Imbatible (Amar a un cowboy 3) Capítulo 1. Tyre
5%

Capítulo 1. Tyre

Tyre

Diez años más tarde, en la actualidad

Intento centrarme en el trabajo, pero es complicado sabiendo que ella ha vuelto.

Su padre le hizo prometer que regresaría.

Que si quería que la ayudaran a costear sus estudios, debía volver.

Sabía que el que regresara era una posibilidad…

, pero han pasado diez años desde que dejó claro que yo era como el resto.

Que no se fiaba de mí. Que pesaba más cada mentira contada por la gente de este lugar que lo que yo hiciera por ella.

Las cosas, antes de eso, ya no estaban bien entre nosotros, pero esperaba que juntos pudiéramos resolverlo.

Ante todo éramos amigos. Pero no; cuando se pusieron feas, se marchó sin mirar atrás, sin importarle lo que dejaba destrozado con sus acusaciones.

No sé qué pasará cuando la vea, algo que será inevitable.

Con el rancho de los Bennet, ahora entrenamos caballos purasangres para carreras. Como hacía hace años mi bisabuela.

El padre de Dakota, Cesar, sigue aquí con su mujer, Fiona. Han continuado cuidando los caballos. Y más ahora que este lugar ha mejorado y hemos reconstruido las zonas de entrenamiento y de carreras.

Este verano haremos carreras. Para que la gente vea a nuestros caballos y pague por ellos. Y para que nuestros jinetes se luzcan antes de empezar a participar en carreras mayores.

Todo esto está muy bien, pero no su vuelta, no que ella esté aquí.

Era mi mejor amiga, me conocía… ¡Joder!

Ningún insulto me dolió más que sus palabras.

Que vuelva al rancho; pienso tratarla como a todos mis trabajadores. Es lo que ella quería. Que la tratara como al resto. Que fuera como con el resto. Pues eso tendrá.

***

—¿Te estás haciendo la cena? —Meissa entra en la cocina de la casa grande.

Al fin está reformada y parece un hogar. O no, porque para mí solo, este lugar es demasiado silencioso.

Solo se llena cuando Meissa está aquí. No tengo muy buena relación con mis primos o mis tíos.

Me respetan porque soy el dueño junto con ella, pero los Landry no se caracterizan por ser cariñosos.

A pesar de eso, yo me dejo el lomo por todos los que siguieron aquí y decidieron quedarse con las nuevas normas y arrimar el hombro.

—Sí. Trabajaré un poco en el despacho.

—¿E ir al pueblo a dar una vuelta?

—No.

—Me preocupa que lleves años sin ser más que el dueño, Ty.

—¿Qué quieres, prima?

—Saber cómo estás con la vuelta de Dakota.

A Meissa le conté toda la historia. Es más que mi prima, es como una hermana para mí. Nunca he sentido esta conexión con nadie de mi familia. Pero con ella siempre ha habido un lazo especial. Tal vez porque los dos nacimos fuera de un matrimonio feliz y no lo hemos tenido fácil en la vida.

—Genial. Es una trabajadora más. Su padre me ha traído esta tarde el contrato firmado por ella. Se va a instalar en una cabaña cerca de los establos y la zona de carreras.

—Bien. Se ha hecho muy amiga de la hermana de Bonnie.

—Al parecer, Miss Universo ahora quiere recoger mierda de caballo. —Meissa se ríe y seguro que, como yo, la imagina con la corona brillante y rodeada de mierda de caballo.

—Va a subir a redes su experiencia de cómo pasar de Miss Universo a granjera. Está muy loca, pero me cae bien.

—Eso he escuchado.

—Yo estaré por aquí. Me ocuparé de ello, así no tendrás que verla mucho.

—Estoy bien, Mei.

—Estás quemando la cena.

—¡Joder!

Saco la cena y salvo lo que se puede. Meissa se queda mientras pongo la comida en la mesa.

—Vete con tu familia, prima.

—No me gusta verte siempre aquí solo. Desde que tu madre se fue, estás más solo que nunca en el rancho.

Mi madre se relajó cuando las cosas empezaron a mejorar en el rancho y se fue a hacer viajes.

En uno de ellos conoció a su actual pareja y decidió seguir viajando con él.

Hace bien, este lugar ya ha apagado suficientemente su alma.

Volverá este verano, pero vivirán en el pueblo y coserá para una tienda en su casa.

No quiere regresar al rancho, y la entiendo.

—Estoy acostumbrado.

—Pero no por eso duele menos el silencio. Este sábado vienes a casa a cenar. ¿Vale?

—Vale.

Me abraza y se marcha hasta su camioneta de color rosa horrible.

Lars mandó hacerla para ella de ese color cuando el coche de Meissa dejó de funcionar.

Lo peor es que Bonnie, la mujer de Darren, quiso una igual.

Se sabe que son una u otra cuando se mueven por los ranchos, que ahora de nuevo están unidos.

Ceno en silencio y trato de no pensar en que estoy solo en este lugar tan grande.

No me importa… Es lo que siempre me digo desde niño.