CAPÍTULO 19 #2
La inteligencia artificial de la Odyssey-X9 tradujo automáticamente un único mensaje.
«VIOLACIÓN DE LA CONTENCIÓN.»
«CIERRE AUTOMÁTICO DEL COMPLEJO.»
Las pesadas puertas blindadas comenzaron a descender una tras otra.
Daniel miró rápidamente el mapa.
— ¡Están bloqueando los corredores!
El equipo aceleró el paso.
Entonces una voz resonó detrás de ellos.
— ¡Esperad!
Todos miraron.
Adrian venía varios metros por detrás.
Corría para alcanzar al grupo.
Marcus levantó la mano.
— ¡Seguid!
Antes de que Adrian pudiera alcanzarlos, las luces se apagaron por completo.
La oscuridad duró apenas tres segundos.
Pero parecieron una eternidad.
Cuando volvió la energía...
Adrian había desaparecido.
— ¡Adrian! —gritó Claire.
Ninguna respuesta.
Ethan intentó ponerse en contacto con él por radio.
— ¡Adrian, responde!
Solo estática.
Marcus miró rápidamente el corredor vacío.
— No.
Daniel dio un paso al frente.
— ¡No podemos dejarlo!
Marcus lo sujetó por el brazo.
— Eso es exactamente lo que quiere.
Claire sintió que las lágrimas acudían a sus ojos.
— ¡Pero puede seguir vivo!
Marcus respondió con firmeza.
— O puede que ya no.
El grupo permaneció inmóvil durante unos segundos.
Hasta que un grito desesperado rompió el silencio.
Era Adrian.
Procedía de un corredor a la izquierda.
— ¡Ethan! ¡Marcus! ¡Ayudadme!
Claire dio un paso en aquella dirección.
Marcus tiró de ella hacia atrás.
— ¡No!
Otro grito.
Esta vez más débil.
Como si estuvieran arrastrando a Adrian.
Después...
Silencio absoluto.
Nadie se atrevió a hablar.
Pasaron cinco largos minutos.
Entonces unos pasos resonaron en el corredor.
Lentos.
Regulares.
Todos apuntaron con sus linternas.
Una figura apareció entre las sombras.
Era Adrian.
Su uniforme estaba rasgado.
Tenía pequeños cortes en el rostro.
Respiraba con dificultad.
Levantó lentamente las manos.
— Está todo bien...
— He conseguido escapar.
Claire dio un paso al frente.
Marcus extendió un brazo frente a ella, impidiéndole avanzar.
Sin apartar los ojos de Adrian, preguntó con calma:
— ¿Cuál es la palabra de seguridad?
Adrian respondió sin vacilar.
— Andrómeda.
La respuesta era correcta.
Exactamente como debía ser.
Y, aun así...
Nadie se movió.
Porque todos acababan de contemplar el último registro de la antigua civilización.
Y todos sabían que, para aquella criatura, responder correctamente ya no significaba absolutamente nada.
En aquel instante, los nueve exploradores comprendieron que el verdadero horror no consistía en perder a un compañero.
Sino en verlo regresar...
Sin tener ninguna certeza de que siguiera siendo él.
¿QUIÉN REGRESÓ?
El corredor permaneció en absoluto silencio.
Las linternas continuaban apuntando hacia Adrian.
Él no dio ni un paso más.
Solo respiraba con dificultad.
Su mirada alternaba entre Ethan, Marcus y Claire.
— Por favor... —dijo en voz baja—. No me dejéis aquí.
Claire sintió que se le encogía el corazón.
Aquella era exactamente la voz de Adrian.
El mismo tono.
La misma expresión.
Las mismas pausas al hablar.
Marcus, sin embargo, permaneció inmóvil.
— Si eres Adrian...
Hizo una pausa.
— Camina despacio hacia la luz.
Adrian obedeció.
Un paso.
Después otro.
Nada parecía fuera de lugar.
Maya observaba atentamente su respiración.
Daniel analizaba cada movimiento.
Noah seguía todo mediante el escáner biométrico portátil.
Las constantes vitales eran compatibles con las de un ser humano.
Latidos cardíacos.
Temperatura.
Respiración.
Todo normal.
Claire no consiguió contener la emoción.
— Marcus... es él.
Marcus no respondió.
Continuó mirando fijamente a Adrian.
Entonces formuló otra pregunta.
— ¿Qué fue lo primero que me dijiste cuando aterrizamos en este planeta?
Adrian respondió inmediatamente.
— «Si hay vida inteligente aquí, probablemente ya nos haya visto antes.»
Marcus sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
Era la respuesta correcta.
Exactamente las mismas palabras.
Sin ninguna diferencia.
Olivia susurró:
— Ha absorbido los recuerdos...
El silencio regresó.
Ethan tomó una decisión.
— Lo llevaremos con nosotros.
Claire respiró aliviada.
Pero Marcus levantó una mano.
— Con una condición.
Todos lo miraron.
— Adrian permanecerá en el centro de la formación.
Nadie se quedará a solas con él.
Y hasta que regresemos a la Odyssey-X9...
Ninguno de nosotros bajará la guardia.
Adrian se limitó a asentir levemente.
El grupo reanudó la marcha.
Ahora volvían a ser diez figuras avanzando por los oscuros corredores.
O, al menos...
Eso parecía.
Cuando todos desaparecieron tras la siguiente curva, una pequeña cámara de seguridad, todavía alimentada por el sistema de emergencia, registró el corredor vacío.
Durante un único segundo, la grabación mostró algo imposible.
Mientras los demás proyectaban sombras humanas sobre las paredes...
La figura de Adrian no proyectaba sombra alguna.
En el fotograma siguiente, la imagen sufrió una interferencia.
Cuando volvió a la normalidad...
Todo parecía perfectamente común.
Y, en aquel instante, el lector comenzaba a cargar con la misma duda que consumía a los personajes:
¿Adrian realmente había regresado...
o la criatura acababa de infiltrarse definitivamente en el grupo?