Hotel Mallois (Hermanas Taylor 1) Capítulo 10
45%

Capítulo 10

A Jodie todavía le resulta muy extraño asumir ese nuevo puesto de asistenta personal de Katherine Taylor.

Pensó que lo de ayer fue algo puntual hasta que consiguiera otra asistenta con la que suplir a Olivia, pero hoy, a media mañana, ha ordenado llamarla, haciendo que otra compañera la sustituyera para disgusto de Marjorie, y la ha hecho subir a su ático.

—Ayer no te pregunté si querías ayudarme —dice Katherine mientras recoge varios papeles de esa mesa de trabajo que tiene en el salón y que Jodie no se ha atrevido a ordenar a pesar de que se horroriza cada vez que la mira.

Jodie carraspea.

—Trabajo para usted, haré lo que me pida.

—No te pregunto eso —Katherine levanta la mirada y la clava en Jodie haciendo que a la limpiadora le cueste respirar—. Ser mi asistenta no entra en tus funciones, quizá no te sientes cómoda con eso.

—Ayer disfruté como nunca tomando notas —suelta Jodie con cierto tono jocoso que satisface a Katherine más de lo que hubiera esperado.

—Bien, porque hoy también necesito que me acompañes. Obviamente, todo esto se te pagará aparte como un extra si estás de acuerdo .

—Sí, por supuesto —responde Jodie tratando de controlar su euforia.

—Estupendo. Pues ve a cambiarte mientras yo termino de preparar lo que necesito, nos vemos en el coche en diez minutos.

Jodie no recuerda haberse cambiado tan rápido en su vida. Sale dos minutos antes de lo esperado y, aun así, cuando Mike le abre la puerta para subir al coche, Katherine ya está dentro.

—Siento el retraso —se disculpa azorada y Katherine ladea la cabeza hacia ella con media sonrisa dibujada en el rostro.

—No llegas tarde.

La mañana a Jodie se le pasa volando en compañía de Katherine.

Primero la acompaña a un edificio donde la dueña del Mallois tiene una reunión en la que ella se ha sentado justo detrás de la empresaria y ha tomado notas de todo lo que le ha parecido de interés para Katherine.

Después han pasado por la tintorería para acto seguido ir a un despacho de abogados donde Jodie ha esperado fuera junto a Mike, y ahora acaban de subir al coche de nuevo.

—¿Hacia dónde? —pregunta Mike mirando a Katherine a través del espejo central.

—Al banco, tengo que llevarle unos papeles a Annie.

A Jodie se le retuerce el estómago cuando la escucha y se remueve en su asiento con incomodidad.

—¿A Annie? —pregunta Jodie señalando con el dedo la dirección del hotel Mallois sin poder contenerse.

Katherine frunce el ceño y asiente.

—Sí, a Annie —responde con una sequedad que le deja claro a Jodie que no le ha gustado su indiscreción.

Durante todo el camino, hay una tensión palpable dentro del vehículo. Jodie no puede evitarlo, escuchar el nombre de esa mujer es para ella lo mismo que verla cerca de Katherine y no sabe si podrá soportar estar en la misma sala con las dos mujeres, aunque sea un banco.

Cuando Mike aparca, Jodie se desabrocha el cinturón, dispuesta a bajarse, pero Katherine la detiene alzando la mano.

—No hace falta que entres, espera aquí con Mike —dice y se baja del coche sin esperar respuesta.

Jodie no sabe qué le molesta más, si estar en presencia de ambas mujeres o no saber lo que sucede ahora que Katherine ha entrado sola, por lo que los quince minutos que tarda en regresar al coche, se le hacen interminables.

—¿Al Mallois? —pregunta Mike cuando su jefa se abrocha el cinturón.

—No, a comer al mismo sitio de ayer.

Jodie, que todavía sigue tensa y muy incómoda, la mira desconcertada.

—Creo que es mejor que a mí me deje en el hotel —dice consultando la hora en su reloj de pulsera—, debería comer allí y cambiarme, después tengo que atender su casa —añade sin apenas mirar a Katherine.

—¿Qué absurdidad es esa? —responde Katherine, mirándola fijamente—. Tú has de comer y yo también, después volveremos juntas —dice y coge su móvil para zanjar la conversación.

Jodie gira la cabeza hacia la ventanilla, asumiendo que su intento casi infantil de alejarse de Katherine solo porque está enfadada, no le ha salido como esperaba.

Al cabo de un tiempo que Jodie no sabría definir, Mike aparca para que se bajen y acuerda con Katherine que las recogerá cuando le avise .

Ambas caminan unos metros hasta doblar la esquina y Jodie asiste con perplejidad al momento en el que Katherine empuja la puerta de un diner y accede al interior.

—¿Vamos a comer aquí? —pregunta sin salir de su asombro mientras Katherine camina entre la barra y las mesas con bancos acolchados de color blanco y rojo que hay a la izquierda, junto a enormes ventanales que con vistas al aparcamiento de un centro comercial.

—¿Te parece mal? —pregunta Katherine descolocada.

Jodie mira a su alrededor y después vuelve a clavar la mirada en la mujer que tiene delante. El restaurante está plagado de gente de clase obrera, gente como Jodie, no como Katherine.

—No, claro que no, pero no la imaginaba comiendo en un sitio así —responde mientras se sienta.

Katherine asiente y también otea el local de manera rápida.

—Soy una persona normal, Jodie, como tú y como ellos.

No voy a negar que me gusta comer en restaurantes caros porque sería una hipócrita, pero también me gusta comer en estos sitios, me ayuda a mantener los pies en la tierra y, joder, me encanta esta comida —reconoce justo antes de que llegue la camarera.

Ambas hacen el pedido y ninguna es capaz de rellenar el silencio mientras esperan porque la tensión que se ha generado dentro del coche sigue flotando en el aire que hay entre ellas.

Jodie lo lleva mejor, está acostumbrada a guardarse sus pensamientos porque, al fin y al cabo, tiene muy claro que Katherine Taylor es alguien inalcanzable para ella y que solo necesita tiempo para sacársela de la cabeza, pero a Katherine no le gustan los silencios incómodos, y mucho menos cuando intuye los motivos y cree que pueden hablarse .

—Bueno, ya está bien —dice de repente, apartando su vaso de agua hacia un lado—. ¿Por qué no me preguntas de una vez lo que me quieres preguntar y acabamos con esta situación tan incómoda?

Jodie la mira, al principio sorprendida por el arrebato de Katherine, pero después seria porque, ya que su jefa ha sacado el tema, ella no piensa evitarlo ni va a meter la cabeza bajo el ala.

—Muy bien, como quiera —dice y se aclara la voz.

Katherine levanta una mano antes de que siga hablando, molesta.

—Haz el favor de tutearme de una vez, Jodie, me parece que hemos adquirido cierta confianza en este tiempo como para que me sigas tratando con formalidades. Me resulta incómodo dado el punto en el que estamos.

Jodie siente que su mirada azulada le atraviesa el cuerpo cuando le habla.

—De acuerdo, te tutearé.

—Bien, ahora dispara esa pregunta de una vez —exige Katherine.

Jodie siente que el corazón no puede latirle con más violencia, pero no piensa perder la oportunidad que se le acaba de brindar a pesar de que la respuesta le da pánico.

—¿Qué hay entre tú y Annie?

Katherine experimenta una extraña sensación de regocijo en su interior. Su intuición no le ha fallado y debe admitir que le gusta que Jodie esté celosa.

—Dicho de manera resumida, sexo —contesta Katherine directa como una bala que atraviesa a Jodie, que ni siquiera parpadea—.

Annie Cohen es la persona con la que trato todos los temas financieros de mis hoteles; sinceramente, no me fío de nadie más en ese aspecto.

Es competente y muy inteligente y para mí es alguien primordial en ese aspecto.

En cuanto al tema personal, nos lo pasamos bien juntas, sin más expectativas ni por su parte ni por la mía. ¿Responde eso a tu pregunta?

Jodie traga saliva, a pesar de que en parte se siente más tranquila, sigue teniendo ganas de calcinar a Annie Cohen escupiendo una llamarada.

—Sí —responde finalmente.

—Me alegro. ¿Tienes alguna más?

Katherine se echa hacia atrás para dejar que la camarera deje los platos sobre la mesa y Jodie no responde hasta que esta se ha marchado, mientras tanto, se mantienen una mirada desafiante que no hace más que incrementar esa atracción que Katherine comienza a sentir por Jodie.

—Tengo muchas preguntas —responde Jodie cuando vuelven a quedarse solas—, pero no creo que sea apropiado hacerlas.

Katherine frunce el ceño, no necesita preguntar para saber que lo que frena a Jodie, es la diferencia social entre ellas, pero eso no la va a detener a ella.

—Como quieras, yo sí que tengo una pregunta —dice sorprendiendo a Jodie—. ¿Cuál es tu situación sentimental ahora mismo? ¿Sales con alguien?

—Esas son dos preguntas —suelta Jodie.

Katherine arquea una ceja y ladea una sonrisa que derrite a la limpiadora.

—¿Vas a hacer que reformule la pregunta? —pregunta Katherine inclinándose un poco hacia delante.

Jodie niega lentamente con la cabeza.

—No salgo con nadie, no tengo tiempo ni ganas para eso —responde expresando más de lo que debe .

Katherine se lleva un par de patatas fritas a la boca mientras procesa la respuesta.

—Lo de que no tienes tiempo me lo puedo llegar a creer —contesta Katherine—, pero lo de las ganas, no sé yo… —añade cabeceando—. ¿De verdad no te apetece estar con nadie?

Jodie tose varias veces intentando ganar tiempo, pero Katherine no se lo concede.

—Venga, sé sincera, Jodie, yo acabo de serlo contigo y me merezco lo mismo de tu parte.

La limpiadora bebe un poco de agua y se toma unos segundos mientras decide.

—Está bien, ¿quieres sinceridad?

Katherine asiente, expectante.

—Claro que tengo ganas de estar con alguien.

Llevo tanto tiempo sola que a veces siento que el silencio me aplasta en mi propia casa.

Llego del trabajo agotada y no tengo a nadie con quien compartir nada.

No puedo explicar cómo me ha ido el día o con quién desconectar mientras escucho lo que me cuenta.

Me voy a la cama sola y me levanto sola, a veces el silencio es tan espeluznante que tengo que encender la tele para no sentirme tan sola.

Y en cuanto al sexo —sigue hablando Jodie—, yo en ese aspecto no soy como tú —dice un poco sonrojada.

—¿Cómo yo? —Katherine arquea una ceja, aunque no hay nada en su expresión que indique que se haya ofendido.

—Me refiero a lo que tienes con Annie o con cualquier otra mujer con la que puedas pasar el rato.

Yo no funciono así. No puedo acostarme con una mujer si no hay un mínimo de sentimientos de por medio, el sexo ocasional no va conmigo, por lo que llevo muchísimo tiempo sin sentir el contacto físico de otra persona .

Katherine no sabe qué decir, solo la observa mientras piensa en lo mucho que le gustaría abrazarla.

—¿Qué pasó con tu familia, Jodie? ¿Qué es lo que te ha puesto en esta situación? —pregunta cada vez más interesada en su vida.

Jodie nota cómo se le forma un nudo en la boca del estómago. Por más que pasa el tiempo, le cuesta mucho hablar de todo lo sucedido pese a que le encantaría poder contarle su historia a Katherine Taylor. Intenta hacerlo, pero cuando levanta la mirada para hablarle, los ojos se le encharcan.

—No pasa nada —dice Katherine extendiendo la mano por encima de la mesa para coger la de Jodie—.

Otro día —añade dándole un apretón afectuoso que provoca una corriente por el cuerpo de la limpiadora—.

Si mañana no sabemos nada del encargado de la obra del hotel, quiero que lo llames.

A esta gente hay que perseguirla o se columpian —dice Katherine, cambiando de tema por completo.

Jodie sonríe y asiente, agradecida por la tregua y la comprensión de la mujer que tiene delante.