CAPÍTULO 22
LA ÚLTIMA CONTENCIÓN
Algunas criaturas no pueden ser destruidas. Pero se les puede impedir que alcancen un nuevo mundo.
E l gigantesco Salón de las Sombras permanecía envuelto en una luz roja y pulsante.
Después de todo lo que habían afrontado, solo quedaban tres seres humanos con vida.
Ethan, Claire y Noah permanecían uno junto al otro, jadeantes, cubiertos de polvo y sangre, observando a la criatura que bloqueaba el único camino hacia delante.
Por primera vez desde el inicio de la misión, comprendieron que ya no luchaban únicamente por sobrevivir.
Luchaban para impedir que aquel horror llegara a la Tierra.
La criatura permaneció inmóvil.
No parecía tener prisa.
Sus filamentos negros ondulaban lentamente, como si respiraran.
Entonces...
Su cuerpo comenzó a cambiar.
Primero apareció el rostro de Adrian.
Los ojos aterrados.
El uniforme rasgado.
La misma expresión que tenía cuando pidió ayuda por última vez.
Segundos después, el rostro desapareció.
En su lugar surgió Lena.
Llorando.
Extendiendo una mano.
Como si todavía suplicara que la salvaran.
Claire sintió que le flaqueaban las piernas.
La transformación continuó.
Olivia.
Daniel.
Maya.
Sofia.
Marcus.
Los siete compañeros asimilados aparecían uno tras otro.
Cada rostro permanecía visible apenas unos segundos antes de volver a desaparecer entre los oscuros filamentos.
Era como si todos continuaran vivos...
Atrapados dentro de aquella única criatura.
Noah bajó lentamente el escáner.
— Dios mío...
No se limitó a matarlos...
Se los llevó a todos consigo.
La criatura volvió a adoptar su forma original.
Por primera vez, habló con una voz que no pertenecía a ninguna de sus víctimas.
Era profunda.
Antigua.
Casi imposible de identificar como masculina o femenina.
— Viven...
Dentro de mí.
El silencio se volvió absoluto.
Entonces una discreta señal acústica surgió del escáner de Noah.
Un punto luminoso parpadeaba en el mapa tridimensional del laboratorio.
Muy por debajo de la posición en la que se encontraban.
Noah amplió la imagen.
La inteligencia artificial de la Odyssey-X9 inició automáticamente una nueva traducción.
Las palabras aparecieron lentamente.
«...PROTOCOLO FINAL...»
Después otra.
«...CONTENCIÓN PRIMARIA...»
Claire se acercó.
Su corazón se aceleraba con cada nueva línea traducida.
«...ACTIVACIÓN MANUAL OBLIGATORIA...»
Ethan permaneció mirando el mapa.
— Entonces dejaron un último recurso.
Noah continuó leyendo.
Otra frase apareció en la pantalla.
«...EL ORGANISMO NO PUEDE SER ELIMINADO...»
Los tres permanecieron inmóviles.
Justo debajo apareció la continuación.
«...SOLO PUEDE SER AISLADO DE FORMA PERMANENTE...»
Claire respiró profundamente.
Ahora todo tenía sentido.
La antigua civilización no había perdido por falta de tecnología.
Había perdido porque intentó comprender a aquella criatura.
Intentó estudiarla.
Intentó controlarla.
Y abrió la misma prisión que había construido.
En el mapa apareció automáticamente una línea azul.
Conducía hasta un compartimento que jamás habían explorado.
Junto a él figuraba una única identificación.
NÚCLEO DE CONTENCIÓN
Noah miró a Ethan.
— Si conseguimos llegar hasta allí...
Todavía tenemos una oportunidad de impedir que esto salga del planeta.
La criatura dio un lento paso hacia delante.
Después otro.
Los filamentos comenzaron a extenderse por el suelo metálico.
Como si también hubiera comprendido exactamente adónde pretendían dirigirse los tres supervivientes.
La carrera contra el tiempo había comenzado.
LA CARRERA HACIA EL NÚCLEO
Ethan fue el primero en reaccionar.
— ¡Corred!
Los tres echaron a correr por el corredor señalado en el mapa holográfico.
Detrás de ellos, la criatura no corrió.
Caminaba lentamente.
Como si tuviera la absoluta certeza de que, tarde o temprano, los alcanzaría.
Noah mantenía el escáner firmemente sujeto entre las manos.
La línea azul cambiaba cada pocos segundos.
El antiguo laboratorio reorganizaba automáticamente sus corredores.
— ¡Deprisa! —gritó.
— ¡El camino está cambiando otra vez!
Claire miró rápidamente hacia atrás.
Los filamentos negros se extendían por las paredes.
Por el techo.
Por el suelo.
Era como si la propia criatura estuviera fusionándose con el complejo subterráneo.
Cuanto más avanzaba...
Más parecía formar parte de aquel lugar.
Daniel respiró profundamente.
Se detuvo durante un instante.
Y entonces comprendió el error.
Daniel...
No.
Daniel estaba muerto.
Claire se llevó una mano a la cabeza.
Los recuerdos volvían a confundirse.
La criatura continuaba intentando desorganizar sus memorias.
Ethan la sujetó por el brazo.
— ¡Mírame!
Ella respiró profundamente.
Su mirada volvió a centrarse.
— Estoy bien...
¡Vamos!
Los tres reanudaron la carrera.
Al llegar al final del corredor, encontraron una enorme puerta blindada.
Mucho más gruesa que todas las anteriores.
Sobre ella había un antiguo símbolo de peligro.
En el centro, un panel permanecía encendido.
Noah acercó el escáner.
La inteligencia artificial inició inmediatamente la traducción.
«...LA ACTIVACIÓN DEL PROTOCOLO EXIGE PERMANENCIA MANUAL...»
Apareció otra línea.
«...UNA VEZ INICIADO...»
«...NO PODRÁ SER INTERRUMPIDO...»
Y, finalmente...
La última frase apareció lentamente.
«...EL OPERADOR PERMANECERÁ EN EL INTERIOR DE LA INSTALACIÓN...»
Claire sintió un escalofrío recorrerle todo el cuerpo.
Miró a Ethan.
Después a Noah.
Ninguno de los tres necesitó decir una palabra.
Todos comprendieron exactamente lo que significaba aquel mensaje.
Para volver a encerrar a la criatura...
Alguien tendría que quedarse atrás.
Mientras tanto, a lo lejos, un sonido conocido resonó por los corredores.
Pasos.
Lentos.
Firmes.
La criatura se acercaba.
Y el tiempo para decidir disminuía con cada segundo.
LA ELECCIÓN
Los tres permanecieron inmóviles frente al panel.
La advertencia continuaba brillando en la pantalla.
«...EL OPERADOR PERMANECERÁ EN EL INTERIOR DE LA INSTALACIÓN.»
Ya no necesitaban traducir nada más.
El mensaje era claro.
La contención exigía un sacrificio.
Claire fue la primera en romper el silencio.
— Yo me quedo.
Ethan negó inmediatamente con la cabeza.
— No.
Noah se acercó al panel.
Observaba atentamente los antiguos controles.
— Todavía no sabemos cómo funciona el sistema.
Si alguien introduce una secuencia equivocada...
Podríamos liberarla definitivamente.
El suelo volvió a temblar.
Fragmentos del techo comenzaron a caer.
Todo el laboratorio parecía reaccionar ante la proximidad de la criatura.
Entonces...
La voz de Marcus resonó por el corredor.
— ¡Ethan!
Claire cerró los ojos.
— No...
Noah apretó los puños.
— Sigue intentándolo.
La voz volvió a surgir.
Ahora era Daniel.
— Noah... por favor...
Después Olivia.
Después Lena.
Después Adrian.
Todas las voces se mezclaban en un único coro desesperado.
Los tres permanecieron inmóviles.
Ninguno respondió.
Ninguno miró hacia atrás.
Entonces un largo filamento negro comenzó a deslizarse lentamente por la entrada del corredor.
Después otro.
Y otro más.
Como raíces vivas buscando a sus próximas víctimas.
La criatura todavía no aparecía por completo.
Parecía saborear el miedo de los supervivientes antes del ataque final.
Noah terminó de traducir el último comando del panel.
Abrió mucho los ojos.
— Ethan...
Señaló la última línea.
La inteligencia artificial acababa de completar la traducción.
«...LA CONTENCIÓN SOLO PODRÁ ACTIVARSE CUANDO EL ORGANISMO SE ENCUENTRE COMPLETAMENTE DENTRO DE LA CÁMARA.»
Ethan lo comprendió de inmediato.
No solo necesitaban llegar al Núcleo de Contención.
Tenían que atraer a la criatura hasta su interior.
Claire respiró profundamente.
Miró a Ethan.
Después a Noah.
— Entonces uno de nosotros tendrá que servir de cebo.
En aquel instante, la criatura apareció por completo en la entrada del corredor.
Por primera vez, no utilizaba el rostro de ninguna de sus víctimas.
Adoptaba su verdadera forma.
Alta.
Cubierta por incontables filamentos negros en constante movimiento.
Cientos de ojos se abrían y cerraban por todo su cuerpo.
Y decenas de voces humanas hablaron al mismo tiempo, en perfecta sincronía:
— Habéis llegado... exactamente adonde yo quería.
Los tres comprendieron que el enfrentamiento final había comenzado.