Horizonte Azul CAPÍTULO 21
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CAPÍTULO 21

LA ÚLTIMA PRUEBA

A veces, sobrevivir no significa vencer. Solo significa descubrir demasiado tarde quién caminaba a tu lado.

L os seis supervivientes permanecieron inmóviles en el centro del gigantesco salón. Ninguno se atrevía a romper el silencio. Las linternas apenas iluminaban ya unos pocos metros y las baterías estaban casi agotadas.

El resplandor rojo de las luces de emergencia hacía que los rostros parecieran irreconocibles.

Marcus mantenía el arma apuntando hacia Adrian.

No por odio.

Sino porque era el único en quien jamás había conseguido confiar desde su regreso.

Entonces...

Todo el suelo tembló.

Un grave ruido recorrió la estructura del laboratorio.

Los pilares comenzaron a vibrar.

Fragmentos del techo se precipitaron sobre el salón.

Daniel miró rápidamente hacia arriba.

— ¡La estructura está cediendo!

Antes de que Ethan pudiera dar ninguna orden...

Las luces volvieron a apagarse.

Esta vez, por completo.

La oscuridad regresó.

Pero ahora venía acompañada de algo diferente.

Respiraciones.

No seis.

Ni siete.

Parecían decenas.

Procedentes de todas direcciones.

Claire se llevó las manos a los oídos.

Las voces comenzaron de nuevo.

Marcus llamando a Ethan.

Claire llamando a Noah.

Olivia pidiendo ayuda.

Lena llorando.

Adrian gritando.

Todas al mismo tiempo.

Era imposible distinguir qué era real.

De repente...

Un disparo resonó en la oscuridad.

Después otro.

Y otro más.

Alguien gritó de dolor.

Otro grito se interrumpió bruscamente.

El sonido de un cuerpo golpeó el suelo metálico.

Marcus intentó localizar a Ethan.

— ¡Comandante!

Ninguna respuesta.

Pasaron cinco interminables segundos.

Las luces de emergencia regresaron lentamente.

El salón estaba devastado.

Uno de los pilares se había derrumbado.

Había equipos esparcidos por el suelo.

Ethan se levantó con dificultad.

Miró desesperadamente a su alrededor.

Marcus seguía vivo.

Claire también.

Noah se tambaleaba cerca de una pared.

Daniel yacía inmóvil en el suelo.

Una larga barra metálica desprendida del techo le atravesaba el pecho.

Estaba muerto.

A pocos metros de allí...

Adrian había desaparecido otra vez.

Solo quedaban cuatro personas.

Pero antes de que ninguno pudiera sentir alivio, una leve sonrisa apareció en el rostro de Marcus.

Señaló lentamente el escáner caído junto a Noah.

La pantalla seguía encendida.

FORMAS DE VIDA DETECTADAS: 5.

Nadie necesitó decir nada.

Incluso con Daniel muerto...

Seguía habiendo una presencia de más en aquel salón.

Y estaba observando a los cuatro supervivientes.

Esperando el momento perfecto para reducir aquel número...

A tres.

LA REVELACIÓN

El escáner cayó de las manos de Noah.

El silencio volvió a dominar el salón.

Cuatro supervivientes.

Cinco formas de vida.

La cuenta simplemente no cuadraba.

Ethan respiró profundamente.

Su mirada recorrió lentamente a Marcus, Claire y Noah.

Después volvió hacia el oscuro corredor por el que Adrian había desaparecido.

— Está jugando con nosotros...

Marcus respondió sin apartar el arma de la oscuridad.

— No.

Está esperando que hagamos el trabajo por ella.

En aquel instante, una voz resonó por el salón.

Era Adrian.

— Ethan...

¡Estoy aquí!

Claire dio un paso al frente.

Marcus la sujetó inmediatamente.

— ¡No!

La voz volvió a llamar.

Más cerca.

— ¡He conseguido escapar!

— ¡Me atrapó... pero logré huir!

Ethan cerró los ojos.

La voz era perfecta.

Exactamente como hablaba Adrian.

Incluso la respiración agitada era idéntica.

Entonces...

Surgió otra voz.

También era Adrian.

Procedía del lado opuesto del salón.

— ¡No escuchéis a ese!

— ¡Yo soy el verdadero!

Claire palideció.

Ahora había dos Adrians.

Cada uno llamando desde una dirección diferente.

Marcus levantó lentamente el arma.

Por primera vez, le temblaban las manos.

Las dos figuras comenzaron a salir de las sombras al mismo tiempo.

Tenían el mismo rostro.

Las mismas ropas rasgadas.

Las mismas heridas.

Incluso la misma expresión de miedo.

Era imposible encontrar una sola diferencia.

Los dos hablaron al mismo tiempo.

— Marcus... ¡dispárale!

El salón volvió a quedar en silencio.

Nadie tuvo valor para apretar el gatillo.

Entonces Noah reparó en un detalle.

Miró rápidamente el escáner.

Después a las dos figuras.

Respiró profundamente.

— No...

Ethan se volvió hacia él.

— ¿Qué ocurre?

Noah señaló lentamente la pantalla.

El visor mostraba una nueva lectura.

FORMAS DE VIDA DETECTADAS: 6.

Claire abrió mucho los ojos.

— ¿Cómo es posible?

Noah respondió casi sin voz.

— Porque... no son dos.

Antes de que pudiera terminar la frase, una tercera silueta comenzó a surgir lentamente detrás de los dos Adrians.

Mucho más alta.

Mucho más delgada.

Por primera vez desde que llegaron a aquel planeta...

La criatura dejaba de ocultar su verdadera forma.

Y los cuatro comprendieron que nunca había necesitado elegir entre copiar a una única víctima.

Podía asumir tantas identidades como fuera capaz de consumir.

EL SACRIFICIO

La tercera silueta dio otro paso al frente.

Por primera vez, los supervivientes contemplaron a la verdadera criatura.

Su cuerpo no tenía una forma definida.

Filamentos negros se movían continuamente bajo una piel translúcida, como si decenas de organismos lucharan por ocupar el mismo espacio en su interior.

A medida que avanzaba, su rostro cambiaba.

Durante un instante era Adrian.

Al siguiente, Lena.

Después Olivia.

Y, poco después, un ser perteneciente a la antigua civilización de aquel planeta.

Era como si todas las víctimas continuaran vivas dentro de ella.

Claire retrocedió, incapaz de ocultar el horror.

— Dios mío...

Marcus levantó lentamente el arma.

Disparó.

El proyectil atravesó el pecho de la criatura.

Esta apenas se estremeció.

Los filamentos reorganizaron inmediatamente el tejido destruido.

Era como si el disparo nunca hubiera ocurrido.

— No sirve de nada... —murmuró Noah.

La criatura sonrió.

O hizo algo muy parecido a una sonrisa.

Entonces su voz volvió a cambiar.

Ahora era la voz de Daniel.

— Siempre llegáis a la misma conclusión...

Después adoptó la voz del científico del holograma.

— Pero siempre demasiado tarde.

Antes de que nadie pudiera reaccionar, la criatura lanzó decenas de filamentos contra Marcus.

Él consiguió empujar a Ethan lejos de su trayectoria.

Los filamentos envolvieron por completo su cuerpo.

Marcus todavía reunió fuerzas para mirar a Ethan.

— ¡Vete!

Fue su última palabra.

Los filamentos lo cubrieron por completo.

Un destello recorrió el salón.

Y, cuando la luz disminuyó...

Marcus había desaparecido.

La criatura se volvió lentamente hacia Ethan, Claire y Noah.

Ahora solo quedaban tres.

Dos humanos...

Y un tercer ser cuya verdadera identidad ninguno de ellos podía afirmar con absoluta certeza.

Porque, en aquel planeta...

La peor arma del depredador nunca había sido la fuerza.

Siempre había sido la duda.