Imbatible (Amar a un cowboy 3) Capítulo 28. Dakota
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Capítulo 28. Dakota

Dakota

Ando hasta una zona poco concurrida y me siento a tomar una copa. Suave, porque no me quiero emborrachar. Solo necesito un momento de paz. O eso esperaba. Aomar se pone a mi lado.

—Quiero estar sola.

—Vamos, somos viejos amigos.

—Yo nunca he sido tu amiga.

—Ya, bueno, eso dices, pero si Tyre no llega a estar ahí para ti, seguro que te hubieras acabado liando conmigo.

—En tus sueños. —Se ríe. Va borracho. No me da buena espina este hombre.

—¿Y ahora te abres de piernas para mi primo otra vez? Hasta que se vaya con otras…

—Tyre nunca me fue infiel.

—Eso dice él. —Bebo tranquila—. Le crees. Vaya mierda. Te prefería como antes. Que te creías todo lo que yo iba contando de él. —Lo miro enfadada—. Sí, odio veros felices. Me gusta más veros así, tú aquí y él ahí, sin tener a la única mujer que ama y amará.

—Eres mala persona.

—Tal vez. Pero si yo no soy feliz, nadie lo será.

Noto un escalofrío subirme por la espalda. Aomar se marcha y decido ir hasta donde está Tyre. En cuanto me ve se levanta, notando que algo no va bien.

—¿Qué ha pasado?

—Aomar. Ha confesado que fue él quien dejó caer los comentarios sobre ti hace años que yo creí, cómo no. No me da buena espina.

—A mí tampoco, evítalo todo lo que puedas.

—¿Y así siempre? ¿Nadie va a hacer nada?

—No tiene nada en su contra —dice tenso—. Más que deseo yo que pague por todo lo que hace no lo desea nadie. Pero sin nada en su contra solo podemos evitarlo.

—Era quien hubiera heredado de no existir tú.

La madre de Aomar es prima hermana del padre de Tyre. Hay muchos primos Landry, pero si buscan quién tiene más derechos, Aomar estaba entre los más beneficiados para heredar el rancho. Odia a Tyre.

—¿Te importa si nos vamos? —le digo agitada.

—No, a mí esta fiesta tampoco me atrae ya.

Nos despedimos de nuestros amigos y vamos hasta su camioneta. Me sujeta la puerta y me ayuda a subir. Lo dejo hacer, porque no quiero forzar más la rodilla y Tyre no puede evitar cuidarme. Me gusta que lo haga, que se preocupe por mí.

—¿Me enseñas tu caballito?

—¿Ahora?

—Sí, quiero saber por qué no lo ves perfecto.

Asiente y vamos hasta su casa. Al llegar me ayuda a bajar. Quedamos muy cerca el uno del otro y sus manos me queman ahí donde me toca. El recuerdo de sus besos, o de lo de esta mañana, me hace arder entre mis piernas.

—No me mires así…

—¿Como si quisiera que me follaras?

—No quiero ser un olvido rápido de tu mierda.

—Tyre, a ti no te podría olvidar en la vida. Eres y siempre serás mi gran amor, aunque ahora te llame amigo.

Tyre me mira esperando confirmar esas palabras en mis ojos. Bajo todas las defensas para que vea la verdad que había en mi interior. Esa que no he podido ocultar, pasara lo que pasara durante años. Ya se lo dije el otro día y quiero que me crea de verdad.

Coge mi cara entre sus manos y me besa. Lo hace sin esconder nada.

Devora mi boca al tiempo que me alza para que mis piernas lo rodeen. Cierra la camioneta y sin dejar de besarnos entramos en su casa. Esta noche va a cambiar todo para nosotros. Y no me importa. Lo llamemos como lo llamemos, siempre será mi amor.