CAPÍTULO 12
LA ANOMALÍA
No todo misterio nace en la oscuridad. Algunos esperan pacientemente bajo nuestros propios pies.
En cuanto la compuerta quedó cerrada y los equipos comenzaron a ser descontaminados, Claire dejó la mochila sobre la mesa del laboratorio.
— Todavía no consigo creer lo que hemos visto hoy.
Maya sonrió mientras retiraba cuidadosamente los recipientes que contenían semillas y hojas.
— Yo tampoco.
Lena se acercó.
— Creo que ninguno de nosotros puede.
Pocos minutos después, todos estaban reunidos en la sala principal de la Odyssey-X9.
La cocina automática preparaba una comida sencilla utilizando parte de los alimentos traídos de la Tierra.
Mientras comían, las enormes pantallas del observatorio mostraban continuamente las imágenes registradas durante la exploración.
Una gigantesca cascada apareció en la proyección.
Daniel la contemplaba fascinado.
— He visto cientos de paisajes en la Tierra...
Hizo una breve pausa.
— Pero nada se acerca a esto.
La grabación cambió.
Ahora mostraba las aves de cuatro alas cruzando el cielo azul.
Adrian sonrió.
— Sigo pensando que fueron las criaturas más hermosas que encontramos.
Claire discrepó inmediatamente.
— No.
Señaló otra imagen.
El pequeño grupo de herbívoros de seis patas caminaba tranquilamente por la orilla del río.
— Estos me han robado el corazón.
Marcus rio discretamente.
— Sobre todo aquella cría curiosa.
Todos sonrieron al recordar al pequeño animal que se había acercado al equipo.
A continuación apareció la imagen del enorme bosque.
Los árboles gigantes se mecían suavemente con el viento.
Las flores cambiaban lentamente de color a medida que disminuía la luminosidad.
Peces transparentes atravesaban el río cristalino.
Insectos luminosos aparecían cerca del agua.
Maya observaba atentamente cada detalle.
— Nunca imaginé encontrar un ecosistema tan equilibrado.
Sofia amplió una de las grabaciones.
— Hasta ahora hemos identificado más de ciento cuarenta especies diferentes.
Daniel abrió mucho los ojos.
— ¿En un solo día?
— Y hemos explorado menos del uno por ciento de la región.
Claire volvió a mirar la pantalla.
— Imaginad cuántas formas de vida deben de existir todavía por aquí.
Lena respiró profundamente.
— Es como descubrir un nuevo capítulo de la propia naturaleza.
Durante unos minutos, la conversación giró únicamente en torno a las maravillas de aquel planeta.
Todos comentaban los paisajes.
Los animales.
Las plantas.
Los ríos.
Las montañas.
El agua increíblemente pura.
El aire ligero.
La temperatura agradable.
Con cada recuerdo aumentaba la certeza de que habían encontrado un mundo extraordinario.
Fue entonces cuando Noah, que había permanecido prácticamente en silencio durante toda la comida, levantó lentamente la mirada de la tableta que sostenía.
Miró a Olivia.
Ella comprendió de inmediato.
Cerró su propio terminal.
Los dos intercambiaron una rápida mirada.
Ethan se dio cuenta.
— ¿Ha ocurrido algo?
Noah dejó la tableta sobre la mesa.
— Tal vez.
La sala quedó completamente en silencio.
Olivia se levantó y caminó hasta el proyector holográfico.
Con un simple toque, la imagen de la cascada desapareció.
En su lugar surgió un modelo tridimensional del planeta.
Una pequeña región aparecía resaltada en rojo.
Diferente de todas las demás.
Olivia respiró profundamente.
— Mientras explorabais la superficie...
Volvió a mirar el mapa.
— Encontramos algo que no conseguimos explicar.
Todos dirigieron inmediatamente la atención hacia la proyección.
Aquella pequeña zona marcada en rojo parecía insignificante.
Pero, sin que ninguno de ellos lo supiera, era precisamente allí donde comenzaba el verdadero misterio de aquel planeta.
El silencio se apoderó de la sala principal.
Todas las miradas permanecían fijas en la proyección holográfica.
La pequeña región resaltada en rojo parecía corriente a primera vista.
Pero la expresión de Noah y Olivia dejaba claro que no se trataba de un simple detalle cartográfico.
Ethan se levantó lentamente.
— Explicadlo.
Olivia amplió la imagen.
La proyección descendió lentamente bajo la superficie del planeta.
Las primeras capas geológicas aparecieron ante el equipo.
Suelo.
Rocas sedimentarias.
Reservas subterráneas de agua.
Todo parecía absolutamente normal.
Entonces la imagen se detuvo.
Una vasta región permanecía completamente oscura.
Sin información.
Sin relieve.
Sin ninguna lectura fiable.
Daniel frunció el ceño.
— ¿Qué ha ocurrido ahí?
Noah respondió con calma.
— No lo sabemos.
Acercó otra ventana holográfica.
— Repetimos el escaneo siete veces.
— Utilizamos frecuencias diferentes.
— Sensores diferentes.
— Algoritmos diferentes.
Volvió a mirar a Ethan.
— El resultado fue exactamente el mismo.
Sofia se acercó a la proyección.
— ¿Los sensores simplemente dejan de funcionar?
— No exactamente —respondió Olivia.
Resaltó la zona en rojo.
— Atraviesan el suelo con normalidad.
— Después llegan a esta región...
Hizo una breve pausa.
— Y regresan sin información.
Claire observaba atentamente.
— ¿Como si algo impidiera la lectura?
Noah respiró profundamente.
— Esa es una de las hipótesis.
Daniel cruzó los brazos.
— Podría ser una caverna enorme.
Maya añadió:
— O una formación mineral desconocida.
Sofia asintió.
— Un depósito de cristales también podría provocar interferencias.
Marcus permaneció unos segundos en silencio.
Después preguntó:
— ¿Existe algún riesgo para el equipo?
Olivia consultó rápidamente los informes.
— Hasta el momento...
Amplió otro gráfico.
— Ninguno.
La atmósfera permanece estable.
El terreno de los alrededores es seguro.
No hemos detectado radiación.
Ni actividad volcánica.
Ni gases tóxicos.
Lena respiró aliviada.
— Entonces no parece peligroso.
Noah proyectó otra información.
DURACIÓN DEL CICLO PLANETARIO: 25 HORAS Y 7 MINUTOS.
Claire sonrió.
— Entonces nuestros días serán un poco más largos.
Sofia analizaba los nuevos datos.
— Eso significa más horas de luz para trabajar.
Olivia continuó:
— También hemos confirmado que las dos lunas ejercen una influencia directa sobre las mareas.
Daniel observaba fascinado.
— Cuanto más conocemos este planeta...
— Más se parece a la Tierra —completó Claire.
Noah asintió lentamente.
— En casi todo.
Volvió a mirar la región resaltada en rojo.
— Excepto por esto.
El ambiente quedó nuevamente en silencio.
La pequeña anomalía parecía fuera de lugar en aquel planeta prácticamente perfecto.
Tal vez fuera únicamente un fenómeno geológico.
Tal vez ocultara algo completamente nuevo para la ciencia.
En aquel momento, nadie imaginaba que la respuesta sería mucho más aterradora que cualquier hipótesis planteada en aquella sala.
Ethan permaneció observando el mapa durante unos instantes.
Después se volvió hacia todo el equipo.
— Mañana iremos hasta esa región.
Si existe una explicación para esa anomalía...
Hizo una breve pausa.
— La encontraremos con nuestros propios ojos.
La decisión de Ethan puso fin a cualquier duda.
A la mañana siguiente, la segunda expedición se dirigiría hacia la región marcada en rojo por los sensores de la Odyssey-X9.
Noah amplió nuevamente el mapa tridimensional.
Una línea azul apareció conectando la nave con la zona de la anomalía.
— La distancia es de aproximadamente nueve kilómetros.
Sofia observaba atentamente la proyección.
— La primera parte del recorrido sigue el río.
Señaló el mapa.
— Después atravesaremos un bosque denso y entraremos en una región de formaciones rocosas.
Daniel analizó la topografía.
— El terreno parece estable.
Marcus, sin embargo, seguía serio.
— Las imágenes de los drones no alcanzaron esa zona.
Olivia confirmó:
— La interferencia comenzó exactamente allí.
Claire volvió a mirar la proyección.
— Entonces mañana veremos un lugar que ninguna cámara ha conseguido registrar.
— Exactamente —respondió Noah.
Maya acercó el mapa.
— Tal vez encontremos una cueva.
Daniel sonrió.
— O una formación mineral inédita.
Sofia añadió:
— Sea lo que sea, será un descubrimiento científico extraordinario.
Marcus respondió con calma:
— O una buena razón para regresar inmediatamente.
La frase provocó algunas sonrisas discretas.
Aun así, nadie ignoraba la posibilidad de encontrar algo inesperado.
Ethan comenzó a organizar la misión.
— El equipo de exploración será el mismo de hoy.
Miró a Noah y Olivia.
— Vosotros permaneceréis en la Odyssey monitorizando nuestras constantes vitales, comunicaciones y sensores.
Ambos asintieron.
— Entendido.
Lena revisó rápidamente el botiquín médico.
Claire preparó nuevos recipientes para recoger plantas y minerales.
Maya separó los equipos de análisis biológico.
Daniel comprobó linternas, baterías y herramientas.
Marcus revisó una vez más el equipo de seguridad.
Todo debía estar preparado antes del amanecer.
Poco después, la reunión llegó a su fin.
Cada integrante se dirigió lentamente hacia su propia cabina.
La Odyssey-X9 entró en modo nocturno.
Fuera, las dos lunas iluminaban silenciosamente la llanura.
El viento recorría la vegetación produciendo un sonido constante y relajante.
En el centro de comunicaciones, Noah realizó una última comprobación de los sensores externos.
Todo seguía normal.
Ningún movimiento inusual.
Ninguna alteración térmica.
Ninguna aproximación de animales de gran tamaño.
Apagó lentamente el panel.
— Buenas noches, Olivia.
— Buenas noches.
Las luces disminuyeron de intensidad.
El silencio se apoderó de la nave.
Mientras los exploradores dormían soñando con los descubrimientos del día siguiente, mucho más allá de las montañas, exactamente en dirección a la misteriosa anomalía subterránea, una antigua formación rocosa permanecía oculta bajo la vegetación.
Debajo de ella, un acceso natural conducía hacia las profundidades de aquel mundo.
Un lugar que no aparecía en los sensores.
Un lugar que guardaba vestigios olvidados de un pasado desconocido.
A la mañana siguiente, sin saberlo, los ocho exploradores caminarían exactamente hacia allí.
Y por fin encontrarían la primera pista de que aquel paraíso ocultaba una historia de destrucción.