CAPÍTULO 13
La universidad seguía funcionando como si nada hubiera ocurrido.
Las clases continuaban, los estudiantes iban de un edificio a otro cargando apuntes y cafés, y desde fuera todo parecía formar parte de una rutina perfectamente normal.
Sin embargo, bastaba con recorrer unos metros por los pasillos para darse cuenta de que algo había cambiado.
Las conversaciones se apagaban cuando aparecían ellos.
Algunos estudiantes bajaban la voz. Otros simplemente desviaban la mirada.
Y muchos fingían seguir con lo suyo mientras los observaban de reojo.
—No creo que todo esto empiece con Daniela—comentó Alex mientras recorrían el pasillo en dirección al despacho de Gabriel—Da la sensación de que solo ha sido la pieza que ha hecho que todo salte por los aires.
Claudia asintió sin dejar de caminar. Era una idea que llevaba demasiado tiempo rondándole la cabeza.
—Lo sé. Lo preocupante es que, desde que apareció Paula, parece que de repente todo el mundo tiene algo que contar.
Alex la miró de reojo.
—O quizá siempre lo supieron y simplemente han dejado de fingir que no ocurría nada.
Claudia guardó silencio unos segundos. Aquella posibilidad era incluso más inquietante, porque significaba que alguien llevaba demasiado tiempo mirando hacia otro lado. Al llegar al despacho, llamó con los nudillos antes de abrir la puerta.
— ¿Se puede?
Gabriel levantó la vista de los documentos que estaba revisando. Al reconocer a Claudia se puso en pie casi por instinto. La sorpresa apenas duró un instante antes de dejar paso a una expresión mucho más seria.
—No esperaba volver a verte tan pronto.
Claudia entró en el despacho acompañada de Alex.
—Han cambiado algunas cosas desde la última vez que hablamos. Necesitamos hacerte unas preguntas más.
Gabriel hizo un gesto hacia las sillas que había frente a la mesa.
—Entonces será mejor que os sentéis—Apartó algunos papeles de la mesa y señaló las sillas frente a él. Solo entonces reparó en Alex—Perdona, creo que todavía no nos conocemos.
—Alex Moreno.
Gabriel estrechó su mano con una cordialidad serena antes de presentarse.
—Gabriel Navarro.
—Encantado.
—El gusto es mío.
Claudia dejó que aquel breve intercambio terminara antes de intervenir de nuevo.
—Alex se ha incorporado a la investigación.
Gabriel dirigió una rápida mirada hacia él y comprendió enseguida cuál era su papel.
—Entiendo.
Durante unos segundos pareció debatirse entre preguntar o no hacerlo. Finalmente lo hizo.
—He visto en las noticias lo que ocurrió con Paula. Lo siento mucho. Imagino que deben de estar siendo unos días especialmente complicados.
Claudia no quiso detenerse en aquello.
—Ahora mismo nuestra prioridad es encontrar a Daniela.
—Sí... Supongo que eso es lo más importante en este momento.
Permaneció pensativo unos instantes antes de continuar.
— ¿Hay alguna novedad?
—La investigación sigue abierta—respondió Claudia sin entrar en detalles—Por eso estamos aquí.
Gabriel pareció entender enseguida que no iban a compartir nada sobre la investigación.
—Entiendo.
Durante unos segundos nadie dijo nada. Claudia aprovechó para observarlo. Seguía transmitiendo la misma calma de siempre, como si nada a su alrededor consiguiera alterarlo.
—La última vez que viste a Daniela fue después de hablar conmigo, ¿verdad?
—Sí! Entró bastante alterada, la verdad. Al principio pensé que se trataba de algo relacionado con la desaparición de Paula, pero había algo más.
— ¿A qué te refieres?
—No sabría explicarlo exactamente. Tenía la sensación de que estaba intentando tomar una decisión importante y no terminaba de atreverse. Intenté que me contara qué le preocupaba, pero apenas habló del tema. Estaba nerviosa. Miraba constantemente el móvil y parecía distraída.
— ¿Te comentó si pensaba reunirse con alguien o si tenía intención de hablar con otra persona?
—No me habló de eso. Al menos, no de una forma directa—Durante unos segundos pareció quedarse buscando el recuerdo entre todo lo que habían hablado aquel día—Sí mencionó a un chico de la universidad.
No recuerdo su nombre... En aquel momento no le di demasiada importancia porque pensé que se trataba de un problema más entre dos estudiantes.
Alex intercambió una rápida mirada con Claudia antes de volver a centrar toda su atención en Gabriel.
— ¿Qué impresión te dio?
Gabriel permaneció pensativo unos instantes antes de responder.
—No fue tanto lo que me contó como la forma en que hablaba de él. Había algo que no terminaba de encajar. No parecía enfadada, ni siquiera asustada... era más bien el cansancio de alguien que lleva demasiado tiempo soportando una situación que empieza a superarlo.
Claudia dejó que terminara antes de formular la siguiente pregunta.
—¿Llegó a decirte qué clase de relación tenían?
Gabriel negó despacio mientras intentaba reconstruir aquella conversación.
—No, pero salí de allí con la sensación de que aquel chico ocupaba demasiado espacio en su vida.
Como si hubiera conseguido convertirse en un problema del que Paula ya no supiera cómo escapar.
La impresión que me dejó es que parecía una relación complicada, de esas que terminan desgastando a una persona.
Claudia intercambió una breve mirada con Alex antes de preguntar:
—¿Complicada en qué sentido?
—Discusiones constantes, por lo que entendí. Comentó algunas situaciones que la hacían sentir incómoda y me dio la sensación de que llevaba tiempo intentando poner cierta distancia.
— ¿Había algo en la forma en que se refería a ese chico que te llamara especialmente la atención? ¿Era celoso?
—Puede que fuera algo parecido. No utilizó esa palabra, pero sí parecía cansada de algunas actitudes suyas. Como si cada conversación acabara convirtiéndose en un problema.
—Después de hablar con ella... ¿te quedó la sensación de que aquel chico podía llegar a darle miedo?
La pregunta hizo que Gabriel se lo pensara un poco más.
—No diría miedo. Al menos no de la forma en que solemos entenderlo.
Pero sí parecía preocupada. Y, teniendo en cuenta cómo estaba aquel día, no me extrañaría que parte de esa preocupación tuviera que ver con él.
No me dio demasiados detalles, pero sí la impresión de que llevaba tiempo intentando mantener cierta distancia.
—¿Hay algún sitio donde suela estar o donde creas que podríamos localizarlo?
—Creo que sí. Si sigue teniendo el mismo horario, debería estar en el edificio B. Una asignatura optativa de tercero.
—Perfecto.
Claudia ya se disponía a marcharse cuando lanzó una última pregunta.
—Por cierto, ¿Hay algo más que recuerdes?
Gabriel se quedó pensativo y negó despacio.
—Nada que pueda ayudaros.
Parecía dispuesto a dejarlo ahí, pero algo hizo que cambiara de idea.
— ¿Creéis que ese chico tiene algo que ver con lo que ha pasado?
Claudia cogió la carpeta que llevaba bajo el brazo.
—Eso es precisamente lo que vamos a averiguar.
Gabriel asintió.
—Espero que encontréis a Daniela.
La preocupación en su rostro parecía completamente auténtica.
—Nosotros también.
Abandonaron el despacho en silencio y recorrieron varios metros del pasillo antes de que Alex volviera a hablar.
Ninguno parecía tener prisa por sacar conclusiones.
Los dos seguían dando vueltas a la conversación con Gabriel, intentando separar lo que realmente había dicho de todo aquello que, quizá, había preferido callarse.
—¿Qué te ha parecido?
Claudia tardó unos segundos en responder. Había aprendido hacía tiempo que las primeras impresiones podían ser tan útiles como peligrosas.
—Creo que nos ha dado una pista importante.
Alex esbozó una sonrisa casi imperceptible.
—Eso ya lo sé. Lo que quiero saber es si le has creído.
Claudia siguió caminando sin apartar la vista del largo pasillo que se abría ante ellos.
—No tengo motivos para pensar que nos haya mentido.
—Yo tampoco.
Durante unos instantes ninguno añadió nada más. Solo se escuchaban las conversaciones lejanas de algunos estudiantes y el sonido de varias puertas abriéndose y cerrándose a su alrededor. Alex terminó rompiendo de nuevo el silencio.
—Pero hay algo que no termina de convencerme.
— ¿El qué?
—Siempre parece saber exactamente qué decir. No duda. No se contradice. Da la impresión de que lleva mucho tiempo ordenando esas ideas en su cabeza.
—Es orientador. Lleva años escuchando problemas ajenos y aprendiendo a escoger las palabras adecuadas. Es normal que transmita esa sensación.
Alex aceptó la explicación con un gesto tranquilo, aunque la duda seguía reflejada en su expresión.
—Puede ser. O quizá simplemente tenga más información de la que todavía está dispuesto a compartir—Aun así continuó Alex—de momento es la única persona que conecta a Paula y Daniela.
—Y la única que ha intentado ayudarnos desde el principio.
—O la única que quiere que pensemos eso.
—Ya estamos otra vez.
—Solo estoy contemplando posibilidades.
—Y yo intentando que no veas conspiraciones en cada esquina.
—Eso sería más divertido.
—No pienso responder a eso.
—Lo sé.
Doblaron una esquina y siguieron avanzando hacia el edificio B.
—Apuesto algo a que el chico no va a facilitarnos las cosas.
—No pienso apostar contigo.
—Qué poca confianza en el trabajo en equipo.
—Lo que tengo es experiencia.
—Entonces ya sabes que tengo razón.
—Lo que sé es que hablas demasiado.
La respuesta pareció divertirlo más de la cuenta.
—Eso me lo dicen mucho.
Claudia soltó el aire por la nariz, entre resignada y divertida, mientras seguían avanzando por el pasillo. No tenía intención de darle la satisfacción de responder. Aun así, mientras caminaba a su lado, no pudo evitar pensar que empezaba a acostumbrarse demasiado rápido a su presencia.