SUS HISTORIAS. LA HISTORIA DE MAY #2
¿Qué cosa tan maravillosa venderían en una tienda vieja como esta, a punto de derrumbarse, para poner una frase así? Casi sin darse cuenta, se echó a reír. En ese momento, escuchó la voz fría de una mujer muy cerca.
—¿Quién ha sido? ¿Quién se ha reído así?
La señorita Bo-reum se sobresaltó. No había notado indicios de la presencia de alguien, pero, de repente, había una desconocida sentada a su lado en el banco.
Solo con un vistazo podía ver que era alta, llevaba un traje negro y el pelo corto y ondulado, rubio como la arena y con la raya al lado.
Sus labios, algo gruesos, estaban entreabiertos y brillaban tanto que parecía que se los hubiera barnizado; y tenía unas mejillas ligeramente hundidas y unos pómulos protuberantes, lo que provocaba una intensa impresión.
Cuando la señorita Bo-reum le preguntó quién era, levantó la barbilla y señaló al supermercado de detrás.
—Soy la dueña. Me llamo June. No pensarás que no pego con esta tienda, ¿no? Una mujer joven como tú no debería tener prejuicios.
La señorita Bo-reum sintió remordimientos, pero asintió deprisa y sonrió, avergonzada.
—Ya que has venido hasta aquí, entra y escoge un objeto. La primera compra es gratis —dijo June, levantándose y señalando hacia el súper.
Aunque no costara nada, la señorita Bo-reum iba a decir que no había nada que quisiese, pero entonces vio a través del escaparate una máquina de panecillos rellenos de la que salía vapor a gran velocidad.
Sin ser pleno invierno, tembló de repente y le vino el hambre.
Entró en el supermercado pensando en llevarse solo un panecillo relleno.
El interior del supermercado, del que emanaba un olor a té de jengibre, era más acogedor de lo que había imaginado.
Cuando la señorita Bo-reum dijo que quería comer un panecillo, June le dio tres y luego la instó a que le dijese lo que necesitaba de verdad.
Ella no entendió lo que significaban aquellas palabras.
—¿De verdad no quieres nada? ¿No tienen todas las personas un sueño que desean cumplir? —preguntó June, irritada.
Quizá era porque llevaba mucho tiempo viviendo sin sueños, pero no se le ocurrió nada razonable que necesitase relacionado con ningún anhelo.
Como mucho, una cuerda y unos guantes. June chasqueó la lengua y le recriminó diciendo que debía tener más amplitud de miras.
La señorita Bo-reum ni quería conseguir nada ni necesitaba nada, y al final terminó por enfadarse con June, que le pedía una y otra vez que dijese algo.
—¡No tengo ni idea! ¡Solo me gustaría que mi madre y yo desapareciésemos de este mundo!
Al contrario de lo que esperaba, June respondió alegremente.
—Ah, ¿sí? Qué guay. ¿Y hay algo que quieras dejar atrás? Por ejemplo, un mensaje de despedida para alguien con quien te sientas agradecida.
La primera persona que le vino a la mente fue westgrace0328, pero lo único que sabían la una de la otra como escritora y lectora era el seudónimo y el nombre de usuario, ¿cómo iba a poder mandarle un mensaje de despedida?
—Hay una persona a la que tengo mucho que agradecerle, pero no tengo forma de ponerme en contacto con ella para despedirme. Lo único que quiero es que todos sus deseos se cumplan y pueda vivir feliz —dijo la señorita Bo-reum, pensando que no iba a servir de nada.
June asintió con la cabeza y le puso en la mano un ambientador de coches con forma de atrapasueños.
Le dijo que, si colgaba aquello en el espejo retrovisor antes de salir de viaje con su madre, su sueño se haría realidad.
La señorita Bo-reum, sorprendida, le preguntó cómo sabía que iba a ir de viaje con su madre, pero June tan solo le guiñó el ojo sonriendo, y no respondió.
Desconcertada, la señorita Bo-reum salió de la tienda con los panecillos y el ambientador. Cuando volvió a mirar atrás, en el lugar donde había estado el súper Dadream solo quedaba una casa abandonada, grande y vacía.
La señorita Bo-reum dejó una entrada programada en su blog en la que explicaba que su madre planeaba defraudar al seguro y colgó el ambientador que le había dado June en el espejo retrovisor.
Aunque no creía que aquel objeto tuviera ningún tipo de fuerza sobrenatural, tenía pensado hablar seriamente con su madre antes de llegar a la carretera nacional donde había planeado el accidente.
Su idea era cancelar la publicación si esta se disculpaba o parecía arrepentida.
Sin embargo, por algún motivo, aquel día la atacó una somnolencia descomunal poco después de subirse al coche. No pudo ganarle la batalla al peso de sus párpados y terminó por cerrarlos. Lo último que captaron sus ojos fue el ambientador de atrapasueños ondeando bajo el espejo retrovisor.
La señorita Bo-reum abrió los ojos de golpe.
Lo primero que vio fue un techo blanco. ¿Un hospital?
¿Al final tuvimos el accidente? Cuando se levantó de la cama de un salto, se asustó al ver que June estaba delante de la cama.
Aunque había algo extraño. La June que tenía delante se estaba moviendo exactamente como ella.
Pronto se dio cuenta de que aquella no era June, sino su propio reflejo en el espejo.
Miró alrededor de la habitación. Los únicos muebles que había eran la cama y un escritorio de ordenador.
Al mirar encima de la mesa, vio un panfleto que rezaba «Manual para los nuevos empleados de Dream Company» y una etiqueta con el nombre «May» escrito.
¿Dónde rayos estaba? Deprisa, abrió la puerta del cuarto y salió afuera.
Al abrirla de par en par, decenas de personas que iban y venían apuradas por un vestíbulo se la quedaron mirando. Todas tenían la misma cara que June, incluida la sorprendida señorita Bo-reum. Pronto apareció una mujer con una etiqueta que decía «June».
—¡Por fin te has despertado, novata! ¡Enhorabuena, te has convertido en la May número 31 de la Dream Company! —dijo June, con una sonrisa especialmente chic.
—¿Me has llamado May? ¡Espera un momento! ¿Qué rayos hago aquí, con estas pintas?
—¿No dijiste que querías desaparecer de ese mundo con tu madre?
Y que te gustaría que todos los deseos de la persona a la que estás agradecida se hiciesen realidad.
Lo primero ya se ha cumplido, y parece que ahora tienes las habilidades necesarias para poder cumplir lo segundo.
Una vez que aprendas bien el manual, puedes presentar el proyecto como parte del trabajo de una filial.
Los documentos necesarios están en el ordenador del trabajo, consúltalo.
June estaba tan ocupada que, antes de que May pudiese preguntarle nada más, desapareció por el final del corredor. Un gran número de mujeres con el mismo rostro se movían apuradas por el vestíbulo. La señorita Bo-reum no tuvo más remedio que regresar a la habitación y allí abrió el manual.
Según el manual, Dream Company se encontraba en una fisura espacio-temporal y tenía el poder de mediar entre las posibilidades de mundos superpuestos.
Según las directrices internas, la Dream Company trabajaba haciendo que los sueños de ciertas personas seleccionadas se hiciesen realidad por el precio de sus recuerdos o parte de su fuerza vital; dependiendo de la calidad del recuerdo o la fuerza vital, la escala y categoría de los sueños que les podían ofrecer variaba.
En el caso de la señorita Bo-reum, como les había dado involuntariamente la vida completa de dos personas, se encontraba en un puesto que era considerado de gran habilidad, incluso entre las trabajadoras.
La señorita Bo-reum echó un vistazo al ordenador de la empresa.
Allí estaba la información sobre westgrace0328, la persona que le dejaba comentarios a la escritora Bluna.
Nombre: Seo Eun-hye, edad: 35 años, fecha de nacimiento: veintiocho de marzo de 1989, dirección...
La señorita Bo-reum pensó que, incluso en aquellas circunstancias, no debía ver información privada así como así.
Entonces le llegó una alarma de actualización con nueva información.
[Alteración repentina del ritmo cardíaco del objetivo seguido. Estado de ánimo: muy inestable. Subida abrupta de ira y afrenta.]
Parecía que le había pasado algo malo. Ella solo había deseado que, al menos ella, fuese feliz... Tras pensárselo un poco, decidió informarse más sobre Eun-hye desde la posición de May.