CAPÍTULO 5 #2
El segundo perímetro estaba automatizado.
Los sensores escanearon por completo los vehículos. Olivia siguió los datos desde el terminal sujeto a su muñeca.
— Firmas aceptadas.
El tercer perímetro exigía lectura neuronal.
Noah activó los emisores instalados en los asientos.
Cada aparato transmitía un patrón artificial creado a partir de los registros de empleados reales.
La primera lectura pasó.
La segunda también.
Cuando el sensor llegó a Daniel, una luz amarilla comenzó a parpadear.
— Inconsistencia biométrica —anunció una voz mecánica.
El vehículo se detuvo automáticamente.
Daniel permaneció inmóvil.
En el segundo transporte, Claire lo miró.
— ¿Qué hacemos?
— Nada —respondió Noah.
La voz de Argos llenó el interior.
— Técnico Samuel Ortega, confirme identificación verbal.
Daniel consultó rápidamente el nombre falso de su credencial.
— Samuel Ortega. Unidad de Propulsión y Refrigeración. Registro cuatro-siete-cero-nueve.
— Indique su última estación de servicio.
Daniel miró a Noah.
La respuesta no figuraba en el archivo principal.
Noah comenzó a buscar en el terminal.
El tiempo parecía avanzar demasiado deprisa.
— Estación Boulder-3 —respondió Daniel.
Silencio.
La luz amarilla permaneció encendida.
Después cambió a verde.
— Identidad confirmada.
El bloqueo se liberó.
Daniel volvió a respirar.
— ¿Cómo lo sabías?
— No lo sabía.
— ¿Has adivinado?
— Trabajé con un Ortega en Boulder-3.
Noah negó con la cabeza.
— No vuelvas a hacer eso.
— Espero no tener que hacerlo.
Los vehículos continuaron avanzando.
A las veintitrés horas y veintidós minutos alcanzaron el Sector Logístico.
La actualización de Argos comenzaría dieciocho minutos después.
Todo parecía seguir el plan.
Hasta que Olivia abrió el calendario interno.
El color desapareció de su rostro.
— Tenemos un problema.
Ethan se volvió.
— ¿Cuál?
Ella amplió una orden emitida menos de una hora antes.
PROTOCOLO DE LANZAMIENTO ANTICIPADO.
— La Odyssey-X9 será preparada esta noche —dijo Olivia.
— ¿Cuánto han adelantado el proceso? —preguntó Adrian.
— La tripulación oficial ya está dentro de la base.
Marcus miró el reloj.
— ¿Y el lanzamiento?
— En menos de dos horas.
Ethan sintió que el estómago se le contraía.
Todo el plan había sido diseñado para una nave estacionada y sin tripulación.
Ahora tendrían que llegar antes de que los pasajeros oficiales embarcaran.
— Seguimos —dijo.
Lena lo miró fijamente.
— Esto lo cambia todo.
— Cambia el tiempo.
— Cambia el riesgo.
— El riesgo siempre fue morir.
Marcus entró en un corredor lateral y estacionó el primer vehículo frente a una instalación de refrigeración.
Daniel detuvo el segundo justo detrás.
Los diez bajaron.
Uniformados, cargando cajas de herramientas y bolsas ocultas, atravesaron el sector como si fueran empleados corrientes.
Olivia guiaba al grupo.
— Acceso subterráneo a veinte metros.
Encontraron una puerta metálica con identificación digital.
Noah conectó el primer dispositivo.
El cierre se abrió.
Descendieron por una estrecha escalera.
Debajo de la base se extendía una red de corredores técnicos, tuberías de refrigeración y líneas eléctricas.
El reloj marcaba las veintitrés horas y treinta y siete minutos.
Tres minutos para la actualización.
Marcus comprobó el arma de pulsos oculta bajo el uniforme.
— A partir de aquí, silencio.
El grupo avanzó en fila.
Olivia se detuvo frente a una compuerta.
— Cuando Argos transfiera el control, esta puerta permanecerá abierta durante ciento veinte segundos.
— ¿Y si no se abre? —preguntó Claire.
Noah levantó el dispositivo.
— Entonces la abriré yo.
Las luces del corredor disminuyeron.
Una voz femenina y artificial resonó por los altavoces.
— Actualización de seguridad iniciada. Funciones secundarias en proceso de transferencia.
Olivia miró el reloj.
— Ahora.
Noah conectó el dispositivo.
La puerta metálica se abrió lentamente.
Al otro lado había un ascensor de carga.
Los diez entraron.
Daniel activó el nivel inferior.
Las puertas se cerraron.
El ascensor comenzó a descender.
— Noventa segundos —informó Olivia.
La cabina recorrió decenas de metros bajo la superficie.
Cuando se detuvo, las puertas se abrieron hacia un corredor blanco e iluminado.
Dos guardias esperaban al otro lado.
Miraron al grupo.
— Esta zona está restringida.
Marcus dio un paso adelante.
— Orden de mantenimiento de emergencia.
— No hay ningún mantenimiento programado.
El guardia llevó la mano al comunicador.
Marcus actuó primero.
Golpeó al hombre con una descarga de pulsos en el pecho.
Adrian derribó al segundo.
Ambos cayeron inconscientes.
Lena se arrodilló para comprobar sus signos vitales.
— Siguen vivos.
— Ochenta segundos —dijo Olivia.
Continuaron.
Noah abrió la primera puerta.
Después la segunda.
En la tercera, Argos comenzó a reaccionar.
— Acceso incompatible. Confirmen identificación.
Olivia introdujo códigos rápidamente.
— Ignora.
— Acceso incompatible.
— Sesenta segundos.
La puerta se abrió.
Al otro lado había una pasarela elevada.
Los diez se detuvieron.
Debajo de ellos, el hangar subterráneo se extendía a lo largo de cientos de metros.
Técnicos corrían entre las plataformas.
Vehículos transportaban combustible y equipos.
Soldados ocupaban los accesos.
En el centro de todo, iluminada por potentes reflectores, estaba la Odyssey-X9.
La nave era mucho más grande que en las proyecciones.
El casco negro reflejaba las luces del hangar. El anillo gravitacional rodeaba la estructura central como una corona metálica. Los propulsores traseros parecían capaces de engullir vehículos enteros.
Durante unos segundos, nadie se movió.
Hasta Ethan olvidó la cuenta atrás.
Aquella era la última arca de la Tierra.
Y estaba frente a ellos.
— Treinta segundos —dijo Olivia.
Las alarmas comenzaron a parpadear en el corredor.
Argos finalmente comprendía que algo iba mal.
— Intrusión detectada en el Sector Omega.
Las puertas comenzaron a cerrarse alrededor del hangar.
Los soldados levantaron la mirada.
Marcus sacó el arma.
— Se acabó el disfraz.
La voz de Argos aumentó de volumen.
— Bloqueo total autorizado.
La pasarela tembló.
Grandes paneles metálicos comenzaron a descender frente a la Odyssey-X9, aislando la nave.
Ethan echó a correr.
— ¡Ahora!
Los diez avanzaron por la pasarela mientras las sirenas estallaban por toda la base.
La operación silenciosa había terminado.
La invasión de Groom Lake acababa de comenzar.