Hunt me CAPÍTULO 1 - ZOEY
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CAPÍTULO 1 - ZOEY

El aire de la montaña cambia en cuanto el coche corona la cumbre.

Huele a pino, a tierra mojada y a ese frío húmedo de octubre que se te mete en los pulmones con el primer aliento.

Bajo unos centímetros la ventanilla y dejo que la brisa helada me golpee el rostro mientras la carretera empieza a descender entre los árboles.

Hacía casi una década que no recorría esta carretera. Los mismos pinos viejos flanquean el asfalto, las mismas montañas se elevan detrás del pueblo y, por un instante, tengo la sensación de que podría volver a tener diez años y estar regresando de una de nuestras tardes interminables en el bosque.

Después de tantos años en la ciudad, atrapada en el ritmo frenético de la universidad y una rutina que no me dejaba respirar, regresar a Ravensdale se siente como recuperar el aire, volver a casa.

He venido a pasar un mes de vacaciones. Un mes para desconectar, leer frente a la chimenea de la mansión y reencontrarme con los lugares y con las amigas de mi infancia. Ellas han sido las que me han convencido para revivir las fiestas de Halloween juntas, como hacíamos cuando éramos pequeñas.

La brisa helada me revuelve el pelo mientras aparco el coche frente a la terraza del café de la plaza.

Las hojas secas crujen bajo mis botas al bajar del coche.

No pisaba el pueblo desde hace nueve años, pero sigue teniendo esa estampa de postal: fachadas de piedra, tejados de pizarra negra y los primeros adornos de Halloween apareciendo en los balcones.

Calabazas talladas, guirnaldas de hojas secas, farolillos en cada ventana.

Siempre me ha encantado cómo vive Ravensdale la llegada de octubre.

—¡Zoey!