Imbatible (Amar a un cowboy 3) Capítulo 17. Tyre
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Capítulo 17. Tyre

Tyre

El puesto está listo y el pueblo ha empezado a llenarse de gente.

Ayer llegaron los padres de Dakota. Han alquilado una casa de una sola habitación hasta que encuentren otra a su estilo.

Son unos liantes. No quemaron la casa de su hija aposta, pero lo de dejarla sin opciones o marcharse de esa forma fue para que ella se acercara más a mí o no usara a su padre como intermediario entre los dos.

Dakota ama esto por su padre. No fue jinete, pero sí sabe cuidar purasangres. Gracias a él tenemos los mejores caballos, listos para estar en cabeza en las próximas carreras. Ahora necesitamos patrocinadores. Para eso se ha organizado la carrera de exhibición que hará Dakota.

Llego al puesto y no me gusta un pelo ver a Aomar cerca.

—Tengo un paquete para el rancho. —Lo tira de malas maneras sobre la fruta—. Ups, lo siento.

—Eres un capullo —esto lo dice Meissa. Aomar la mira enfadado y se marcha.

No me cansaré nunca de ver como mi prima pone las pilas a los Landry.

Entre Meissa y yo nos encargamos de la inauguración.

Nos dimos cuenta de que, para que funcione bien, uno de los dos tiene que estar presente.

En el puesto de los Bennet está Bonnie con Gretel.

Darren y Lars se están encargado de los dos ranchos y, ahora que está el padre de Dakota, de los caballos.

Yo me pondré al día de todo por la tarde.

Meissa y yo nos turnaremos, un día por la mañana uno, y otro por la tarde.

—Vamos a arrasar a los Bennet —le digo mirando a Bonnie, que nos contempla desafiante.

—¡Os vamos a ganar este año! —grita Meissa a sus amigas.

—¡Que empiece la fiesta! —Gretel sonríe y luego saca su corona y su banda de Miss Universo.

La gente va en masa allí para comprar lo que sea a la guapa miss .

—¿Te pones una corona tú o me la pongo yo? —miro a Meissa diciéndole que se ha vuelto loca—. Joder, no contaba con el extra miss .

Al final tenemos que optar por la opción regalo: si compran varias cosas, regalo de una bolsa de caramelos. Pero nada puede competir con Gretel, sus sonrisas, sus fotos y todo lo demás. Darren y Lars lo sabían. Por eso dijeron que las chicas se encargaban de todo.

—Tu marido seguro que sabía algo de esto.

—Eso le he dicho, pienso dejarlo sin sexo una semana. —Mi prima va a decir algo más, pero se queda pálida.

Asustado, busco agua y le doy para beber. Luego sale corriendo a la zona de personal que tenemos. Entra en la caseta y va al aseo provisional. Vomita.

—Algo no me ha sentado bien. Llevo así unos días.

—Porque embarazada no, ¿verdad?

—No…, estoy rota…

—Estás idiota, eso es lo que estás. —Se ha sentado y me arrodillo a su altura. Le paso agua y le aparto el pelo de la cara—. ¿Puedes estar embarazada?

—Me dijeron que era muy complicado sin tratamiento.

No quiero tener esa esperanza, Tyre. —Seco sus lágrimas y la abrazo—.

Lo he pensado, cuando me dio por vomitar, dije «tengo una falta, puede ser…

», pero no es la primera vez que me pasa.

Al tener la regla descontrolada, no es algo raro.

Todas las demás veces fueron falsas alarmas.

—Podéis hacer un tratamiento.

—Lo sé. Pero no sé si estoy preparada para que ni por esas me quede embarazada.

Tiene que ser duro desear algo con todas tus fuerzas y no poder tenerlo. Eso me hace recordar a Dakota y su sueño de ser jinete. Cómo se truncó por una mala caída.

—Eres fuerte, prima. Puedes luchar por esto.

—Sí. ¿Puedes ir a la farmacia a por un Predictor? Si no estoy, no quiero seguir alimentando la esperanza.

—¿No quieres a Lars para eso?

—Lo he tenido a mi lado cada vez que lo he hecho y era negativo. Siempre me abraza, me besa y me dice que cuando esté lista haremos un tratamiento…, pero él ya es padre. Para él no tener más hijos no dejará una herida tan profunda como en mí, que siempre he ansiado ser madre.

—Lo sé. Pero él te ama. Se pone en tu lugar.

Me pasa con Dakota. No necesito caerme de un caballo para saber que a ella ese momento la destrozó.

O para entender su mirada de anhelo cuando ve a los nuevos jinetes y se gira para que nadie la pille llorando por no poder ser ellos.

Cuando baja del caballo y cojea, toma aire.

Luego aprieta los puños para no llorar y sonríe.

No, yo no estoy en su piel, pero cada vez que la veo triste me destroza el alma, y supongo que Lars siente eso por ti.

Y tú también tienes a Robin. Ese niño te ama con locura, pase lo que pase ellos son parte de ti, porque todo salió mal, prima, y eso te trajo a este lugar.

—Es una mierda pensar que el aborto, romper con mi ex y toda esa mierda me trajo a ellos.

—Ya. Lo es, pero todo pasa por algo.

—Sí. Ve a por eso. Te espero aquí, como es la hora de comer no hay mucha gente.

—Traeré algo de comer.

—Que no lleve ajo, me da asco ahora. —Se le llenan los ojos de lágrimas—. ¿Ves? No sé si tengo un embarazo psicológico o no. Cuanto antes me haga esa mierda de test, mejor.

Me marcho y llamo a Lars para contarle todo.

—Gracias por avisarme.

—No sabía lo de las pruebas fallidas.

—No lo estamos buscando, pero tampoco estamos poniendo medios. Es complicado, porque ella piensa que así, si no se queda, es por eso, no por lo que le pasó en el aborto.

—Ella piensa que no la entiendes.

—Lo sé, y quiero entenderla, pero no estoy en su cuerpo. No sé lo que siente cada vez que no sale lo que espera. Le daría la luna, pero no sé cómo hacer para darle eso que ansía tanto.

—No puedes hacer más que estar ahí. Voy a comprar el test y a por algo de comida.

—Yo voy de camino. Estaré fuera para abrazarla cuando se lo haga. Nos vemos ahora.

Mi prima me va a matar por esto, pero Lars es mi amigo y se preocupa por ella. Si a Dakota le pasara algo así, yo querría saberlo. Tarde me doy cuenta de que llevo un rato pensando en ella como mi chica. Como parte de mí…, cuando no es nada.

¡Joder!

***

—Vale, ya han pasado los cinco minutos. —A mi prima le tiembla la mano, no quiere comer nada hasta mirar esa cosa—. Míralo tú y si es que no, solo me dices «ya llegará» y comemos. ¿Vale?

—Vale.

Leo que si se ven dos rayas es que sí. Lo saco y miro de nuevo las instrucciones. Mi prima tiene los ojos cerrados. Varias lágrimas caen por ellos. Salgo fuera y se lo tiendo a Lars. Este lo mira y ve las dos rayas.

Los ojos se le llenan de lágrimas y se contiene. Entra y se pone delante de Meissa.

—Abre los ojos —le digo.

Lo hace y ve a Lars arrodillado ante ella. No entiende qué pasa hasta que ve las dos rayas. Las mira y llora. Se tira a los brazos de su marido y los dejo juntos para celebrar este momento.

Salgo y saco mi móvil.

Tyre: Mi prima me va a hacer tío, es un secreto. Pero quería compartirlo contigo.

Dakota: Vaya, qué bien. Gretel me dijo que lo estaba pasando mal para tener un hijo.

Tyre: Eso parece, pero yo no lo sabía. Me pregunto cuántas cosas más ignoro de la gente que quiero.

Dakota: Bueno, poco a poco, Tyre. Nadie te ha enseñado a ser algo diferente y estás cambiando. Me gusta el cambio. Y vas a ser un tío increíble.

Tyre: ¿Es posible querer a alguien del que no sabías nada hace solo unos minutos?

Dakota: Sí.

Meissa sale y me abraza con fuerza, y yo a ella.

—Vas a ser tío.

Aunque somos primos hermanos, hemos decidido que si alguno tenía hijos seríamos tíos, porque nos queremos como hermanos.

—Eso parece. —Pongo mi mano en su tripa.

—Vamos a ir a hacer pruebas —me informa Lars—. A la ciudad. ¿Te encargas de todo con Darren?

—Sí, lo primero es ver que todo está bien. —Mi prima se tensa—. Que lo está. Es el primer Landry con sangre Bennet. Eso une los dos ranchos más que nada.

—No sé si quiero para mi hijo tantos primos idiotas —gruñe Meissa.

Los veo irse y prometen informarme de todo. Llamo a Darren mientras como y entre los dos y nuestros trabajadores organizamos todo para que Lars pueda estar tranquilo.

Dakota

Tyre llega muy tarde. Estoy en el salón viendo la tele para esperarlo. Al verme intenta ocultar su cara de cansancio.

—¿Te das una ducha y caliento la cena?

—¿No has cenado?

—Te estaba esperando.

—Son más de las diez…

—Ve a darte una ducha.

Va a decir algo, pero al final asiente. Voy a la cocina y enciendo el horno. Tengo dentro bocatas con queso y carne empanada y así se derrite el queso. Caliento las patatas asadas y lo pongo todo en una bandeja para llevarlo al salón. Tyre no tarda en bajar. Se sienta a mi lado y come en silencio.

—Gracias por esto, Daki.

—Eres mi amigo, los amigos se cuidan, y sin Lars y los puestos es más lío.

—Ya, pero tenían que irse a ver que todo estaba bien.

—Sí. ¿A qué hora van al médico?

—Mañana a primera hora. No han podido darles cita antes.

—Bueno, pues mañana les dirán que todo está bien.

—Sí, pero Meissa está muy nerviosa. La he llamado y de los nervios le castañeteaban los dientes. Lars me ha escrito para decirme que le ha dado una tila y se ha dormido.

—Pasar por un aborto es duro. Eso no se olvida nunca.

—Heridas que marcan nunca borran sus huellas. —Eso lo dice mi padre y me gusta que lo recuerde—. Gracias por esto.

Nos miramos con intensidad. Estamos muy cerca, su pierna roza la mía y soy muy consciente del calor que emana de su cuerpo. Le digo «de nada» y sigo cenando. Se marcha a la cama tras ayudarme a recoger.

Una vez sola en mi cuarto, soy muy consciente de que Tyre está a solo unos metros de mí. Lo deseo tanto que me duele. Es un dolor sordo entre mis piernas que no logran saciar mis manos. Por eso, cuando me toco y me corro, salgo al balcón frustrada por desear de forma tan enfermiza a mi ex.