Capítulo 21.
Edén.
Me incorporé de la cama y me calcé. Tenía la ropa un poco arrugada de haber dormido con ella puesta, pero era lo que tenía no haber podido pasar por casa para cambiarme.
Seguía de mal humor, pero mi decepción y sentimiento de traición se había convertido en una creciente rabia. Tenía ganas de encontrar la oportunidad de poder devolvérsela a cada uno de ellos.
Desbloqueé la puerta y le di al botón de apertura.
Un bulto apoyado sobre la pared, al lado de la puerta, se sobresaltó, incorporándose con agilidad.
Intercambié una rápida mirada con Ethan y avancé por el pasillo, sin decir ni una sola palabra.
Ethan.
Una sola mirada me bastó para reconocer que seguía muy enfadada e indignada.
La seguí por el pasillo.
- Edén, tienes que entender que sólo queremos protegerte.
Se giró con unos ojos peligrosos.
- ¿Y quién os protege a vosotros?. ¿Qué pasa?. ¿Vosotros no necesitáis protección?. ¿No me irás a decir que necesito protección porque soy una mujer verdad?.
Touché.
No tenía ni una sóla justificación para ninguna de sus muchas preguntas.
Simplemente no quería que le pasara nada y por eso la iba a dejar al márgen.
Sólo eso. Me daba igual que fuese un hombre, una mujer o el mismísimo Jesús.
¿Es que no entendía que no podía vivir en un mundo en el que ella no estuviese? .
Edén.
Observé durante unos segundos su expresión abatida y me giré para continuar, caminando por el pasillo, en busca de algún lugar dónde pudiese comer algo.
Edén 1- Ethan 0.
Ethan.
Joder.
¿Por qué lo hacía todo tan complicado?.
- El comedor está al fondo del pasillo a la derecha. Han traído churros- dije simplemente desviándome hacia la sala de pruebas donde Liam estaba organizando el equipo. Necesitaba desahogarme.
Edén.
Agradecí volver a quedarme sola. El comedor estaba vacío excepto por una mujer joven, pero de rasgos duros.
Me dedicó una sonrisa alegre y me saludó.
- Hola, ¿quieres churros?. También hay chocolate aunque está un poco frío, lo puedes calentar en ese microondas.
La observé unos segundos y le devolví la sonrisa agradecida. Ella siguió hablando:
- Me llamo Kaaren- dijo tendiendo la mano.
- Yo Edén- respondí estrechándosela.
- Sabes que sólo quieren cuidar de ti, ¿verdad?.
Puse los ojos en blanco. Joder..
Intenté ser educada.
- Lo sé, pero se cuidar de mi misma.
Mi hermano no cuidó de mí cuando más lo necesitaba.
El Inspector no fue capaz de alejarme de este mundo por más que lo intentó y Ethan..
me lanzó a su padre cuando apenas le conocía.
Tuve que aprender a cuidarme sóla, así que no pueden venir ahora con esas.
- ¿No pueden intentar cuidarte ahora por todas las veces que no pudieron hacerlo?- preguntó en un tono amable y tranquilo.
Respiré hondo.
- Si que pueden, es solo que..
- Es sólo que te gustaría estar en el centro de la acción. Lo comprendo, pero no la pagues con ellos. Sólo buscan lo mejor para ti.
Agaché la cabeza abatida. Sabía que tenía razón por mucha rabia que me diese.
Intercambié una nueva sonrisa con ella. Era amable y, aunque apenas la conociese, me parecía una buena persona. Tenía un aspecto rudo, pero en el fondo se podía apreciar que era dulce y no pude evitar preguntarme cómo había acabado ella involucrada en este mundo.
- Gracias- le dije con sinceridad- ¿Cómo te viste involucrada tú en todo esto?.
Su sonrisa se ensanchó.
- Yo también quería cuidar a alguien- respondió.
- ¿Y a ti te han dejado? - pregunté divertida.
Ella soltó una carcajada ante mi toque de humor.
- He de admitir que habéis conseguido, tú y Ethan, más anoche evitando que fuese la cabeza de turco de toda esta locura de plan, que yo en estos años.
Abrí los ojos con sorpresa al entender lo que eso significaba.
- Tú y Easton..
Asintió ruborizada.
- Siento haberte conocido en estas circunstancias, pero es un auténtico placer Edén.
Seguía completamente sorprendida pero tenía muchas preguntas y quería conocerla más.
- ¿Cómo..?. ¿Cuándo..?. ¿Estáis casados?.
Ella soltó una sonrisa nerviosa.
- Sé que a tu hermano le hubiese gustado que vinieras a la boda. Fue pequeña e íntima pero…Tu hermano ya no es la persona que conociste.
No necesitaba justificarse. Ni él me habría invitado ni yo hubiese ido. Esa era la dura verdad. Y en el fondo era triste. Sin embargo, la última frase hacía que albergara en mí un atisbo de esperanza peligrosa. Una esperanza que podía doler mucho.
Ethan.
Liam me miró divertido en cuanto entré en la sala.
No era difícil imaginarse cómo había ido mi intento de reconciliación.
- Tiene carácter, ¿eh?.
- Ni te imaginas- respondí.
Liam ensanchó su sonrisa.
- Es comprensible que esté mosqueada tío. La estais dejando al margen. Si te lo hicieran a tí ardería Troya.
Respiré hondo. Ambos sabíamos que eso era completamente cierto.
- Lo sé. Es sólo que..
Liam asintió.
- La quieres, pero eso no es suficiente justificación para dejarla al margen.
- Lo sé. Pero tengo que intentarlo- respondí.
Edén.
Kaaren era muy habladora y desprendía una gran alegría que resultaba contagiosa. Ya me había terminado el chocolate con churros y sin embargo, no tenía ninguna prisa por abandonar la sala.
Escuchar sus historias con mi hermano me hacía retroceder cinco años en el tiempo, me trasladaba a un momento de mi pasado en el que yo recordaba ser feliz.
- …¡Se había equivocado! Mucho nos reímos- concluyó su historia.
Yo no pude evitar soltar una carcajada en respuesta, sin embargo, una figura en la puerta llamó mi atención y mi cuerpo se tensó inmediatamente.
Me pusé seria.
- Hola..- saludó dudosamente.
- Hola cariño- saludó Kaaren- Siéntate si quieres. Le estaba contando a Edén, la vez que te equivocaste de baño en Makuteeh.
Esbozó una sonrisa amarga al evocar el recuerdo y dudó, durante unos segundos, sobre su petición, pero finalmente se sentó con lentitud al lado de Kaaren.
Yo seguía completamente seria, pero no dije nada.
- Cuéntale sobre el Campeonato Nacional- pidió Kaaren totalmente entusiasmada, haciendo caso omiso a la tensa situación que se había generado.
Easton titubeó.
- Bueno.. estoy apuntado en el campeonato Top LabCar. Voy cuarto en el campeonato. Nos quedan seis carreras aún, pero para ser la primera vez, está siendo un buen resultado- dijo con voz pausada- Estoy intentando “legalizarme”- añadió, levantando la mirada hacia mí.
Mis ojos estaban abiertos por la sorpresa.
Tenía que admitir que estaba eufórica. ¿Cuarto?
. Los mejores pilotos no profesionales de todo el país corrían ahí.
Era el paso previo para convertirse en piloto profesional.
¡Wow!. Dejando nuestras diferencias de lado, era increíble.
El sueño de cualquier piloto de carreras.
- ¿Cuándo vuelves a correr?- pregunté sin disimular mi emoción.
Esbozó una media sonrisa.
- El fin de semana. Estoy a pocos puntos del tercero, así que espero poder conseguir un buen resultado y colocarme en el podium de la clasificación- dijo feliz. Su tono se suavizó- ¿Quieres venir a verme?- preguntó.
Dudé durante unos segundos. ¿Qué si quería?. Me moría de ganas por ver el campeonato en directo. No era fácil conseguir entradas, pero la invitación implicaba mucho más.
Respiré hondo, intentando apartar nuestras diferencias, con gran esfuerzo.
- Puede que vaya- dije. Siendo sincera me sentía orgullosa de que se estuviese “legalizando” y se que si me lo perdiese, me arrepentiría toda la vida. Además, estábamos hablando del campeonato nacional. Sería tonta si rechazaba la invitación.
Una gran sonrisa se dibujó en su rostro. Una sonrisa sincera.
Ethan.
Liam me pasó la llave inglesa.
Tras terminar aquellos preparativos que podíamos realizar para el trabajo y encontrarnos con tiempo libre y las herramientas. necesarias, nos habíamos puesto a arreglar un par de cosas del coche que últimamente estaban dando problemas.
Yo lo agradecí, ya que sentía los nervios a flor de piel y necesitaba distraerme.
Entré en la cabina del conductor y volví a arrancar el motor.
Lo revolucioné.
Un hermoso sonido inundó toda la sala, como si fuese el rugido de una fiera.
Sonreí.
Le tenía mucho cariño a este coche.
- Además de robar bancos y arreglar coches, ¿hay alguna habilidad más que debamos conocer?- preguntó de forma amistosa el Inspector, dirigiéndose a mí con la intención de romper el hielo y entablar una conversación.
Sonreí divertido.
- Aún no me has visto pelear, pero si vienes, en unas horas, podrás comprobar si valgo para eso.
- ¿En unas horas?.
Liam intervino en la conversación.
- Siempre vamos a pelear antes de hacer un trabajo. Nos permite desahogarnos y poder mantener luego la calma. Normalmente pelean Ethan y a veces Eric. Yo lo he hecho un par de veces, pero ya no peleo. Esta noche vamos a ir.
El Inspector sopesó durante unos segundos la información y yo no pude evitar retarle con mi mirada a que viniesen.
Nunca estaba de más que tus enemigos y amigos supiesen de qué eras capaz.
- Bueno..puede estar bien que salgamos todos juntos a hacer algo- dijo- y me gustará ver si alguien es capaz de ponerte una mano encima, para bajarte esa visión ególatra que tienes de ti mismo- añadió divertido.
Solté una carcajada divertida ante el reto y me di media vuelta para limpiarme las manos que tenía sucias de trabajar con el motor.
- Espero que disfrutes de la decepción- solté sin girarme.
Edén.
- ¿Peleas?- Eric me estaba informando del plan, todo ilusionado- ¿peleas ilegales?. ¿Estás seguro de que el Inspector ha dicho que iríamos todos a verlas?- pregunté con el ceño fruncido.
Estaba descubriendo en los últimos días, que no conocía absolutamente nada del Inspector, pero ir a peleas callejeras me parecía demasiado para él.
No obstante, no objeté nada más. El plan podía estar bien.
Desde que me habían apartado de él, estaba frustrada, enfadada y llena de rabia.
Me vendría bien, si conseguía desahogar un poco toda esta mezcla de sentimientos.
- ¿Puede participar cualquiera?- pregunté con renovado interés.
Eric asintió.
- Si, vas allí, dices que quieres pelear y meten tu nombre en una bolsa. Sale a sorteo contra quien combates, la pena es que suele haber mucho nivel y a veces sales bastante magullado.
Me mordí el labio sintiendo que la adrenalina empezaba a crecer en mi interior.
- Vas a ayudarme a pelear esta noche- dije con seguridad y una mirada decidida.
Eric abrió los ojos con sorpresa y temor.
- Uy no..-empezó a decir pero le interrumpí. Sabía de sobra, que temía la reacción que Ethan pudiese tener, pero no iba a dejar de hacer cosas por ello.
- Uy si. Venga Eric. Sólo necesito que metas en tu mochila ropa para mi también y que me ayudes a meter mi nombre en el sorteo.
Eric vaciló.
- No se Edén..-comenzó, pero de nuevo volví a interrumpirle.
- Por favor, lo necesito, de verdad.
Inspiró profundamente y esbozó una sonrisa.
- Ethan me va a matar, pero hecho. Sólo eso. Y no me hago responsable si te machacan.
Esbocé una sonrisa peligrosa.
- Trato hecho- dije estrechando su mano- No lo harán.
Ethan.
No había visto a Edén en lo que quedaba de tarde. Estaba completamente seguro de que llevaba toda la tarde evitándome y eso me ponía de mal humor.
Había intentado encontrarme con ella casualmente cuando bajase a cenar algo, pero no bajó.
Con la mochila preparada para el combate, me acerqué a su puerta y llamé.
Edén.
Alguien llamó a la puerta.
- ¿Quién es?- pregunté antes de abrir, mientras terminaba de meter la ropa con rapidez en una bolsa.
Ethan.
Su voz sonaba menos enfadada que por la mañana.
- Soy Ethan- respondí- ¿puedo pasar?.
Edén.
Mi corazón dió un vuelco.
Mierda.
Escondí con rapidez la bolsa debajo de la cama y le abrí la puerta.
Ethan.
En cuanto mis ojos se clavaron en los suyos, pude notar como mi humor mejoraba. Sin embargo, tenía un brillo en ellos que me desconcertó y no supe identificar.
Rompí el silencio.
- No has bajado a cenar..- le reproché con voz pausada.
Edén.
Tenía razón. Con el entusiasmo por la pelea, se me había olvidado completamente.
- No pasa nada. Ahora me hago un bocata para comer de camino a las peleas- respondí con aire resuelto.
Ethan.
Las peleas. Mi corazón se aceleró. Tal como habían quedado las cosas entre nosotros, una parte de mí, temía que prefiriese quedarse aquí y no viniese a verme pelear.
Era una parte de mí que quería compartir con ella y, para qué negarlo, estaba deseoso de que me viese ganar el combate.
- ¿Quieres venir a verme pelear entonces?- pregunté.
Edén.
Me costó reprimir una sonrisa divertida como respuesta.
Si que quería verle pelear, lo que no tenía claro es si él iba a querer verme a mí pelear.
Eso hizo que la pregunta me hiciese gracia.
Era consciente de que ni él, ni Easton, ni el Inspector iban a apoyar mi decisión, pero con una vez que decidiesen por mí, era más que suficiente.
Era libre para decidir lo que hacer con mi vida y eso no podían olvidarlo ninguno de los tres.
Además, que no era una novata. Había dedicado cuatro años de mi vida a aprender a defenderme.
Reprimí una nueva sonrisa y respondí, haciendo una invisible referencia a lo que se avecinaba en las próximas horas:
- No me gustaría perdérmelo- admití- Creo que será una gran oportunidad para que nos desahoguemos todos- añadí, remarcando especialmente la última palabra.