Horizonte Azul CAPÍTULO 8 #2
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CAPÍTULO 8 #2

Todavía era demasiado pronto para pensar en el aterrizaje.

Pero ya no era demasiado pronto para imaginar cómo sería aquel mundo.

¿Tendría océanos?

¿Montañas?

¿Bosques?

¿Vida?

Los sensores no ofrecían ninguna respuesta.

Solo mostraban un planeta lejano orbitando una estrella desconocida.

Marcus entró en el observatorio.

— ¿Todo tranquilo?

— Demasiado —respondió Adrian.

Marcus sonrió discretamente.

— Aprendí una cosa en el Ejército.

— ¿Qué?

— Cuando todo parece tranquilo... normalmente es porque todavía no hemos visto el problema.

Antes de que Ethan pudiera responder, todas las luces del observatorio parpadearon al mismo tiempo.

Una vez.

Dos.

Después regresaron a la normalidad.

Los tres miraron inmediatamente hacia el techo.

El ordenador respondió con calma.

OSCILACIÓN ELÉCTRICA SIN CAUSA IDENTIFICADA.

TODOS LOS SISTEMAS PERMANECEN OPERATIVOS.

Daniel fue llamado de inmediato.

Pocos minutos después ya revisaba el panel principal de ingeniería.

Las lecturas seguían siendo perfectas.

— No tiene sentido...

Noah también llegó.

Consultó los registros.

Encontró exactamente el mismo pico observado anteriormente.

Ahora había dos.

Ambos extremadamente rápidos.

Ambos sin origen definido.

Daniel cerró lentamente el panel.

— Tal vez siga siendo una consecuencia de la travesía del agujero de gusano.

Noah asintió.

Era la explicación más lógica.

Aun así, al abandonar ingeniería no pudo evitar la sensación de que la Odyssey-X9 intentaba decir algo... y todavía no sabía cómo hacerlo.

Daniel permaneció en ingeniería durante casi dos horas.

Volvió a revisar los sistemas eléctricos, abrió paneles de distribución de energía y comparó las lecturas actuales con las registradas justo después de la travesía del agujero de gusano.

No apareció ninguna diferencia significativa.

Los cables estaban intactos.

Los transformadores funcionaban con normalidad.

El reactor principal mantenía una potencia constante.

Aun así, las dos pequeñas oscilaciones seguían registradas en la memoria de la Odyssey-X9.

Llamó a Noah.

— Ven a ver esto.

Noah se acercó al terminal.

Daniel superpuso los gráficos de ambas incidencias.

Las curvas eran prácticamente idénticas.

— ¿Lo ves?

Noah las analizó cuidadosamente.

— Ocurrieron con exactamente el mismo intervalo.

Daniel asintió.

— Cincuenta y cuatro minutos y dieciocho segundos.

— ¿Coincidencia?

— No creo demasiado en las coincidencias.

Los dos decidieron instalar pequeños sensores adicionales en diferentes sectores de la nave.

Si ocurría una tercera oscilación, podrían identificar su origen con mayor precisión.

Mientras tanto, Ethan decidió organizar oficialmente la rutina de la tripulación.

Todos regresaron a la sala principal.

Una proyección holográfica apareció en el centro de la mesa.

— Necesitamos funcionar como un equipo permanente.

Los diez ocuparon sus lugares.

Ethan comenzó a distribuir los horarios.

Por la mañana, Daniel y Noah realizarían las inspecciones técnicas.

Claire comprobaría la producción del invernadero.

Lena efectuaría evaluaciones médicas diarias.

Maya continuaría investigando los posibles efectos biológicos de la travesía.

Sofia supervisaría continuamente los sensores astronómicos y los datos del planeta de destino.

Marcus seguiría siendo responsable de la seguridad.

Adrian alternaría periodos entre el piloto automático y el control manual.

Olivia continuaría restaurando las bases de datos.

Cuando terminó, Ethan los miró a todos.

— Esto no es una orden militar.

Hizo una breve pausa.

— Es la forma más segura de mantenernos a todos con vida.

Nadie discrepó.

La organización produjo una inesperada sensación de estabilidad.

Por primera vez desde la huida de la Tierra, existía una rutina.

Después de la reunión, la cocina automática preparó la cena utilizando parte de la primera cosecha recogida por Claire.

No era una comida sofisticada.

Pero el simple hecho de comer alimentos cultivados dentro de la propia nave provocó un entusiasmo difícil de ocultar.

Claire observaba discretamente cada reacción.

Daniel probó la primera hoja de lechuga.

Cerró los ojos.

— Parece increíble...

— ¿Está mala? —preguntó Claire, preocupada.

Él rio.

— Está perfecta.

Marcus también la probó.

— Hace tanto que no comía algo fresco... que casi había olvidado su sabor.

La conversación se volvió más ligera.

Por primera vez, los recuerdos de la Tierra empezaron a surgir sin estar ligados únicamente a la guerra.

Sofia contó historias de su infancia.

Maya recordó las excursiones escolares a reservas naturales que ya ni siquiera existían.

Claire habló del pequeño invernadero que sus padres mantenían antes de la gran sequía.

Hasta Marcus relató un episodio divertido de su entrenamiento militar, provocando las risas de todos.

Ethan observaba aquella escena en silencio.

Era exactamente lo que deseaba.

Un equipo.

No simplemente diez supervivientes compartiendo una nave.

Cuando terminó la comida, cada uno regresó lentamente a su cabina.

La Odyssey-X9 volvió a sumergirse en el silencio.

Fuera, millones de estrellas continuaban deslizándose lentamente por el enorme panel del observatorio.

En el centro de comunicaciones, Noah decidió comprobar por última vez los sensores instalados por Daniel.

Todo seguía normal.

Ningún pico.

Ningún fallo.

Respiró aliviado.

— Creo que realmente fue una consecuencia de la travesía...

Antes de terminar la frase, un pequeño aviso apareció discretamente en su monitor.

SENSOR AUXILIAR 04: ACTIVIDAD DETECTADA.

Noah acercó el rostro a la pantalla.

El registro había durado menos de un segundo.

Demasiado breve.

Demasiado pequeño para activar una alarma.

Aun así, estaba allí.

Amplió la lectura.

No procedía del reactor.

No procedía de la red eléctrica.

Tampoco de las comunicaciones.

La señal parecía haber surgido desde el interior del propio casco de la nave.

— Eso no es posible...

Olivia entró exactamente en aquel momento.

— ¿Has encontrado algo?

Noah le mostró el gráfico.

Ella lo analizó atentamente.

— ¿El sistema consiguió identificar el origen?

Él negó con la cabeza.

— Solo un sector aproximado.

Olivia amplió el plano de la Odyssey.

El pequeño punto luminoso parpadeaba cerca de la parte inferior de la nave.

Exactamente en la región donde seguían los compartimentos todavía bloqueados.

Los dos permanecieron en silencio.

Entonces, sin explicación alguna, la señal desapareció.

Como si nunca hubiera existido.

Olivia cerró lentamente el terminal.

— Mañana comprobaremos eso.

Noah asintió.

Pero, antes de apagar el ordenador, guardó una copia del registro en un directorio separado.

Algo dentro de la Odyssey-X9 seguía oculto.

Y, por primera vez desde que habían abandonado la Tierra, tuvo la extraña sensación de que el misterio no solo estaba esperando ser descubierto...

Tal vez también estaba observando su llegada.