Hotel Exilio Estrella amarilla #2
67%

Estrella amarilla #2

La persona con la que Alesch va a reunirse es una de las principales agentes del soe, Virginia Hall, cuyo nombre en clave es «Marie Monin».

Desde hace unos meses, y tras el arresto de su contacto anterior, Pierre de Vomécourt, Hall se ha hecho cargo de la transmisión de mensajes e informes de wol.

Cuando un joven sacerdote se planta en Lyon en la consulta de un tal doctor Rousset, se dirige al médico por su nombre en clave, «Pépin», se presenta como el nuevo correo de wol y asegura portar documentos que deben entregarse a Marie Monin,

el doctor Rousset (católico) no osa desconfiar de un hombre con sotana.

Cuando Alesch pide los doscientos mil francos debidos para cubrir los gastos de la red, tal como se establece en la carta, el doctor Rousset explica que, como Marie no lo esperaba, el dinero no está preparado.

Acuerdan que Alesch regrese la semana siguiente a recoger el efectivo.

En París, Alesch informa al mayor Schäfer de que ha concertado otra reunión con Germaine Tillion, en la que ésta le entregará nuevos documentos microfilmados para que los entregue a «Marie» en Lyon.

Schäfer consulta al coronel Reile, que a su vez debe consultar ahora a la policía de seguridad.

Es muy probable que Reile hubiese preferido seguir «jugando» con la wol, pero las cosas ya no dependen de él: la información que la red ha estado pasando a Londres se considera tan importante desde el punto de vista estratégico,

que el sd decide que ha llegado la hora de cortar el asunto de raíz de una vez por todas.

El 13 de agosto de 1942, Germaine Tillion y Gilbert, el lugarteniente de Jacques Legrand, llegan a la reunión con Alesch y le entregan una caja de cerillas que contiene el microfilm, junto con una carta de Legrand para Virginia Hall.

Los tres entran en la Gare de Lyon; Tillion le dice a Gilbert que se marche, mientras ella acompaña a Alesch hasta la puerta donde se revisan los billetes.

Alesch y ella caminan juntos, empujando sus bicicletas.

Tillion ve cómo el sacerdote pica el billete y se encamina hacia el tren.

En ese instante, sin embargo, alguien le da un toque en el hombro: «Policía alemana, síganos...»

Mientras la empujan al asiento trasero de un Citroën negro —y se llevan también a Gilbert—, Tillion tiene tiempo de preguntarse con qué la Gestapo no ha detenido a Alesch. Lo ha visto, con el rabillo del ojo, alejarse deprisa hacia el tren.

Al día siguiente detienen a Alfred Péron en Anjou.

Jacques Legrand y varios más son los siguientes en caer.

Entre agosto y septiembre de 1942 se produce la detención de más de cincuenta miembros de la red; los trasladan a las prisiones de Fresnes o Romainville y, después, los deportan a campos de concentración bajo el decreto «Noche y niebla».

La esposa de Alfred Péron, Mania, logra avisar a Samuel Beckett y a Suzanne.

«Alfred arrêté par Gestapo», dice su telegrama.

«Prière faire nécessaire pour corriger l’erreur.»

(«Alfred arrestado por la Gestapo. Rogamos haga lo necesario para corregir el error.»

) Este mensaje críptico pero inequívoco les salva la vida.

La pareja hace a toda prisa un hatillo con algunas pertenencias y huye de su apartamento.

Poco después, llega la Gestapo. Al encontrar el apartamento vacío, dejan un guardia en la puerta por si los inquilinos regresan y, más tarde, sellan la puerta con plomo.

Beckett y Suzanne no tienen dinero ni idea alguna de adónde ir.

Al principio se esconden con amigos en París; luego van dando tumbos de hotelitos en hotelitos, con nombres falsos y una serie de disfraces poco convincentes.

En octubre, gracias a la documentación falsa proporcionada por unos amigos, escapan a la zona no ocupada, donde por fin encuentran refugio en un pueblecito llamado Roussillon, en el Vaucluse.

El pequeño grupo de desconocidos que se han instalado en el pueblo está allí o bien porque son judíos o bien porque militan en la Resistencia.

Exiliados de sus hogares, obligados a ocultarse, incapaces de actuar, deben quedarse aquí sentados y esperar.

Los vecinos los llaman a todos, colectivamente, «los judíos».

Durante su traslado a Ravensbrück, en octubre de 1943, Germaine Tillion se integra en un grupo de cinco mujeres, todas ellas relacionadas con Jacques Legrand. A todas las ha traicionado Alesch.

No obstante, el sacerdote aún no ha concluido su tarea.

Tres semanas después, reaparece en Lyon, sin microfilm, pero reclamando el dinero adeudado a wol e insistiendo en ver a «Marie» en persona.

Como todos los demás, Virginia Hall se deja persuadir de la buena fe de Alesch; anota que el sacerdote viene recomendado por Jacques Legrand y acepta su explicación sobre por qué no porta los documentos y por qué no compareció a la cita anterior (irónicamente,

Alesch aduce la detención de uno de sus camaradas como motivo de su cautela).

Hall le entrega el dinero, según lo acordado, gran parte del cual Alesch se embolsa.

Por instrucciones de Londres (y contra su propio criterio, pues sin duda hay algo en Alesch que le chirría), durante los meses siguientes Hall sigue tratando con el sacerdote, al que los británicos han puesto el nombre en clave de «Bishop» (Obispo).

Oscar Reile está encantado de que su agente haya penetrado una red tan importante:

gracias a Alesch, la Abwehr ha podido interceptar y descifrar muchos de los mensajes codificados de Virginia Hall. Por desgracia, sin embargo, los éxitos de la Abwehr ya no les pertenecen.