CAPÍTULO 11
Claudia atravesó la comisaría con paso decidido.
Desde que había salido de la sala de autopsias no había conseguido apartar de su cabeza la conversación con Rubén.
Cuanto más repasaba lo ocurrido, más convencida estaba de que la investigación acababa de dar un giro importante.
Y cuanto más clara veía la conexión entre ambos casos, menos soportaba la idea de quedarse esperando mientras el resto decidía si merecía la pena seguir aquella línea.
Estaba a pocos metros del despacho de Rubén cuando uno de los agentes de homicidios la llamó.
—Inspectora.
Claudia se volvió. El agente sostenía una carpeta entre las manos y parecía incómodo.
— ¿Qué ocurre?
—El jefe ha dado una orden hace unos minutos.
Ella sintió un mal presentimiento antes incluso de escucharlo.
— ¿Qué orden?
El agente dudó un instante antes de hablar.
—Que, hasta nuevo aviso, quedas fuera de la investigación.
Claudia lo miró sin decir nada.
—Dice que necesitas descansar y tomar distancia del caso.
No respondió. Se dio la vuelta y echó a andar por el pasillo con paso decidido.
Al llegar al despacho de Rubén ni siquiera se molestó en llamar; abrió la puerta directamente y entró.
Él levantó la vista de los informes que estaba revisando, No parecía sorprendido; más bien daba la impresión de llevar un rato esperándola.
—Imaginaba que no tardarías en venir.
Claudia cerró la puerta tras de sí con un portazo.
—No puedes apartarme del caso.
—Claro que puedo.
—Y los dos sabemos que es un error.
Durante unos segundos ninguno apartó la vista del otro. No era la primera discusión que mantenían. Y probablemente tampoco sería la última.
—Llevas varios días sin descansar, acabas de relacionar una investigación abierta con el asesinato de Lucía y cada decisión que tomas está condicionada por lo que ocurrió hace años.
—Porque está relacionado.
—Eso todavía no lo sabemos.
—No. Lo que pasa es que tú no quieres admitirlo.
La frase hizo que el ambiente se tensara un poco más. Rubén permaneció en silencio antes de responder.
—Lo único que intento es que no confundas lo que deseas encontrar con lo que realmente dicen las pruebas.
—Las pruebas están ahí. Paula intentó denunciar algo y nadie la escuchó. Daniela quiso hablar conmigo y desapareció antes de conseguirlo. Ahora aparece un cuerpo colocado exactamente igual que el de Lucía. ¿De verdad quieres convencerme de que todo eso son casualidades?
—Quiero convencerte de que no permitas que el pasado marque cada paso de esta investigación.
Comprendía la preocupación de Rubén. Después de todo lo que habían vivido, era lógico que temiera verla revivir una herida que nunca había terminado de cerrar.
El problema era que, esta vez, Claudia tenía la sensación de que precisamente ese pasado era la única razón por la que estaba viendo algo que los demás aún no alcanzaban a comprender.
—Llevo años buscando respuestas, Rubén. Y nunca había sentido que estuvieran tan cerca.
Rubén la observó con una seriedad poco habitual.
—Y eso es exactamente lo que me preocupa.
Claudia iba a responder cuando alguien llamó suavemente a la puerta.
— ¿Se puede?
Rubén levantó la vista.
—Pasa.
La puerta se abrió despacio. El hombre que acababa de entrar dio apenas un par de pasos antes de detenerse en seco.
Durante un instante, tanto él como Claudia permanecieron inmóviles, mirándose con la misma expresión de sorpresa.
Claudia tardó apenas un segundo en reconocerlo.
No pudo evitar acordarse del bar, del whisky y de aquella conversación que había terminado siendo mucho más agradable de lo que habría imaginado al sentarse allí aquella noche.
Alex dejó escapar una sonrisa tranquila, de esas que parecían aparecer sin esfuerzo.
—Bueno... tengo que reconocer que no esperaba volver a verte tan pronto.
—Yo empezaba a creer que había tenido suerte y aquello solo había sido una coincidencia.
Alex dejó escapar una risa, incapaz de ocultar lo divertida que le resultaba la situación.
—Veo que el entusiasmo es mutuo.
Rubén contempló la escena durante unos segundos, dejando que aquel inesperado reencuentro se desarrollara antes de intervenir con una curiosidad que ya no intentaba disimular.
—Creo que me he perdido una parte importante de esta historia. ¿Os conocéis?
—Coincidimos hace unos días en un bar —respondió Alex con absoluta naturalidad.
—Yo bebía un whisky.
—Y yo intentaba que no fuera el whisky el único que mantuviera la conversación.
Claudia esbozó una sonrisa casi imperceptible antes de mirarlo con fingida resignación.
—Lo que intentabas era hablar sin parar.
Alex aceptó la pulla con una sonrisa, como si llevarle la contraria formara parte del juego.
—Siempre he pensado que una buena conversación depende tanto de quien habla como de quien escucha. Y tú no parecías muy dispuesta a ponérmelo fácil.
Rubén dejó que el silencio durara un par de segundos, claramente entretenido con aquella escena.
—Empiezo a tener la sensación de que me he perdido algo interesante.
Claudia volvió la vista hacia él.
—Pues yo sigo sin entender qué hace aquí.
—Os presento oficialmente. Alex Romero, perfilador criminal.
Alex tendió la mano.
—Encantado.
Claudia la observó un instante antes de estrechársela con evidente desgana.
—Inspectora Claudia Vega.
—Lo sé.
Ella retiró la mano despacio.
—Eso no me tranquiliza especialmente.
—Empiezo a sospechar que va a costarme bastante caerte bien.
—No pierdas el tiempo intentándolo.
Rubén decidió intervenir antes de que la conversación siguiera por aquel camino.
—Alex se incorpora al equipo desde hoy.
La expresión de Claudia cambió por completo.
— ¿Cómo que se incorpora?
—Necesitamos una perspectiva diferente.
—Lo que necesitamos es encontrar a Daniela.
Alex asintió con tranquilidad sin apartar la vista de ella.
—Precisamente por eso estoy aquí.
—No necesito que nadie me explique cómo hacer mi trabajo.
—Perfecto. Porque tampoco he venido a explicártelo—Ella iba a responder, pero él continuó hablando antes—Solo espero que podamos trabajar juntos sin convertir cada conversación en un interrogatorio.
Claudia lo observó durante un instante y, casi sin darse cuenta, una breve sonrisa asomó a sus labios. Era la primera desde que había entrado en el despacho. Después lo miró con evidente desconcierto.
—Un momento… ¿“trabajar juntos”?
Rubén decidió interrumpir la conversación, dejó que intercambiaran una última mirada antes de intervenir.
—Me alegra ver que ya habéis roto el hielo, porque todavía queda una cosa importante. Eso significa que vuelves a la investigación.
Claudia tardó un instante en reaccionar.
—¿Qué?
Ella tardó un instante en reaccionar. La sorpresa apenas le duró unos segundos antes de fruncir ligeramente el gesto, convencida de que aquello no podía ser tan sencillo.
—No me digas que has cambiado de opinión de repente.
—No exactamente—respondió Rubén con calma—Vuelves al caso, pero con una condición.
—Adelante. Ya imagino que no me va a gustar.
Rubén señaló a Alex con un gesto tranquilo.
—No volverás a trabajar sola. A partir de ahora formaréis equipo.
Claudia desvió la mirada hacia Alex sin molestarse en ocultar su incredulidad. Él aceptó la noticia con una naturalidad que a ella le resultó casi irritante.
—Si te sirve de consuelo, a mí tampoco me preguntaron si estaba de acuerdo.
A Claudia se le dibujó una sonrisa incrédula antes de negar despacio.
—No necesito una niñera.
Alex respondió con la misma calma con la que parecía tomarse absolutamente todo. Cosa que a Claudia le empezaba a sacar un poco nerviosa.
—Y yo tampoco me veo haciendo ese trabajo. Creo que acabaríamos discutiendo antes de la hora del café.
—Entonces procura no estorbar.
—Haré todo lo posible. Aunque, siendo sincero, sospecho que no vas a ponérmelo especialmente fácil.
—Eso dependerá de lo rápido que aprendas a no sacarme de quicio.
Claudia cogió la carpeta que había sobre la mesa. Y se dirigió hacia la puerta. Antes de salir se volvió apenas lo justo para mirar a Alex.
—Mañana a las ocho.
— ¿Eso significa que acabas de darme una oportunidad?
—Significa que llegues puntual.
Esta vez fue ella quien abandonó el despacho sin esperar respuesta. La puerta acababa de cerrarse cuando Alex dejó escapar una risa.
—Tiene bastante carácter.
Rubén no apartó la vista de la puerta.
—Eso es lo de menos.
Alex levantó una ceja con curiosidad. La inspectora cada vez le causaba más intriga.
—¿Ah, sí?
—Lo complicado no es seguirle el ritmo. Lo complicado es conseguir que deje de hacerlo cuando cree que tiene razón.
Alex volvió la vista hacia la puerta por la que acababa de salir Claudia y sonrió para sí.
—Entonces va a ser una investigación interesante.
Rubén no respondió. Se limitó a mirar durante un instante el expediente de Paula que seguía abierto sobre la mesa. Por algún motivo, tenía la sensación de que acababa de tomar una decisión que cambiaría el rumbo de aquella investigación mucho más de lo que ninguno de ellos imaginaba.