31. Un sentido
Un sentido
Estoy tumbada en la cama con las sábanas medio arrugadas y la ventana abierta.
Llevo desde que me he despertado atrapada en mi cabeza, divagando entre fantasías y playlists románticas.
Esta mañana, al poner el aleatorio, Spoty ha hecho de las suyas: «Accidentally in Love», de Counting Crows.
¿Querías voces? Pues toma voces. Más claro, agua.
He dejado que le siguieran otras veinte canciones empalagosas más, y desde entonces aquí seguimos.
Yo no quería. Te juro que no quería. De hecho, pensaba que estaba bien así, sin sobresaltos. Sin este cosquilleo tonto que te desarma a sus anchas. Pero, claro, desde el blindaje, creerse invencible es sencillo.
Llevaba tanto tiempo sin sentir algo parecido que casi había olvidado cómo era.
Esa electricidad sutil que se cuela por la piel, la sensación de que algo despierta despacio, como un animal que llevaba años dormido.
Aunque sigo sin saber cuál es la causa de su despertar.
Tal vez esa forma tan intensa que tiene de mirarme.
Oesa manera de decir mi nombre. Joder, tiemblo cada vez que lo hace.
Escribir esta entrada me está dando tanta vergüenza ajena como cursis y empalagosas son estas frases. ¿Cómo es posible que esté así de tonta por un tío que conocí hace un par de semanas? ¡Ni eso!
Sin embargo, no puedo evitarlo. Me descubro buscándolo en todo: en las canciones, en los silencios, en las bicicletas que hacen sonar el timbre al cruzar la esquina de mi calle.
No quiero correr ni dramatizarlo. Pero hay algo en su forma de mirar, en cómo dice las cosas, que me desarma sin esfuerzo.
El deseo y la curiosidad se apoderan de mí cuando se trata de saber más sobre él.
Responde a mis preguntas con más incógnitas.
Me desespera y me fascina como nadie lo había hecho nunca antes.
Y, aunque me da miedo —porque siempre me da miedo—, esta vez no quiero apagarlo. Porque estoy completamente acojonada, pero también me siento más viva que nunca.
Ya sea por Marco, por Adhara o por esta isla, hay algo en mí que está encontrando un sentido al rumbo de la vida y no pienso echarme atrás ahora. De hecho, creo que es el momento.