Imbatible (Amar a un cowboy 3) Capítulo 16. Dakota
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Capítulo 16. Dakota

Dakota

Elba y Dilan son increíbles. En unos meses harán algo grande. Yo también he estado entrenando, pero al verlos a ellos con toda esa energía siento como si no quisiera aceptar la realidad de que esto no es para mí.

Solo una carrera.

Solo una…

—Estoy cansada. —Gretel se pone a mi lado—. Me gusta limpiar mierda de caballo, no me malinterpretes, pero hoy estoy más cansada que nunca.

—Tal vez deberías detenerte para comer algo. Dejé dulces en la sala de personal.

—Qué gran idea.

Se marcha y no debería, pero la sigo. ¿Por qué lo hago? Ni idea, porque no delato mi presencia y la veo solo beber agua. No come nada. No hace por comer nada.

—¿Te gusta la comida? —digo, entrando como si nada.

—Sí, eres una gran cocinera. —Me da un beso mientras yo siento que algo no va bien.

—Puedes comer más si quieres. —Por favor, que coma algo…

Para mi tranquilidad, coge un poco de bizcocho y se lo come. Se lo come poco a poco, pero come. Al acabar dice que va al aseo y que en seguida regresa conmigo. ¿Y si ha ido a vomitarlo? No, joder, todo esto son miedos que me ha metido Bonnie.

El problema es que Bonnie está junto a Lars cuando salgo.

—¿Todo bien? —les pregunto.

—Sí, hemos venido a ver cómo os va. ¿Y mi hermana?

—En el aseo. Ha comido un poco y está…

Bonnie se va hasta el aseo. Mierda, esto ya me está empezando a agobiar. Miro a Lars, que parece preocupado.

—¿Qué pasa, Lars? —indago—. ¿Tiene Gretel problemas con la comida?

—No lo sabemos a ciencia cierta, pero tenemos miedo de que sí. O no come nada, o come demasiado, hay contrastes que nos alarman.

Noto como me agito. Pasé por algo parecido con una compañera de trabajo.

Todo el rato la gente le decía que estaba gorda.

No lo estaba, solo tenía curvas, pero ella se obsesionó, y todo parecía normal hasta que se desmayó.

Se provocaba el vómito tras la comida. No volví a verla, porque su familia se la llevó.

Sé que se puso mejor. Me cambié de ese lugar en cuanto pude.

—Esperemos que no.

—Sí. —Lars mira hacia Gretel y Bonnie, que vienen riendo—. Si ves algo raro, nos avisas. No es tu responsabilidad, pero…

—Es mi amiga, por ella haré lo que sea.

—Gracias, Bonnie está muy preocupada.

—Es normal.

Se quedan un poco, hasta la hora de la comida. Como con ellos y Gretel come bien, no advierto nada raro, y tampoco va al aseo al acabar. Tal vez solo estamos viendo cosas raras, porque hasta hace poco ella tenía que cuidar tanto su dieta que ahora no sabe cómo comer sin sentirse culpable.

Que sea eso…

***

Dejo mi coche cerca de donde están montando todo para las fiestas.

La panadería me llama por su olor a pan recién hecho.

Entro y me compro algo mientras voy hasta donde Tyre debe de estar supervisando el puesto del rancho Landry.

Cuando era pequeña, las fiestas del pueblo me gustaban mucho.

Cuando era novia de Tyre, más. Bailaba conmigo ante la mirada de todas las mujeres que deseaban ser yo.

Esas mujeres luego me hacían sentir de menos.

Recuerdo esa época con cariño y a la vez con dolor, por sentir que no era suficiente para el chico del que estaba enamorada.

Como si el amor fuera cosa de físicos y no de almas.

Por ese entonces no lo entendía.

—Hola. —Aomar se pone delante de mí. Lleva un uniforme de la mensajería del pueblo.

—Hola —le respondo, y sigo andando, pero se pone a mi lado.

—Entonces, ¿vuelves a ser la puta de mi primo?

Lo miro sin creerme que haya dicho eso.

—Lo que veo es que tú sigues siendo el idiota de siempre.

—Como si eso me importara, pero a ti sí te importa todo lo que dicen de ti. En el pueblo hay una apuesta sobre vosotros. Sobre cuándo os volveréis a liar. Yo he apostado. Mi primo no puede aguantar mucho sin follar, y vives en su casa. Le da igual una mujer que otra, ¿sabes? Nunca te quiso…

—¿Se puede saber qué haces con ella? —Tyre, que lleva unos sacos, mira a su primo como si quisiera arrancarle la cabeza.

—Estoy trabajando.

—Ni te le acerques.

—¿Ahora ella no puede defenderse sola? ¿O te preocupa que le coma la cabeza y se marche corriendo porque no asuma que eres un mujeriego que solo quiere follar con unas y con otras?

Tyre lo mira enfurecido y me pongo delante de él como si temiera que le fuera a romper la cara a ese idiota.

Aomar nos mira sobrado hasta que le cruzo la cara.

—No te acerques a mí nunca más, y como vuelvas a decir algo malo de mí o de Tyre, dejo que te parta esa cara de tonto que tienes y te haga una nueva.

Aomar se toca la cara y nos mira enfurecido antes de irse.

Vamos hasta el puesto de Tyre y al llegar andamos hasta donde está la carpa del rancho para guardar cosas. Mira mi mano y la acaricia.

—No debiste hacer eso. Podrías haberte jodido la mano.

—Bueno, así me hace juego con la rodilla. —Acaricia mis dedos. Tiemblo por su contacto—. No me gusta que digan eso de ti.

—¿Y no los crees?

—Creo que trabajas tanto que ni tiempo de pensar en el sexo tienes. —Su mirada se centra en mí y noto como los latidos de mi corazón se aceleran.

Asiente, como si hubiera preferido responder así que abrir la boca y decirme la verdad.

Tras ver que no tengo nada, vamos a donde están montando el puesto.

Darren está en el de los Bennet y se acerca a saludarme.

Hablamos un poco y me marcho para dejar trabajar a los chicos.

Las fiestas del pueblo atraen a mucha gente, y muchos son comerciantes que buscan productos para sus tiendas.

Por eso es importante traer lo mejor, y así cerrar tratos con nuevos clientes para el rancho.

Es tarde cuando Tyre regresa a la casa y, aunque no quiero, pienso si es porque ha estado con alguien. A una amiga no debería importarle con quién pasa el tiempo… Soy una amiga de mierda.