Capítulo 22. #3
- Escúchame bien- respondió con tono agresivo- las mujeres no pelean aquí porque no tienen nada que hacer. No debiste apuntarte.
Mi sonrisa se ensanchó. Encima misógino y machista. Lo tenía todo este tío.
- Bien. Me encantará demostrarte a tí y a toda la sala cuánto te equivocas. Ya te dije que hoy te iba a ganar una mujer y encima menor de edad. Pero no te lo tomes como algo personal. Tú para mí no eres nadie- añadí, enfatizando la última frase.
Y dicho esto, sin darle opción a contestar, la campana que daba por comenzado el combate sonó.
Edén 1- Mi contrincante 0. Y eso que aún no habíamos dado ni un sólo golpe.
Ethan.
La campana sonó más alta que de costumbre, o eso me pareció a mí.
Era consciente de que estaba aguantando la respiración, pero no me importó. Tenía todos mis sentidos puestos en esa pelea.
Me sentía completamente impotente de no poder hacer nada, de no poder intervenir. Mi rabia estaba llegando a niveles máximos. ¡Joder!. No era que no confiase en ella. La había visto en el banco y a mi me había enfilado dos buenos ganchos, pero ¿un combate?. ¿En serio?.
Además, casi lo que más me preocupaba era su contrincante.
Había peleado varias veces contra él. Era implacable, cruel..y encima, al salir en su defensa, lo había convertido en algo personal.
Edén.
Dejé que empezase golpeando y le esquive con rapidez, pero no contraataqué. Primero quería observarle. Quería medirle.
Volvió a intentar lanzar un golpe y lo volví a esquivar con agilidad.
Observé que cada vez que iba a golpear, adelantaba la pierna izquierda, avisándome con tiempo suficiente para esquivarle. Sin embargo, no era una batalla por tiempo, sino a muerte súbita. Por mucho que esquivase no tenía nada que hacer. Tenía que buscar la mejor forma de contraatacar.
Ethan.
Observé como los dos primeros golpes los esquivaba con rapidez y, por un segundo, ví un atisbo de esperanza en la pelea.
Venga vamos..
Él volvió a arremeter contra ella, esta vez con dos ganchos algo más rápidos, pero Edén volvió a esquivar los dos.
Observé cómo clavaba una mirada de rabia en ella. Lo conocía lo suficiente como para saber que eso para él estaba suponiendo una humillación pública.
Edén le devolvió la mirada y con la mano derecha hizo un gesto, para incitarle a que fuese a por más.
El estadio se volvió loco y yo esbocé una gran sonrisa divertido. Estaba loca.
Completamente loca.
Edén.
Observé cómo su mirada se teñía de rabia.
Esta vez, con menos técnica y más fuerza bruta, arremetió contra mí y esta vez esquive y la que golpeó fui yo. Dándole de lleno en lado derecho de la cara.
Su cara se descompuso perplejo y se quedó paralizado durante unos segundos.
El estadio estalló de emoción y yo esbocé una gran sonrisa.
- ¿Esto es todo?- dije con un tono dulce, intentando sacarle aún más de sus casillas.
Ethan.
Observé como mascullaba algo entre dientes y supe lo que estaba haciendo. Él era un toro salvaje si se le sacaba de sus casillas y ella sabía que esa era su única opción de ganar la batalla.
¡Esa era mi chica!, pensé todo orgulloso.
Edén.
Su mirada estaba completamente teñida de una gran oscuridad y ganas de venganza y la fina línea entre la venganza hacia Ethan o la venganza hacia mí se empezaba a desdibujar.
Arremetió una serie de golpes hacia mí, más rápidos, más contundentes, menos meditados. Esquivé tres, le dí un nuevo golpe, pero el último me alcanzó de lleno en el labio.
Ethan.
Apreté los puños con rabia al ver como le alcanzaba en la cara.
¡Joder!.
Apenas, se tocó el labio y se preparó para seguir peleando, volviendo a indicarle con la mano que avanzase.
Era fuerte, ya me lo había demostrado, pero esto lo confirmaba.
Edén.
Dió un grito de rabia, mientras volvía a arremeter contra mí, y supe que lo tenía donde quería. Esquivé con rapidez, puse el brazo para empujarle hacia un lado y con el pie, puse la zancadilla para tirarle al suelo.
Su cara se volvió a descomponer por la sorpresa, pero antes de que se diese cuenta yo ya estaba encima y comencé a golpearle.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco..
Empezó a sangrar de la nariz.
Seis, siete, ocho…
Su labio también sangraba.
nueve, diez…
Observé cómo su mirada se perdía y el moderador me indicó que parase.
Dejé de golpearle pero no me aparté. Esperé a que retomase el conocimiento por completo y cuando su mirada se volvió a clavar en mí simplemente musité.
- Nunca subestimes el poder de una mujer.
Y entonces sí que me levanté.
La sala estalló en júbilos y silbidos.
Ethan.
Mi cara estaba completamente descompuesta. Eric, Liam, el Inspector, Easton, Gala.. Daba igual a quien mirásemos todos, estábamos completamente sorprendidos.
¡Joder con Edén!.
Sí que había que tener cuidado con ella.
Edén.
El moderador levantó mi brazo con una sonrisa de oreja a oreja. Sabía que la reacción de todos se debía a que a todo el mundo le gustaba que ganase el más débil, pero se equivocaban. Yo no era la más débil, ya no. Desde hace cuatro años no.
Después de todo lo que me había pasado en mí vida, me había preparado para no ser la más débil nunca más.