otro sin miedos, dudas y todo eso.

Ella ha dicho lo que siente dos veces, pero hacerlo yo es dejar sobre la mesa preguntas para las que no tengo respuesta.

Si para tenerla tengo que llamarla amiga, lo haré y callaré lo que siento.

Aunque para mí es mi mujer, la única que siempre ocupará ese lugar en mi vida.

Es mi todo.

Mi Daki.