Capítulo 23.
Ethan.
En cuanto bajó, la estreché entre mis brazos en un gran abrazo. Dios..había temido tanto por ella.
Noté su calidez pegada a mi cuerpo, noté el latir desbocado de su corazón, ¿o era el mío?.
Dios..
Mi boca buscó la suya con desesperación, con necesidad y la envolví en un beso salvaje. Apenas podía respirar, pero no me importó.
Mi lengua entró en su boca incisivamente, buscándola, jugando, desahogándose. Su lengua se encontró con rapidez con la mía.
Se le escapó un leve jadeo y yo la estreché con más fuerza contra mí. Sin embargo, no tardé en separarme. Al fin y al cabo, estaba cabreado con ella por su insensatez.
Quise gritarle y zarandearla por haberse puesto en peligro de forma tan estúpida, pero alguien se me adelantó.
- ¿Te crees que has ganado?- gritó con la cara toda ensangrentada, tras abrirse paso para salir de la jaula.
Rápidamente me interpuse entre él y Edén, deseando que por una maldita vez ella cerrase la boca, pero era mucho pedir.
- Por si no sabes cómo va esto, si recibes una paliza, en el suelo, sin dar señales de vida pierdes- respondió retándole.
Me fijé en como su rabia aumentaba de forma descomunal.
Joder. ¿Qué había que hacer para callarle la boca?.
Edén.
Observé como sus ojos se encorbaban por la rabia, sin embargo, esbozó una media sonrisa siniestra antes de escupir:
- Está bien eso de que las putas- dijo remarcando la palabra- hayan aprendido a protegerse y ya no necesiten chulos que lo hagan por ellas.
Ethan.
Fue visto y no visto.
Antes de que incluso yo pudiese reaccionar, mi puño salió disparado contra su cara.
Su nariz empezó a sangrar de nuevo.
Quiso responder, pero, por suerte para él, varios le sujetaron alejándole de nosotros.
Edén clavó sus ojos en mí. Unos ojos culpables. Unos ojos que hicieron que el enfado se me pasase inmediatamente.
Pasé mi brazo por sus hombros, girándonos hacia los demás.
- Vámonos de aquí anda, vas a coger frío así vestida.
Edén.
Me sorprendió su cambio de actitud. Me sorprendió que no reprochase mis actos, pero me alegré de que así fuese, no me apetecía una discusión.
Salimos del local en silencio, sin embargo, no me libré de los reproches.
- ¿Desde cuando peleas?- preguntó Easton muy serio.
¿De verdad se creía con derecho a hacer de hermano mayor?.
Me giré hacia él con una mirada fría como el hielo.
- Desde que tuve que aprender a protegerme yo sola- respondí con una voz implacable.
Ethan.
Su frialdad me dejó helado. Casi sentí hasta lástima por Easton. Casi…
No tenía ningún derecho a nada de esto.
El Inspector salió en su ayuda.
- Pensé que ibas a clase de defensa personal..- dijo.
Edén se tomó unos segundos para responder.
- Se me quedó pequeña pronto. Quería saber más. No quería volver a sentir jamás la fragilidad e impotencia que sentí aquel día- respondió bajando la mirada.
Decidí zanjar la conversación. No porque no me hubiese gustado ver a Easton hundirse, sino porque algo en la mirada de Edén, hizo que sintiese la necesidad de protegerla de sus horribles recuerdos.
Edén.
Entré en el coche en silencio.
- Toma anda, mi pequeña luchadora- dijo pasándome una sudadera con dulzura, arrancándome una inocente sonrisa.
Ethan.
La observé de reojo durante unos segundos antes de arrancar el coche.
Joder. Me sentía super orgulloso de ella.
Había sido impresionante como había peleado.
Era una chica increíble, pensé con una sonrisa de idiota dibujada en la cara.
Edén.
Respiré hondo.
Era el momento de decirle lo que le quería decir.
- ¿Entonces puedo ir con vosotros mañana?- me atreví a preguntar- ya has comprobado que puedo defenderme sin problemas.
Ethan.
Así que, ¿se trataba de eso?.
Suspiré.
- No. Lo siento- respondí con tristeza- Ha sido impresionante lo que has hecho, lo admito, pero mi padre no se quedará a pelear contigo. Él te apuntará con una pistola a la cabeza y no dudará en disparar. No puedo arriesgarme..¿lo entiendes?
Clavé mi mirada en ella, esperando su reacción de inconformidad, sin embargo, para mi sorpresa, simplemente desvió la mirada.
- Está bien. Sólo por esta vez- aceptó para mi alivio.
Edén.
Seguía pensando que podía defenderme, pero entendía sus razones. Si hubiésemos estado en la situación opuesta, yo habría hecho lo mismo.
- Pero..-empezó, sacándome de mis pensamientos- me ha quedado claro. No volveré a burlarme de ti- dijo con una sonrisa alegre y divertida.
No pude evitar devolverle la sonrisa.
- Bueno..al menos ha servido de algo- dije yo también, divertida, y ambos nos echamos a reír.
Ethan.
¿Qué había servido de algo?.
Buff..Ni se imaginaba lo que había disfrutado la pelea.
Inconscientemente, alargué la mano que tenía apoyada sobre la pantorrilla y se la estreché con delicadeza.
Era una sensación rara para mí, pero si era sincero conmigo mismo, todos los sentimientos, a los que ella se refería, eran raros para mí.
Edén.
Sentí un sin fin de emociones recorrer mi cuerpo, cuando sus dedos se entrelazaron con los míos.
Siendo sincera, estaba total y perdidamente enamorada de este chico, pero eso sería algo que jamás admitiría en voz alta.
Noté como sus dedos rozaban la piel desnuda de mi pierna y sentí un leve cosquilleo.
Lancé una rápida mirada a su mano. Estaba en una zona peligrosa..en una zona..
Tragué saliva e intenté centrarme en la carretera, pero una sensación de calor se estaba apoderando de mí.
Mi mirada se encontró con la de Ethan.
Esbozó una sonrisa traviesa, que hizo que dejase de respirar.
Dios..
Ethan.
Sus ojos tenían un brillo sensual y sentí la necesidad de ponerla a prueba.
Solté su mano y la apoyé con delicadeza en su muslo.
Ella respiró con lentitud sin apartar la mirada de mí.
Yo seguía con la mirada fija en la carretera, para que no tuviésemos un accidente, sin embargo, mi atención estaba completamente puesta en ella y en cómo su cuerpo reaccionaba a mí.
Muy despacio, empecé a mover la mano acariciándola con las yemas de los dedos, dibujando pequeños círculos.
Edén.
La respiración se me aceleró.
Los círculos se iban haciendo más grandes.
Su mano empezó a deslizarse hacia el lado interior de la pierna acariciando mi piel desnuda.
Joder..
Mi corazón latía desbocado.
Ethan.
Noté como algo despertaba en mis pantalones, sin embargo no me detuve. Con lentitud empecé a deslizar la mano hacia arriba.
Desvié mi mirada para observar como un silencioso jadeo se le escapaba.
Dios..
Edén.
Me sentí totalmente expuesta. Sin embargo no quería que parase. Necesitaba que siguiese, necesitaba más.
Abrí de forma inconsciente un poco las piernas.
Ethan.
No pude evitar esbozar una media sonrisa conforme sus piernas se entreabrieron.
Clavé una mirada peligrosa en ella, la cual me miraba expectante.
Me tomé unos segundos para observarla a ella y su respiración descompasada.
Mi bulto en el pantalón aumentó de puro deseo. Una sensación de lujuria me invadía por dentro, deseando salir.
No iba a poder controlarla por mucho tiempo.
Edén.
Quise gritarle que por qué no seguía subiendo. Quería que siguiese, necesitaba que siguiese.
Como por arte de magia, su mano volvió a moverse muy despacio, subiendo por mi ingle, tomándose su tiempo..
Ethan.
Dirigí una rápida mirada al borde de sus cortos pantalones deportivos y agradecí que no fuesen unas mallas ajustadas.
Mi mano siguió subiendo hasta detenerme justo en el borde del pantalón, entreteniéndome con la costura del dobladillo, jugando con ella, observando cómo su respiración se entrecortaba de vez en cuando y eso que aún no había llegado a lo mejor.
¡Joder!.
Mi pantalón me empezó a molestar sólo de imaginármelo. La deseaba. No había sido consciente de lo mucho que me había estado aguantand,o hasta este momento.
Edén.
Después de unos segundos, que se me hicieron una eternidad, sus dedos decidieron cruzar el límite.
Noté como mi tanga se humedecía y el calor que sentía aumentaba y un nuevo jadeo se me escapó.
Era una sensación extraña, nueva, diferente y excitante.
Dios..¡Era la mejor sensación del mundo!.
Ethan.
Alargué mis dedos con delicadeza y me detuve a jugar con el borde del tanga.
Con suavidad, seguí avanzando por encima de su ropa interior. Podía imaginarme el dibujo de encaje que tenía en mi cabeza. Podía visualizarla sin el pantalón, podía visualizarla…
Dí un brusco giro con el volante, desviándome por el primer camino de tierra que vi.
Necesitaba parar. Necesitaba parar ya, si no quería que tuviésemos un accidente.
Aunque en realidad, tenía mil razones mejores por las que necesitaba parar.
Detuve el coche al lado de una finca con grandes árboles y me quité el cinturón con impaciencia.
Edén.
Sus labios se encontraron con los míos.
Joder..le necesitaba. Joder..
Le besé con ansiedad. Le besé con deseo.
Mi lengua le buscaba con lujuria.
Sus manos se introdujeron por dentro de mi camiseta, agarrando mis pechos por encima del sujetador.
Ethan.
Con experiencia, desabroché el sujetador sin dejar de besarla y volví a agarrar sus pechos, esta vez por debajo del sujetador.
Dios, eran perfectos.
Eran los mejores pechos que había acariciado en mi vida.
Edén.
Le quité su camiseta con impaciencia y pude observar, durante unos segundos con detenimiento, sus marcados abdominales antes de volver a acercar mi boca a la suya.
Él me quitó a mi la mía.
Ethan.
Joder..
El bulto en los pantalones estaba en su máximo esplendor y tuve que desabrocharlo para evitar que me siguiera molestando.
Edén.
Me separé unos segundos con la respiración completamente entrecortada.
Necesitaba que lo supiese.
Ethan.
La observé con el ceño fruncido.
- Yo..- dijo desviando la mirada. Su respiración estaba completamente descontrolada- yo nunca..yo..
Mis ojos se abrieron con sorpresa, al entender lo que estaba intentando decir.
¿Era virgen?.
¿Ella?.
¿Una chica tan guapa e increíble?.
Arqueé las cejas completamente impresionado.
Guau. Esta chica era una caja de sorpresas.
Observé cómo sus mejillas se ruborizaban y no pude evitar esbozar una dulce sonrisa.