Horizonte Azul CAPÍTULO 7 #2
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CAPÍTULO 7 #2

Mientras tanto, Sofia recorría otro laboratorio.

Su atención se centró en una enorme mesa holográfica.

En cuanto acercó la mano, un mapa tridimensional apareció frente a ella.

No era un mapa de la Tierra.

Tampoco de Andrómeda.

Era únicamente un conjunto de líneas, órbitas y un pequeño sistema estelar resaltado en azul.

En la esquina inferior apareció una identificación parcialmente corrupta.

Destino... É...

El resto desaparecía entre fallos digitales.

Sofia intentó ampliar la imagen.

Gran parte de los datos estaba dañada.

Aun así, consiguió distinguir algo.

Alrededor de la estrella había varios planetas.

Uno de ellos estaba resaltado.

Llamó inmediatamente a Ethan.

Cuando llegó, observó atentamente el mapa.

— ¿Es nuestro destino?

Sofia negó con la cabeza.

— No puedo asegurarlo.

— ¿Por qué?

Señaló los archivos corruptos.

— Faltan demasiados datos.

Aun así, había un detalle curioso.

Cerca del planeta resaltado aparecía un pequeño símbolo rojo.

Ninguna leyenda explicaba su significado.

Noah se acercó.

— Intenta abrir los datos asociados.

Sofia ejecutó el comando.

La respuesta fue inmediata.

ARCHIVO CORRUPTO.

Olivia respiró profundamente.

— Parece que toda la información realmente importante fue protegida.

Marcus volvió a observar el mapa.

— O borrada.

Sus palabras sumieron la sala en un silencio incómodo.

Porque había una enorme diferencia entre ocultar información...

...y destruirla deliberadamente.

Al final de aquella inspección, Ethan volvió a reunir al grupo.

Habían encontrado:

Un gigantesco banco de semillas.

Miles de muestras de ADN terrestre.

Equipos científicos capaces de estudiar cualquier entorno.

Cincuenta y dos cápsulas criogénicas.

Y mapas incompletos del sistema hacia el que viajaban.

Era mucho más de lo que esperaban descubrir en un solo día.

Pero también planteaba una pregunta cada vez más difícil de ignorar.

Si la Odyssey-X9 transportaba tecnología suficiente para reconstruir toda una civilización...

¿Por qué el gobierno había insistido en enviar únicamente a diez personas?

El regreso a la sala principal se produjo en absoluto silencio.

Ninguno de los diez conseguía apartar de la mente los descubrimientos realizados durante la inspección de la Odyssey-X9.

La nave era mucho más que un simple vehículo interestelar.

Era un archivo vivo de la humanidad.

Cada compartimento revelaba una nueva pieza de un rompecabezas que parecía crecer a cada hora.

Ethan permaneció de pie frente a la mesa holográfica.

En el centro, la proyección de la Odyssey giraba lentamente.

Los compartimentos ya explorados aparecían iluminados en azul.

Los tres sectores aún restringidos seguían marcados en rojo.

— Vamos a organizar todo lo que sabemos hasta ahora —dijo.

Noah comenzó a proyectar la información recuperada.

— La nave tiene capacidad oficial para diez tripulantes.

Daniel añadió:

— Pero hemos encontrado cincuenta y dos cápsulas de hibernación.

Claire tomó la palabra.

— El banco de semillas es prácticamente completo.

Maya agregó:

— El banco biológico también. Hay material genético preservado de miles de especies terrestres.

Sofia amplió el mapa incompleto encontrado en el laboratorio.

— También existe un sistema estelar registrado, pero los archivos siguen corruptos.

Olivia cruzó los brazos.

— Y todos esos sectores están vinculados directamente al Protocolo ARCA.

Marcus volvió a mirar la proyección.

— El gobierno nunca pretendió enviar solo a diez personas.

Nadie discrepó.

Aquella hipótesis parecía cada vez más evidente.

Daniel apoyó las manos sobre la mesa.

— Tal vez la Odyssey fuera únicamente la primera nave.

Noah reflexionó durante unos segundos.

— O quizá existieran otras iguales.

El comentario hizo que todos se miraran entre sí.

Lena fue la primera en romper el silencio.

— Si eso es cierto...

No consiguió terminar.

Porque la conclusión resultaba inquietante.

Si existían otras naves, tal vez también se hubieran planificado otras misiones.

O incluso ejecutado.

Ethan respiró lentamente.

— No sirve de nada construir teorías sin pruebas.

Olivia asintió.

— Necesitamos recuperar más archivos.

— Sin forzar el sistema —respondió Noah—. Todavía estamos reconstruyendo los bancos de datos.

El ordenador de la Odyssey interrumpió la conversación.

RECONSTRUCCIÓN DE LOS ARCHIVOS INTERNOS: 46 %.

Todos dirigieron la mirada al panel.

El porcentaje aumentaba lentamente.

Era la primera vez que comprendían que la propia nave seguía recuperando información perdida durante la travesía del agujero de gusano.

Tal vez algunas respuestas aparecieran por sí solas.

Tal vez no.

Marcus se levantó.

— Voy a continuar la inspección de los sectores exteriores.

— ¿Solo? —preguntó Adrian.

— Como siempre.

Ethan negó con la cabeza.

— A partir de ahora nadie circula solo.

Marcus sonrió discretamente.

— Entonces ven conmigo.

Los dos siguieron por los corredores.

Mientras caminaban, Ethan percibió detalles que habían pasado inadvertidos durante el primer día.

Pequeñas placas contenían inscripciones en inglés y latín.

Los sistemas automáticos realizaban comprobaciones constantes de la presión interna.

Brazos robóticos recorrían discretamente las paredes realizando mantenimiento preventivo.

Era como si la Odyssey cuidara de sí misma.

— Impresionante... —comentó Ethan.

Marcus pasó una mano por una de las estructuras metálicas.

— Fue construida para durar mucho más que nosotros.

En el observatorio, Adrian permanecía frente al enorme panel transparente.

Los sensores mostraban lentamente nuevas regiones de la galaxia de Andrómeda.

Ninguna estrella parecía igual a otra.

Nebulosas verdes se mezclaban con nubes rojizas.

Pequeños cúmulos brillaban como joyas esparcidas por la oscuridad.

Claire se acercó en silencio.

— Nunca me canso de mirar.

— Yo tampoco.

Ella contempló el espacio durante unos instantes.

— ¿Crees que realmente existe un planeta esperándonos?

Adrian respondió sin apartar los ojos de las estrellas.

— Espero que sí.

— ¿Y si no existe?

Tardó unos segundos en responder.

— Entonces seguiremos buscando.

Claire sonrió.

La sencilla respuesta parecía suficiente.

En la enfermería, Lena terminó de organizar los últimos medicamentos.

Al cerrar uno de los armarios, encontró un pequeño compartimento oculto.

Dentro había diez pulseras metálicas idénticas.

Cada una tenía una pequeña pantalla.

Llamó a Noah.

El ingeniero analizó rápidamente los dispositivos.

— Monitores biométricos.

— ¿Para qué?

— Frecuencia cardíaca. Temperatura. Oxigenación. Localización dentro de la nave.

Lena entregó una de ellas a Ethan cuando regresó.

— Creo que todos deberíamos llevarlas.

Pocos minutos después, cada integrante recibió su pulsera.

El ordenador registró automáticamente la identidad de todos.

Por primera vez, la Odyssey reconocía oficialmente a su nueva tripulación.

En el centro de comunicaciones, Olivia seguía intrigada por el Protocolo ARCA.

Antes de terminar el trabajo del día, decidió hacer un último intento.

Introdujo cuidadosamente una secuencia de comandos.

La respuesta fue inmediata.

ACCESO DENEGADO.

Justo debajo apareció un nuevo mensaje que nunca había surgido antes.

CONDICIÓN PENDIENTE: LLEGADA AL DESTINO.

Olivia quedó inmóvil.

Noah se acercó.

— ¿Qué ha pasado?

Olivia señaló la pantalla.

Él leyó lentamente la frase.

Ninguno dijo una palabra durante unos segundos.

Finalmente, Noah sonrió.

— Entonces la nave está esperando a que lleguemos.

— Eso parece.

Olivia apagó el terminal.

— Sea lo que sea realmente el Protocolo ARCA... solo lo descubriremos cuando termine nuestro viaje.

En aquel mismo instante, la voz serena del ordenador resonó por todos los corredores de la Odyssey-X9.

CURSO MANTENIDO.

VELOCIDAD ESTABLE.

TIEMPO RESTANTE HASTA EL DESTINO: 71 HORAS Y 18 MINUTOS.

La enorme nave continuó atravesando silenciosamente el vacío entre las estrellas.

Dentro de ella, diez seres humanos creían estar descubriendo todos sus secretos.

Pero la propia Odyssey parecía guardar pacientemente la revelación más importante para el momento adecuado.

Y ninguno de ellos imaginaba que la respuesta no estaba oculta en la nave...

Los estaba esperando en el mundo que aún permanecía invisible más allá de las estrellas.