II
Aun así, algo había cambiado.
El porcentaje de recuperación aumentaba lentamente con cada hora que pasaba.
Olivia ya lo esperaba frente al terminal principal.
En la pantalla holográfica brillaban decenas de directorios recién restaurados.
Miró a Noah y sonrió.
— Creo que la nave ha decidido colaborar.
Noah dejó los módulos sobre la mesa.
— O está recuperando su propia memoria.
Los dos iniciaron un nuevo proceso de reconstrucción de las bases de datos.
Líneas de código atravesaban la pantalla a una velocidad impresionante.
Algunos archivos se restauraban por completo.
Otros aparecían únicamente como fragmentos.
Muchos seguían siendo inaccesibles.
Mientras tanto, Ethan, Daniel y Marcus llegaron al centro de comunicaciones.
— ¿Alguna novedad? —preguntó Ethan.
Olivia asintió.
— Por primera vez estamos recuperando registros del equipo científico original.
Daniel se acercó de inmediato.
— ¿Registros de a bordo?
— Eso parece.
Noah abrió el primer archivo.
La pantalla mostró únicamente una secuencia de caracteres corruptos.
El segundo contenía informes técnicos sobre el reactor.
El tercero revelaba listas de los equipos embarcados.
Ninguno respondía a las preguntas que ocupaban la mente de la tripulación.
Olivia continuó buscando.
De repente, apareció un nuevo directorio.
REGISTROS DE LA MISIÓN — PRIORIDAD MÁXIMA
Todos contuvieron la respiración.
Olivia tocó cuidadosamente el archivo.
La pantalla quedó oscura durante unos segundos.
Después apareció una imagen cubierta de interferencias.
Un hombre surgió frente a la cámara.
Vestía un uniforme blanco con el símbolo de la Odyssey-X9 bordado sobre el pecho.
El cabello gris y el semblante agotado revelaban a alguien que llevaba muchos días sin dormir.
Detrás de él podía verse parte de un laboratorio.
La grabación estaba fechada apenas cuatro días antes del lanzamiento oficial de la misión.
El científico miró directamente a la cámara.
Su voz surgió entre ruidos.
— Si... ustedes... están... viendo... esta grabación...
La imagen falló.
Líneas horizontales atravesaron el vídeo.
Después regresó.
— ...significa... que... el plan... original... cambió...
Los diez permanecieron completamente inmóviles.
Nadie se atrevía a interrumpir aquel momento.
El científico respiró profundamente.
Parecía escoger cuidadosamente cada palabra.
— Existen... informaciones... que... no... pueden... permanecer... ocultas...
Un nuevo siseo.
La grabación se congeló durante un instante.
Después volvió.
El hombre miró rápidamente hacia alguien que parecía encontrarse fuera del alcance de la cámara.
Su rostro mostraba preocupación.
Tal vez miedo.
— Si... llegan... al... destino...
Otro fallo.
La imagen se volvió casi ilegible.
La voz desapareció durante varios segundos.
Noah aumentó el volumen.
El científico reapareció.
Ahora hablaba más deprisa.
— No... confíen...
El resto de la frase quedó completamente devorado por una secuencia de ruidos digitales.
La pantalla parpadeó varias veces.
El vídeo se congeló.
Y después desapareció.
En lugar de la grabación apareció únicamente un mensaje.
ARCHIVO CORRUPTO.
Durante varios segundos nadie consiguió pronunciar una palabra.
Daniel fue quien rompió el silencio.
— ¿Iba a decir que no confiáramos en quién?
Olivia seguía observando la pantalla.
— No tengo ni idea.
Marcus cruzó los brazos.
— Pero intentaba advertirnos de algo.
Noah trató de recuperar el resto del archivo.
El sistema respondió inmediatamente.
DATOS IRRECUPERABLES.
Cerró lentamente el terminal.
Por primera vez desde que habían embarcado en la Odyssey-X9, todos compartieron la misma sensación.
La misión que el gobierno había presentado como la esperanza de la humanidad ocultaba una verdad que alguien había intentado revelar.
Y aquella verdad había sido interrumpida antes de poder ser contada.
Los segundos posteriores a la interrupción de la grabación estuvieron marcados por un silencio pesado.
Nadie se alejó del terminal.
La imagen congelada del científico seguía grabada en la memoria de todos.
Ethan fue el primero en respirar profundamente.
— Pensemos con calma.
Marcus mantuvo los brazos cruzados.
— Ese hombre intentaba advertirnos.
— Estoy de acuerdo —respondió Ethan—. Pero aún no sabemos de qué.
Daniel apoyó las manos sobre la mesa.
— Podría tratarse de un problema técnico de la misión.
Olivia se volvió hacia él.
— ¿De verdad crees eso?
— Digo que no podemos convertir una grabación incompleta en una verdad absoluta.
Noah amplió los registros recuperados.
— Hay cientos de archivos dañados. Tal vez esto sea solo una parte de la historia.
Claire había permanecido en silencio hasta entonces.
— Si ese científico grabó aquello a escondidas, significa que no quería que otras personas lo vieran.
Todos la miraron.
— Y eso significa que alguien intentó impedir que ese mensaje llegara al destino.
Marcus asintió lentamente.
— Tiene sentido.
Lena se acercó a la mesa.
— A mí me preocupa otra cosa.
— ¿Cuál? —preguntó Ethan.
— Su expresión.
Respiró lentamente.
— Aquello no era una preocupación normal.
— Era miedo —respondió Sofia.
El ambiente volvió a quedar en silencio.
Noah cerró el archivo corrupto.
— Seguiré intentando recuperar el resto de la grabación, pero podría llevar días.
— O no ocurrir nunca —comentó Olivia.
Ethan miró a todos.
— Entonces continuaremos nuestra misión con normalidad. Hasta que tengamos pruebas, no tomaremos ninguna decisión basada en suposiciones.
Marcus asintió.
— De acuerdo.
Adrian, que permanecía observando el panel de navegación, se levantó.
— Creo que todos deberíais ver algo.
El grupo lo acompañó hasta el observatorio.
En cuanto las puertas se abrieron, la sala quedó iluminada por un espectáculo que ninguno de ellos había imaginado que pudiera existir.
Frente a la Odyssey-X9 se extendía una gigantesca nebulosa azul violácea.
Miles de descargas eléctricas recorrían lentamente sus nubes, como relámpagos silenciosos atravesando el vacío del espacio.
Columnas de gas brillaban en tonalidades doradas y verdosas.
Pequeños cúmulos de estrellas nacían en el interior de aquella inmensa nube cósmica.
Hasta Marcus quedó inmóvil.
— Parece... imposible.
Maya se acercó al panel panorámico.
— Estamos contemplando una maternidad de estrellas.
Sofia sonrió.
— Los libros antiguos mostraban imágenes parecidas... pero ninguna fotografía se acercaba a esto.
Claire avanzó lentamente.
— Es precioso.
Durante varios minutos nadie habló.
El universo parecía respirar ante ellos.
Las luces de la nebulosa se reflejaban sobre los rostros de la tripulación, creando una atmósfera casi irreal.
Incluso el miedo provocado por la grabación del científico pareció disminuir.
Ethan observaba a todos en silencio.
Comprendía que aquel momento le hacía bien al grupo.
Necesitaban recordar por qué lo habían arriesgado todo.
No solo para escapar de una Tierra condenada.
Sino para encontrar esperanza.
El ordenador interrumpió delicadamente la contemplación.
FENÓMENO ESTELAR CATALOGADO.
NEBULOSA DE EMISIÓN REGISTRADA.
LA RUTA PERMANECE INALTERADA.
Adrian sonrió.
— Al menos una buena noticia.
La Odyssey-X9 continuó atravesando lentamente la luminosidad de la nebulosa, mientras los diez permanecían frente al observatorio, fascinados por la belleza de un universo que ningún ser humano había contemplado antes.
Durante unos instantes olvidaron el mensaje interrumpido, los secretos de la nave e incluso el destino que los aguardaba.
Pero, ocultas tras aquella paz aparente, las preguntas seguían creciendo en silencio.
La contemplación de la nebulosa terminó lentamente.
Uno a uno, los integrantes de la Odyssey-X9 abandonaron el observatorio en silencio, como si temieran que cualquier palabra pudiera disminuir la grandeza del espectáculo que acababan de presenciar.
Incluso Marcus, siempre tan serio, se volvió una última vez antes de que las puertas se cerraran.
— Si alguien me hubiera dicho hace dos semanas que vería algo así... lo habría llamado loco.
Adrian sonrió.
— Hace dos semanas, nosotros también nos habríamos reído.
Pequeñas risas resonaron por el corredor.
Resultaba extraño comprobar cómo la tensión empezaba, poco a poco, a dejar paso a la convivencia.
La nave dejaba de ser únicamente un refugio.
Comenzaba a transformar a diez desconocidos en un verdadero equipo.
Mientras la mayoría regresaba a sus actividades, Noah y Olivia volvieron al centro de comunicaciones.
Ninguno de los dos conseguía olvidar la grabación interrumpida del científico.
Noah inició un nuevo intento de reconstrucción digital.
El sistema analizó millones de fragmentos de datos durante varios minutos.
Al final, la respuesta volvió a aparecer.
RESTAURACIÓN IMPOSIBLE.
Dejó escapar un largo suspiro.
— Hemos llegado al límite.
Olivia se apoyó en la mesa.
— Entonces tendremos que esperar a que la propia nave recupere el resto.
Antes de apagar el terminal, una pequeña notificación apareció discretamente en una esquina de la pantalla.
NUEVA FIRMA GRAVITACIONAL DETECTADA.
Los dos intercambiaron una mirada.
Noah abrió inmediatamente el informe.
Apareció una imagen tridimensional.
Muy lejos de la Odyssey-X9 había un pequeño punto luminoso.
No emitía ninguna comunicación.
No mostraba una trayectoria definida.
Simplemente permaneció allí durante unos segundos.
Olivia aumentó la imagen.
— ¿Es una nave?
— No consigo identificarlo.
— ¿Un asteroide?
Noah comparó la firma.
— Tampoco.
El ordenador realizó automáticamente un nuevo barrido.
OBJETO NO IDENTIFICADO.
ORIGEN DESCONOCIDO.
SIN RIESGO INMEDIATO PARA LA MISIÓN.
Los sensores siguieron el punto durante unos segundos.
Entonces, de manera inexplicable, desapareció.
Como si jamás hubiera existido.
Olivia frunció el ceño.
— ¿Adónde ha ido?
Noah volvió a revisar los registros.
Nada.
Ninguna señal.
Ningún rastro.
Marcus entró en el centro de comunicaciones en aquel momento.
— ¿Algún problema?
Noah le mostró rápidamente los datos.
Marcus observó la pantalla.
— Podría ser un fallo de los sensores.
— Podría.
Olivia, sin embargo, no parecía convencida.
— Nunca he visto un fallo producir una firma gravitacional completa.
Ethan también llegó.
Leyó tranquilamente el informe.
Después miró a Noah.
— ¿El ordenador lo ha clasificado como amenaza?
— No.
— Entonces seguimos adelante.
Marcus asintió.
— Si vuelve a aparecer, investigaremos.
Noah archivó el registro.
Aun así, hizo una copia separada del informe.
Por precaución.
Mientras tanto, Daniel terminaba el mantenimiento preventivo del reactor.
Todos los sistemas regresaban lentamente a sus niveles ideales de funcionamiento.
El anillo gravitacional permanecía en reposo.
Los motores principales funcionaban con estabilidad.
La Odyssey-X9 atravesaba silenciosamente la inmensidad de Andrómeda.
En la enfermería, Lena realizó una última evaluación médica de la tripulación.
Las pequeñas heridas de la huida ya empezaban a cicatrizar.
Noah recuperaba la movilidad del hombro.
Claire estaba completamente recuperada.
Adrian solo necesitaría un día más para que desapareciera el corte de la frente.
— Teniendo en cuenta todo lo que hemos pasado... estamos muy bien.
Claire sonrió.
— No lo digas demasiado alto.
Lena rio discretamente.
— Tienes razón.
Al final de aquel ciclo, Ethan regresó solo al observatorio.
Le gustaba el silencio de aquel lugar.
Le gustaba, sobre todo, la sensación de contemplar un cielo donde ningún ser humano había estado jamás.
Las estrellas se reflejaban suavemente sobre el enorme panel transparente.
A lo lejos, la nebulosa ya empezaba a desaparecer detrás de la nave.
El ordenador interrumpió sus pensamientos.
CURSO CONFIRMADO.
VELOCIDAD ESTABLE.
TIEMPO RESTANTE HASTA EL DESTINO: 63 HORAS Y 11 MINUTOS.
Ethan siguió observando el pequeño marcador azul que representaba el destino programado.
Faltaban menos de tres días.
Tres días para descubrir si las sondas decían la verdad.
Tres días para saber si realmente existía un nuevo hogar para la humanidad.
No tenía ni idea de que, mucho antes de que sus pies tocaran aquel mundo desconocido, algo en aquel sistema estelar ya aguardaba silenciosamente la llegada de la Odyssey-X9.
Y, en aquel instante, la pequeña firma gravitacional que había aparecido y desaparecido de los sensores era la única pista de que quizá no estuvieran tan solos como imaginaban.