Hilo Rojo (Destino 1) Capítulo 24.
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Capítulo 24.

Edén.

Pestañeé un par de veces para acostumbrarme a la luz que entraba por la ventana. Me sentí completamente feliz. Hacía muchos años que no me sentía tan bien.

Mis ojos se encontraron con la mirada de Ethan.

-            Buenos días enana- dijo dándome un beso en la punta de la nariz.

Esbocé una gran sonrisa.

-            Buenos días Ethan- respondí devolviéndole el beso, pero esta vez en la comisura de los labios.

-            ¿Qué tal has dormido?- preguntó intrigado.

Ethan.

La observé con curiosidad.

La gran sonrisa, que volvió a atravesar su rostro, hizo que me relajase.

-            Ha sido la mejor noche de mi vida- respondió feliz.

La estreché entre mis brazos, dándole un nuevo beso, pero esta vez en la sien.

Había temido que con la luz del amanecer se hubiese arrepentido de todo, pero no, estaba igual de feliz que lo estaba yo.

El rugir de sus tripas me sacó de mis pensamientos.

Anoche llegamos tan tarde, que nos fuimos directamente a la cama sin cenar ninguno de los dos.

-            Anda, vístete, vamos a comer algo- dije con dulzura.

Edén.

Asentí, de acuerdo. Siendo sincera, estaba hambrienta, aunque tenía que admitir, que no quería que este momento con él, en paz, feliz, se acabase.

Me tomé unos segundos antes de levantarme, para disfrutar de las vistas de Ethan sin camiseta, con su piel desnuda, y unos boxers blancos simplemente puestos que destacaban sobre su piel morena.

Le observé ponerse unos pantalones y calzarse y, antes de ponerse la camiseta, se inclinó sobre mí besándome nuevamente.

Me incorporé yo también y me puse una camiseta rápida y un pantalón. Luego me ducharía, pero siendo sincera, tenía mucha hambre.

Ethan.

La observé con detenimiento. No hacía ni cinco minutos que se había levantado de la cama y estaba perfecta.

Edén.

Salimos y nos dirigimos al comedor.

En cuanto asomé la cabeza por la puerta, Eric esbozó una gran sonrisa.

Mierda.

-           Buenos días tortolitos- dijo divertido- Pensé que desde que existía el GPS en el móvil, las personas ya no acostumbraban a perderse. Hay que ver lo que fallan estas tecnologías..

Le fulminé con la mirada, sin embargo, no me hizo ni caso.

Intercambié una rápida mirada con Ethan, que sacudió la cabeza, dándome a entender que Eric era un caso perdido.

Ethan.

-            Si- admití- la verdad es que hay un montón de lugares en los que la cobertura falla mucho.

Marcó un gesto en su cara de falsa sorpresa.

-            La verdad es que sí, porque te dejé un par de llamadas que no contestaste- respondió.

Esbocé una gran sonrisa.

-           Es que a veces hay gente que es muy pesada llamando. Es mejor no cogerle el teléfono a esos pesados, a ver si antes o después acaban cogiendo el mensaje.

Su sonrisa se ensanchó.

-           Si, a mi también me pasa- respondió resuelto- ya me diréis qué lugar es ese tan maravilloso, que te permite desconectar de las llamadas de gente que molesta a veces.

No pude evitar poner los ojos en blanco.

-            Mañana te paso un mapa con el sitio marcado- dije con sarcasmo para finalizar el interrogatorio.

Edén.

Desayunamos en silencio. A excepción de Eric, que siempre estaba de buen humor y con ganas de vacilar a todo el mundo, la expresión de los demás era de preocupación y cierto temor.

Hoy era el gran día. Sin embargo, me di cuenta de que me había pasado los últimos días tan enfadada, encerrada en la habitación, que desconocía totalmente en qué consistía al final el plan.

Esperé a que nos quedásemos sólos en el comedor, terminando de desayunar, para preguntarle a Ethan.

No me gustó el plan. Hasta el momento, habían obtenido la clave de voz gracias a la autorización de Ethan para acceder a llamadas privadas y generar la clave de reconocimiento.

Para la contraseña, me comentó, que contaban con un decodificador.

Sólo necesitarían tiempo suficiente con la caja fuerte y de la huella se había encargado Easton, reuniéndose con una excusa con Thais Walton.

No obstante, a partir de ahí, el plan se desmoronaba.

Ethan e Easton entrarían solos en la casa, para robar el pendrive, ya que ambos la conocían bien, mientras los demás robaban el banco para generar una distracción.

Liam dirigiría el atraco al banco y el Inspector dirigiría todo el golpe desde aquí.

Él era policia, y sin pruebas y una orden no podía entrar en la casa y tampoco podía atracar un banco.

El resto eran mercenarios, era diferente.

Un par de hombres del Inspector, apoyarían el golpe desde fuera de la casa, pero una vez que entrasen estarían solos.

Mi corazón se aceleró y apreté los dientes de rabia.

Yo podría apoyarles joder..

Sin embargo, me obligué a no empezar una nueva discusión.

Ethan.

La miré entendiendo exactamente como se sentía.

Si hubiese sido al revés..

Sin embargo, preferí no imaginármelo siquiera y agradecí no empezar una nueva discusión. No quería despedirme de ella enfadados.

Edén.

Entramos en la habitación y me quité la ropa, ensimismada en mis pensamientos, para darme una ducha.

Ethan.

Recorrí su cuerpo desnudo con mi mirada, deteniéndome en sus impecables pechos y la seguí en silencio hasta el baño disfrutando de las vistas.

Debió de notar mi mirada clavada en su cuerpo, porque alzó la vista, ruborizada, hacia mí.

Era increíble lo tímida y arrogante que era a la vez. Me fascinaba observar cómo jugaba con esas dos facetas.

Edén.

En cuanto mi mirada se cruzó con la suya, esbozó una media sonrisa picarona y se quitó la camiseta.

No pude evitar desviar la mirada hacia esos abdominales marcados. Había que admitir que tenía un cuerpo de esos que llamaban la atención.

Me metí bajo el agua, intentando alejar esos pensamientos de lujuria que se apoderaban de mí.

Ethan.

Me desnudé del todo y entré en la ducha.

Ella seguía con la mirada puesta en mí, con un brillo de deseo tatuado en sus ojos.

Joder..

La empujé contra la mampara de la ducha, con urgencia, mientras mi boca buscaba desesperada la suya.

Nuestras lenguas se encontraron con rapidez.

La devoré con ansia, atrayéndola hacia mí, mientras jugaba con su cuello.

Edén.

Se me escapó un sensual jadeo de placer, mientras su mano bajaba por mi cintura hasta la entrepierna.

Le deseaba mucho más de lo que jamás reconocería.

Ethan.

Le acaricié la entrepierna, sin apartar la mirada de esos ojos envueltos en deseo. Me pedían que continuase, que no parase y les hice caso, sin dudarlo ni un segundo.

Acerqué mi boca de nuevo a la suya, pero esta vez me quedé a escasos centímetros de ella, mientras notaba su respiración acelerada en mi y entonces me introduje en ella.

Un nuevo jadeo se le escapó.

Joder.. Me excitaba tanto verla tan fuera de control..

Edén.

Apreté su cuerpo con ansia, contra el mío, notando como el placer me inundaba.

Mi respiración estaba completamente entrecortada por los jadeos.

Ethan.

Noté como estos se intensificaban. Estaba llegando al climax y eso me excitó todavía más.

Edén.

Joder..

Sentí como mi placer se intensificaba en una explosión de sensaciones.

Ethan.

Observé, totalmente fuera de mí, como llegaba y eso hizo que perdiese el control, dejando que el placer se apoderase de mí.

Edén.

Ninguno de los dos nos movimos. Seguíamos con la respiración agitada y las mejillas coloradas por el sofoco.

Nuestras miradas se encontraron, bajo el agua de la ducha, y ambos esbozamos una tímida sonrisa.

Ethan.

Me tomé unos segundos para observarla, memorizando cada uno de los detalles. Sus mejillas sonrosadas, salpicadas por esas estrellitas que a mi tanto me gustaba observar. Sus ojos curiosos y desafiantes, sus labios hinchados, por mi culpa. Y no pude evitar que mi sonrisa se ensanchase.

-           Te quiero- dije totalmente en serio.

La quería en mi vida, la quería para mí, quería ser el único culpable de que esos labios se hincharan y quería que eso ocurriese a menudo.

Quería compartir mi vida con ella y quería ser la única persona que pudiese contemplar esa constelación de estrellas, cada noche antes de irme a dormir- Eres la persona más importante de mi vida- admití- Si todo sale bien hoy…

¿querrás formalizar la relación conmigo? .

Contemplé sus grandes ojos abiertos por la sorpresa y mi sonrisa volvió a hacerse más amplia.

Si, yo mismo estaba sorprendido. ¿Qué coño me estaba haciendo esta chica?.

Edén.

Sonreí. Sonreí feliz.

Sabía perfectamente la respuesta a esa pregunta, sin embargo, no pude evitar hacerme la interesante.

-            Vuelve vivo y te daré la respuesta a esa pregunta.

Su sonrisa se tornó divertida.

-            Eso está hecho pecosa- respondió.

Ambos cruzamos una intensa mirada y salimos de la ducha.

Siendo sincera, no quería que este momento se terminara, no quería que se fuese, no quería que se marchase ninguno de ellos joder.

Ethan.

Sentí como algo en la atmósfera había cambiado y cómo la realidad nos golpeaba a ambos, de forma contundente.

El ambiente se había cargado de miedo e incertidumbre y se podía oler a leguas.

Respiré profundamente y antes de que abriese la puerta para salir de la habitación, la agarré de la cintura y la atraje hacia mí.

Nuestros labios se rozaron plasmando todas estas emociones y miedos en el beso, pero también esa necesidad que habíamos construído el uno por el otro.

-           Volved a casa por favor. Todos- añadió y supe que por muchas diferencias que tuviese con Easton, lo necesitaba vivo para poder resolverlas.

Me separé con lentitud, clavando una mirada seria en ella.

-            Cuidaré de Easton allí adentro- le prometí.

Ella suspiró. Podía entender el debate interno al que se estaba enfrentando y sabía que no era fácil dejarnos ir a todos.

-            Gracias- respondió totalmente seria.