Horizonte Azul CAPÍTULO 7
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CAPÍTULO 7

LOS SECRETOS DE LA ODYSSEY

No todo misterio vive entre las estrellas, algunos viajan silenciosamente a nuestro lado.

El reloj interno de la nave marcaba las siete cuando Ethan salió de su cabina.

Había dormido poco.

En realidad, casi nadie había conseguido dormir profundamente.

El silencio absoluto del espacio resultaba extraño.

En la Tierra siempre había sirenas, explosiones lejanas, motores, drones o personas.

En la Odyssey solo existía el murmullo constante de los sistemas de soporte vital.

Al llegar al corredor principal, encontró a Marcus terminando otra ronda.

— ¿Has dormido?

Marcus sonrió discretamente.

— Lo suficiente.

— Has pasado la noche patrullando.

— Sí.

— No necesitamos hacer eso todos los días.

Marcus contempló el largo corredor metálico.

— Tal vez no.

Después miró a Ethan.

— Pero mientras yo esté despierto, nadie será sorprendido.

Ethan conocía aquella mirada.

Marcus no protegía únicamente la nave.

Protegía su propia conciencia.

Pocos minutos después, toda la tripulación volvió a reunirse en la sala principal.

El desayuno era sencillo.

Frutas.

Panes preparados por la cocina automática.

Bebidas energéticas naturales.

Aun así, parecía una comida de lujo comparada con los años de escasez en la Tierra.

Claire observaba todo con satisfacción.

— Todavía no puedo creer que esta cocina consiga producir comida fresca.

Daniel rio.

— Yo todavía no puedo creer que exista mantequilla.

Hasta Lena sonrió.

Pequeños momentos como aquel hacían parecer que la guerra había quedado muy lejos.

Después de la comida, Ethan abrió nuevamente el mapa interior de la Odyssey.

Tres compartimentos seguían completamente bloqueados.

Ni siquiera Noah había conseguido acceder a ellos.

— Vamos a descubrir qué hay ahí dentro.

Olivia asintió.

— Tal vez los archivos estén vinculados a esas áreas.

Marcus se levantó.

— Entonces nadie entra solo.

El equipo se dividió de manera natural.

Noah, Olivia y Daniel se dirigieron al centro de sistemas.

Marcus los acompañó.

Ethan se quedó a cargo de la coordinación general.

Claire regresó al invernadero.

Maya y Sofia fueron al laboratorio científico.

Lena permaneció en la enfermería organizando equipos.

Los cuatro corredores de la nave conducían hacia los compartimentos sellados.

El primero estaba cerca del sector de ingeniería.

Daniel se acercó al enorme panel metálico.

Ningún tirador.

Ninguna cerradura visible.

Solo una pequeña pantalla luminosa.

Noah conectó el terminal.

— Veamos qué estás escondiendo.

Líneas de código recorrieron la pantalla.

Olivia analizaba cada respuesta emitida por el sistema.

— La seguridad es completamente distinta a la del resto de la nave.

Daniel pasó la mano por la puerta.

— Parece más gruesa.

Marcus golpeó suavemente el metal.

El sonido fue seco.

— Hay otro blindaje detrás de este.

Noah probó una segunda secuencia.

La pantalla permaneció roja.

ACCESO DENEGADO.

Olivia respiró profundamente.

— Ni siquiera reconoce nuestras credenciales.

— ¿Ni las del comandante? —preguntó Marcus.

Ethan acercó su tarjeta de acceso.

Nada cambió.

En la pantalla apareció un nuevo mensaje.

AUTORIZACIÓN DEPENDIENTE DEL PROTOCOLO DE LA MISIÓN.

Daniel frunció el ceño.

— Otra vez esa historia del protocolo.

Noah empezó a sospechar algo.

— Tal vez estas puertas no estén bloqueadas para impedir intrusiones.

— Entonces, ¿por qué?

— Tal vez simplemente aún no sea el momento de abrirlas.

Mientras tanto, Claire realizaba un inventario completo del invernadero.

Cada nuevo compartimento revelaba algo sorprendente.

Depósitos criogénicos protegían semillas de miles de especies vegetales.

Había árboles frutales prácticamente extinguidos en la Tierra.

Cereales desaparecidos décadas atrás.

Especies medicinales consideradas perdidas.

Se detuvo ante un enorme cilindro transparente.

En el panel se leía:

BANCO GENÉTICO VEGETAL DE LA TIERRA

Más de ciento cincuenta mil registros aparecían en la pantalla.

Claire quedó completamente inmóvil.

— Dios mío...

Maya entró en aquel momento.

— ¿Qué ocurre?

Claire señaló la pantalla.

— Han traído prácticamente toda la biodiversidad vegetal conocida.

Maya se acercó lentamente.

— Eso es imposible...

— No.

Claire sonrió.

— Realmente pretendían empezar de nuevo.

En el laboratorio científico, Sofia hacía un descubrimiento igualmente impresionante.

Grandes armarios almacenaban cientos de equipos de exploración.

Drones terrestres.

Robots de recolección.

Sensores atmosféricos.

Perforadoras automáticas.

Mapeadores sísmicos.

Abrió un cajón más pequeño.

Dentro había pequeños cilindros metálicos perfectamente ordenados.

Cada uno llevaba grabado un nombre.

Suelo Basáltico

Granito Continental

Sedimento Marino

Arena Silícea

Sofia comprendió de inmediato.

La Odyssey transportaba muestras de prácticamente todos los tipos de suelo conocidos de la Tierra.

Aquello serviría como referencia cuando encontraran un nuevo mundo.

Sonrió para sí misma.

Era exactamente el tipo de trabajo con el que siempre había soñado.

Mientras tanto, Noah consiguió finalmente romper una parte del bloqueo electrónico del primer compartimento.

La puerta no se abrió por completo.

Solo unos centímetros.

Un sistema hidráulico detuvo el movimiento.

Daniel y Marcus forzaron cuidadosamente la abertura.

Lo suficiente para que todos pudieran mirar dentro.

La sala permanecía oscura.

Noah encontró el interruptor manual.

Las luces se encendieron lentamente.

Los cuatro quedaron en silencio.

Cientos de cápsulas transparentes ocupaban el enorme compartimento.

Marcus dio un paso adelante.

— ¿Qué es esto?

Daniel se acercó a la primera cápsula.

Estaba vacía.

Después a la segunda.

También vacía.

En el panel central apareció una identificación.

MÓDULO DE HIBERNACIÓN CRIOGÉNICA

Noah abrió mucho los ojos.

— Pretendían poner personas en animación suspendida.

Olivia recorrió rápidamente las filas con la mirada.

— ¿Cuántas cápsulas hay aquí?

Daniel hizo una estimación.

— Muchas más de diez.

Muchas más.

El silencio volvió a dominar el lugar.

Ethan entró en la sala en aquel momento.

Contempló todas aquellas cápsulas alineadas.

Después volvió a mirar a Noah.

— Esto lo cambia todo.

Noah asintió lentamente.

Porque, por primera vez desde que habían robado la Odyssey-X9, aparecía una evidencia concreta de que el gobierno ocultaba un plan mucho mayor que simplemente enviar a diez personas a otra galaxia.

Daniel caminó lentamente entre las cápsulas de hibernación.

Cada una medía algo más de dos metros de longitud y estaba construida con un material translúcido extremadamente resistente. Pequeños paneles luminosos permanecían encendidos junto a cada compartimento, indicando que todos los sistemas seguían operativos, incluso sin ocupantes.

Pasó la mano sobre una de ellas.

— Nunca había visto una tecnología así.

Noah se acercó al panel central.

— Tampoco estaba en los archivos que robamos.

Olivia volvió a conectar su terminal.

— Eso significa que ocultaron una parte entera del proyecto.

Marcus observaba todo en silencio.

La sala tenía al menos cincuenta cápsulas.

Muchas más que la capacidad oficial de la Odyssey-X9.

Ethan empezó a hacer cálculos mentalmente.

— La nave fue presentada para diez tripulantes...

Volvió a mirar las filas.

— Pero fue preparada para muchos más.

Daniel asintió.

— Tal vez las cápsulas fueran utilizadas durante viajes extremadamente largos.

— O para transportar personas después.

La hipótesis de Noah hizo que todos reflexionaran.

Claire, Maya y Sofia llegaron pocos minutos después.

Al entrar en la sala, quedaron tan impresionadas como los demás.

Claire caminó lentamente entre las cápsulas.

— ¿Cuántas personas caben aquí?

Daniel hizo una nueva estimación.

— Cincuenta y dos.

— Cincuenta y dos...

Repitió el número en voz baja.

Lena se acercó a uno de los equipos médicos conectados al sistema criogénico.

El monitor aún funcionaba.

Temperatura corporal.

Actividad cerebral.

Soporte metabólico.

Era prácticamente un hospital automatizado.

— Estas cápsulas pueden mantener a alguien vivo durante años.

Daniel respondió:

— Tal vez décadas.

Olivia consiguió finalmente acceder a una parte de la base de datos de aquel sector.

En la pantalla apareció únicamente un pequeño informe.

MÓDULO DE HIBERNACIÓN

CAPACIDAD OPERATIVA: 52 OCUPANTES.

ESTADO ACTUAL: DISPONIBLE.

ACCESO RESTRINGIDO.

Debajo había una observación.

UTILIZACIÓN CONDICIONADA AL PROTOCOLO ARCA.

Noah miró inmediatamente a Olivia.

— El mismo protocolo otra vez.

Ella asintió.

— Todo está conectado con él.

Marcus cruzó los brazos.

— No me gusta cuando un secreto aparece en todas partes.

Ethan siguió observando las cápsulas.

Cuanto más descubrían sobre la Odyssey, menos creía que conocieran la verdadera misión para la que había sido construida.

En el sector científico, Maya decidió continuar la inspección de los laboratorios.

Una puerta lateral llamó su atención.

A diferencia de las demás, no estaba bloqueada.

Acercó la tarjeta de acceso.

La luz cambió a verde.

La puerta se abrió lentamente.

Dentro había una sala circular completamente distinta a las otras.

Las paredes estaban ocupadas por miles de pequeños cilindros transparentes.

Cada uno tenía un código y un nombre.

Maya se acercó al primero.

En su interior había un pequeño fragmento biológico congelado.

Leyó la identificación.

Canis lupus familiaris.

Se volvió hacia otra estantería.

Panthera onca.

Después otra.

Balaenoptera musculus.

Sus ojos se abrieron de par en par.

Claire entró justo detrás.

— ¿Qué has encontrado?

Maya siguió mirando a su alrededor.

— ADN.

— ¿De qué?

Señaló las estanterías.

— De prácticamente toda la fauna terrestre.

Claire se quedó sin palabras.

Allí se conservaba material genético de miles de especies.

Mamíferos.

Aves.

Reptiles.

Anfibios.

Insectos.

Peces.

Todo cuidadosamente almacenado.

En el centro de la sala, un gran panel holográfico mostraba una única frase.

BANCO BIOLÓGICO GLOBAL

Claire respiró lentamente.

— Realmente querían reconstruir la vida por completo.

Maya asintió.

— No solo sobrevivir.

Las dos permanecieron varios minutos contemplando aquel verdadero tesoro científico.