Capítulo 22.
Ethan.
El sonido ensordecedor de los vítores inundó el gran espacio cuando el combate terminó. El ring o “la jaula”, cómo nos gustaba llamarla, emergía en el centro de la gran sala de forma amenazante.
Las luces de neón rojo y el griterío de pura pasión, entre los espectadores, generaban un ambiente imponente.
Respiré hondo, notando como la adrenalina empezaba a fluir por mi cuerpo. Estaba tenso y necesitaba descargar toda esta tensión acumulada.
Edén.
Mis ojos se abrieron ilusionados, con un brillo de emoción, sin embargo, tenía que admitir que la jaula impresionaba.
Es cierto que había hecho ya un par de sparrings , pero siempre en rings de entrenamiento, con unas normas claras y sin tanto público.
De hecho, no habían dejado que nos golpearamos demasiado, ya que a todos los efectos, yo era menor de edad, hecho, que si seguía siendo sincera conmigo misma seguía pasando, pero eso no tenía porqué saberlo nadie. Al fin y al cabo, ¿no era que aquí no había reglas?.
Ethan.
Miré de reojo a Edén, que no apartaba la mirada de la jaula, con un brillo de emoción dibujado en sus ojos.
No pude evitar hinchar el pecho al imaginarla orgullosa de mí, tras ganar mi combate.
Liam me sacó de mi ensoñación:
- Mierda. Está aquí - masculló entre dientes.
Mi cuerpo se tensó, sin embargo no pude evitar esbozar media sonrisa.
No tenía por qué tocarme contra él, pero todo era más emocionante si él estaba en el sorteo. Era el único rival digno que había encontrado aquí. Despiadado y arrogante, casi en mi misma medida.
Lancé una rápida mirada al Assassin, nombre bajo el que se inscribía a estos combates y nombre por el cual yo lo conocía.
Edén.
Intercambié una rápida mirada con Eric. Estaba un poco preocupado por ese tío, al que todos vitoreaban en cuanto entró en la sala.
- ¿Quién es ese?- le pregunté con disimulo.
- Le llaman Assassin y, en realidad, el nombre le hace justicia, porque lo es. Es implacable, despiadado. Si tu nombre sale con el suyo, lo mejor que puedes hacer, si aprecias tu vida, es retirarte sin combatir- admitió.
No pude evitar arquear las cejas.
¿Retirarme sin combatir?. ¿Qué clase de imagen tenía de mí?.
Ethan.
Buscamos un buen sitio, a uno de los lados del acceso al ring, desde dónde había una buena visual, y me acerqué a Edén.
Edén.
- No tienes de qué preocuparte. Nunca pierdo- dijo con tono arrogante.
Arqueé las cejas divertidas.
- ¿Tú no estás preocupado?- pregunté divertida. Esbozó una gran sonrisa, mientras negaba con la cabeza, y supe que ese era mi gran momento- Bien, veamos si sigue siendo así el resto de la noche- le reté.
Su sonrisa se ensanchó al escuchar mi respuesta, de forma inocente. No tenía ni la menor idea de mis intenciones.
Le observé desaparecer con Eric, para inscribirse y esperé pacientemente mi turno.
Eric me había dicho que hasta el tercer combate no se cerraban las inscripciones, así que había dos opciones, que le tocase a Ethan combatir y entonces iríamos a inscribirme ahí o buscar una excusa para desaparecer unos segundos con Eric.
Ethan.
Garret agarró el micrófono con energía, dando por comenzada la velada.
- Empezaremos con el primer sorteo de la noche.
Por favor, acércarme la bolsa- se tomó unos segundos para remover bien los nombres y sacó el primero- En el lado rojo, tenemos al Coloso- los vítores inundaron nuevamente la sala.
No pude evitar sonreír, divertido, con la energía que gastaban los espectadores.
A penas era un aficionado- Y….en el lado azul..
- hizo una pausa para generar expectación- El demonio de Tasmania!
- nuevamente vítores. Puse los ojos en blanco. En fin. Otro aficionado.
Edén.
Me giré hacia Ethan divertida con los nombres.
- ¿Cómo te llamas tú?- pregunté con gran curiosidad.
Ethan.
Me sorprendió ver a Edén intentar entablar una conversación conmigo. Ya no parecía enfadada.
- Ethan- respondí vacilón- ¿y tu señorita?
Edén.
No pude evitar poner los ojos en blanco.
Qué imbécil.
- Digo en el combate- aclaré aún sabiendo que estaba de broma.
Su sonrisa se ensanchó.
- Tendrás que esperar a averiguarlo.
Ethan.
El sonido de la campana, que daba por comenzado el combate, nos interrumpió completamente.
Edén se giró rápidamente para observar la jaula con gran curiosidad e incluso emoción.
Edén.
Un minuto. El combate no duró más. No pude evitar sentirme un poco decepcionada, pero era lógico que hubiese durado tan poco. Ninguno de los dos sabían defenderse bien y ambos atacaban sin cabeza. No tenían ninguna táctica.
Ethan.
Miré con impaciencia a Garret, que soltaba un par de comentarios sarcásticos, antes de volver a meter la mano en la bolsa para sacar un nuevo nombre.
Se hizo el silencio durante unos segundos.
- Ahora es el turno del señor Walton- dijo y noté como el pulso se me aceleraba.
Bien. Era mi turno. Aborrecía los motes absurdos que se ponía la gente para generar temor.
Mi apellido ya de por si sólo imponía. Mi padre se había encargado de ello.
Me quité la sudadera impaciente, mientras escuchaba el nombre de mi oponente.
Nunca había peleado contra él pero le había visto en un par de combates.
No era implacable pero sabía lo que hacía, lo cual agradecí.
Necesitaba desahogarme en un buen combate y no tumbar a un novato a la primera de cambio.
Edén.
Mi corazón dió un vuelco cuando se quitó la sudadera, preparado para combatir y no pude evitar dirigir una larga mirada a sus abdominales perfectos, que ahora habían quedado completamente desnudos.
Las chicas de la sala miraron con interés.
Walton. Nunca le había preguntado por su apellido. Un apellido que una vez pensé que también era mío. Sin embargo, nunca me había importado demasiado, aunque tenía que reconocer que Ethan Walton no sonaba nada mal.
Me alegré de que hubiesen sacado su nombre de la bolsa, eso me brindaba una oportunidad para introducir el mío en el sorteo.
Ethan.
Dirigí una última mirada a Edén y me fuí hacia la jaula.
Dos tíos muy fuertes me dejaron pasar.
Esperé dentro a mi contrincante. Notaba la impaciencia apoderándose de mi cuerpo. La rabia. La adrenalina.
Podía sentir el sabor de la pelea ya en la boca.
Edén.
Miré de reojo hacia la jaula, mientras me escabullía con Eric hacía la mesa de inscripciones, aprovechando que todos estaban completamente absortos en Ethan.
Un chico más mayor arqueó las cejas cuando dije que quería apuntarme.
- Escucha niña.. Estos combates van en serio. No sólo intentamos dar un buen espectáculo, sino que no queremos demasiados heridos graves.
Eric salió en mi defensa.
- Venga tío, ¿qué va a dar más espectáculo que la primera tía que va a combatir en la jaula?. Además de eso, créeme que el espectáculo lo tienes garantizado- soltó guiñándome un ojo cómplice.
Escondí como pude la sorpresa en mi rostro. No estaba acostumbrada a que Eric me defendiera y apoyara, pero era agradable. En el fondo era buen tío.
Nos dirigió una mirada a ambos sopesando la respuesta.
- Está bien, pero no nos hacemos cargo de ningún daño. Esto es una pelea ilegal y no hay normas. ¿Queda claro?- dijo muy serio clavando su mirada en mí.
- Alto y claro- respondí notando la adrenalina fluir por mi cuerpo.
Ethan.
La campana que marcaba el comienzo de la pelea sonó, al tiempo que mi oponente lanzaba un golpe que esquivé con rapidez.
La gente lanzó gritos de júbilo. El ambiente estaba caliente.
¿Así que quería pelea?. Pues la iba a tener.
Esquivé de nuevo un golpe suyo y esta vez golpee yo. Mi puñetazo impactó directamente en su cara. Sacudió la cabeza un poco aturdido y volvió a colocarse en posición, reforzando su defensa.
Sabía la táctica aunque le faltaban horas de entrenamiento, pero me gustó que no fuese un aficionado. Eso me permitiría jugar más.
Volví a alargar el brazo para dar un nuevo golpe, pero esta vez se defendió, contraatacando unos segundos después.
Edén.
El golpe le impactó en el labio, pero ni se inmutó. Al revés, esbozó una sonrisa divertida como si le hiciese gracia que le golpearan y no pude evitar fruncir el ceño.
Ethan.
- ¡Vamos!- grité retándolo con rabia.
Vaciló. Y entonces me lancé yo.
Golpeé con rapidez su cara. Una vez. Dos veces. Tres veces. Y cayó aturdido al suelo. Con rapidez me tiré sobre él y empecé a golpear. Uno. Dos. Tres. Cuatro. Notaba la rabia apoderándose de mí. Cinco. Seis. Estaba sangrando. Siente. Ocho.
Edén.
El moderador se lanzó sobre Ethan, empujándolo con fuerza, para evitar que siguiese golpeando a su oponente.
Observé con curiosidad cómo recobraba la calma y como de sus ojos desaparecía esa mirada salvaje.
El moderador levantó su mano para otorgarle la victoria a Ethan y la sala estalló en vítores ensordecedores.
No pude evitar dirigir una rápida mirada al chico que seguía en el suelo, con la cara toda ensangrentada, y tragué saliva.
Viendo la primera pelea no había dudado en apuntarme, pero tenía que admitir, visto lo visto en este combate, que esto no era ninguna tontería.
Ethan.
Me tomé mi tiempo para ponerme la sudadera y salir de la jaula.
Estaba mucho más tranquilo. Sabía que lo necesitaba pero, hasta ese momento, no había sido consciente de cuánto lo necesitaba.
Me tomé unos segundos para sacarme un par de fotos con alguna chica que esperaba al lado de la puerta de la jaula y volví con el grupo.
Estaba deseando ver a Edén. ¿Estaría impresionada?.
Edén.
No pude evitar poner los ojos en blanco al verle sacándose fotos con algunas chicas a la salida del ring, pero tenía que admitir que estaba muy guapo.
¿Quién diría que este chico, con el labio un poco hinchado y aires duros, con una sudadera y pantalones de deporte, era el mismo chico que solía salir de camisa y americana conmigo?.
Ethan.