Hotel Exilio Gloria
63%

Gloria

Un informe de 1944 de la Dirección de Operaciones Especiales británica (soe por sus siglas en inglés) describe así a Samuel Beckett: «Edad: 38. 1,82 metros. Bien constituido, pero encorvado. Pelo oscuro. Color de piel saludable. Muy silencioso. Agente en París.

Actuó como secretario e hizo fotografiar informes. Irlandés conocido por gloria antes de la guerra.» [91]

El irlandés —observa el oficial de inteligencia con un humor involuntario— no es sólo silencioso, sino «muy silencioso».

Cuando Samuel Beckett decide unirse a la Resistencia tras el arresto de Paul Léon, es el sofisticado, ingenioso y sensible profesor de inglés Alfred Péron (nombres en clave: «Buffon», «Dickie», «Moby») quien lo recluta.

Péron es uno de los amigos más íntimos de Beckett: ambos se conocieron como estudiantes en el Trinity College de Dublín, en 1926, donde Péron pasó un año como lecteur de francés.

Al regresar a París lo hizo luciendo unos plus fours (pantalones bombachos), muy de moda en Dublín, pero objeto de burla en Francia.

[92] Cuando Beckett llegó a su vez a París como lector de inglés, ambos retomaron la amistad.

A lo largo de los años, almorzaron y jugaron al tenis juntos en innumerables ocasiones; Péron tradujo al francés la obra temprana de Beckett, y colaboraron en una traducción de un fragmento de Anna Livia Plurabelle de Joyce.

La red a la que pertenecen Alfred y su esposa Maya, nacida en Rusia y conocida como Mania, se llama Gloria smh (inversión de hms: His Majesty’s Service, «Servicio de su Majestad»).

[93] Fue cofundada en mayo de 1941 por otra amiga común, Jeannine Picabia, la diminuta hija de veintisiete años del pintor surrealista Francis Picabia.

Jeannine trabaja con varios grupos bajo distintos alias y dirige Gloria smh junto con un ingeniero químico llamado Jacques Legrand.

Alfred Péron se convierte pronto en un miembro importante de la red, al igual que su colega, la profesora de inglés Suzanne Roussel (nombre en clave: «Hélène»).

Tanto ella como Alfred desempeñan un papel activo en el reclutamiento de nuevos agentes.

Gloria smh se dirige desde Londres; su objetivo principal es reunir y transmitir información sobre las operaciones y movimientos nazis.

Jacques Legrand también colabora estrechamente con Germaine Tillion, cuya red, el Musée de l’Homme, fue de las primeras en sufrir la traición.

Tras su desmantelamiento, Tillion empezó a cooperar con Gloria smh.

Los dirigentes de Gloria smh reclutan agentes, ante todo, entre amigos en quienes creen poder confiar. Es una forma de proceder amateur y una garantía de filtraciones.

El trabajo de Beckett consiste en mecanografiar y traducir informe del francés al inglés.

Se le da bien: posee una capacidad de concentración asombrosa y una meticulosidad extrema.

«Me traían esa información en pedacitos, en retazos de papel [...] Era un grupo enorme. ¡Eran los boy scouts! Me lo traían todo. Yo lo pasaba a máquina, bien limpio.» [94]

Hecha su parte, Beckett lleva los mecanoscritos a un hombre conocido como «Jimmy el Griego», que los fotografía en microfilm.

El microfilm se introduce a su vez en una caja de cerillas o se imprime en un papel de fumar que se enrolla alrededor de una aguja y se mete dentro de un cigarrillo.

Los mensajes se transportan luego a la zona no ocupada, casi siempre a través de la madre de Jeannine, la también diminuta Gabrielle Buffet-Picabia, de sesenta años y aspecto inocente.

Es Alfred Péron quien le lleva a Beckett el material.

Tienen una coartada perfecta, que además es cierta: trabajan juntos en una traducción al francés de la novela de Beckett Murphy.

Germaine Tillion y su madre, Emilie, han participado como résistants activas desde los primeros días de la guerra, dando cobijo a fugitivos en su casa de Saint-Maur-des-Fossés, que casualmente pertenece a la parroquia vecina a la del padre Robert Alesch.

Un día, el joven sacerdote, de aspecto afable, llama a la puerta de Tillion y se presenta; le dice que lo en­vía uno de sus compañeros de la Resistencia, Maurice Dessinges, y que desea trabajar con su grupo.

Tillion es diligente: hace averiguaciones y recibe respuestas tranquilizadoras y positivas.

Así que confía de lleno en Alesch, tomándolo por un sacerdote ardientemente gaullista, y lo acoge en su célula.