Capítulo 17. #3
- Querido, no eres tan problema para tu padre como crees.
No eres el único que quiere ese pendrive, así que ha creado un castillo para protegerlo, donde el corazón sea impenetrable.
Ya sabes lo que se puede hacer con el dinero, te permite comprar lo mejor de lo mejor para conseguir lo que quieres.
Me costó ocultar una gran sonrisa.
Lo tenía. Estábamos completamente jodidos, pero tenía la información que había venido a buscar.
Sentí como el pecho se me hinchaba de orgullo.
Desde que había realizado esa llamada, habíamos empezado a jugar una larga partida de ajedrez y yo acaba de hacerle Jaque Mate y ni siquiera se había enterado.
Decidí no destapar mi tapadera y seguir jugando de farol.
- Es una lástima que a ese castillo le falten princesas de verdad- ataqué justo en el momento que el somelier aparecía para recoger los platos y traernos el postre, no dándole pie a contraatacar.
Ethan 2- Lauren 0.
Edén.
Eric estalló en una nueva carcajada, se lo estaba pasando en grande.
Después de las dos rondas de chupitos que habíamos ganado, nos habíamos pedido un par de cervezas y era evidente que el alcohol empezaba a hacer de las suyas.
Ethan.
Lauren me miraba completamente seria, desde el otro lado de la mesa, mientras nos servían el postre.
Estaba dolida. Estaba claro que no le había gustado mi comentario, pero me importaba una mierda. Había jugado lo que había querido conmigo y más, pero ahora que ya había conseguido lo que quería, le iba a enseñar que conmigo no se jugaba.
El somelier se retiró, dejándonos de nuevo a solas en el silencio del reservado.
- Pensaba ser una buena persona y cumplir el trato que teníamos, pero me has ofendido, vas a tener que pensar la forma de compensarme si quieres que hablemos de negocios- soltó con malicia.
Observé como su postura cambiaba y su tono de voz se volvía más sensual. Sabía de sobra lo que estaba pidiendo. Seguí jugando.
- Vas a tener que pedir otra cosa ya que tengo novia- recalqué, sabiendo que el hecho de que considerara a Edén una novia, cuando ella nunca lo fue, le haría mucho daño, pero había algo más. Sentía cierta pena de que eso no fuese del todo cierto, aún.
Su cara se descompuso al oírme, tal y como me había imaginado, y se puso hecha una furia.
- ¿Esa niñata?. ¡Por favor!. No te podrá satisfacer como yo lo hago.
- Lo hacías- puntualicé divertido. Sin embargo, no pude evitar que mi cabeza divagáse imaginándome a Edén desnuda, sobre mí, gimiendo, con el cabello suelto..
Joder..
Intenté apartar esos pensamientos de mi cabeza y centrarme en la conversación que estaba manteniendo.
La expresión de Lauren volvió a cambiar, relajándose y desprendiendo un aura de superioridad, asique me preparé para el contraataque.
- Está bien- admitió- un beso. Ese es mi precio. Solamente quiero un beso.
Oculté como pude una gran sonrisa. La tenía dónde quería.
Me tomé unos segundos para contestar y me permití bajar la cabeza con dramatismo.
Al final asentí aceptando su oferta.
Sus ojos se iluminaron y no pudo evitar mostrar una sonrisa triunfal.
Me tomé la última cuchara del Coulant de chocolate, que había pedido de postre, y me levanté con lentitud del asiento.
Ella se levantó también.
Recorrimos despacio la distancia que nos separaba y cuando estuvo lo suficientemente cerca, hice un esfuerzo por alargar la mano para colocarla en la parte baja de su espalda, atrayéndola hacía mi.
Podía notar como el pulso se le había acelerado, al igual que su respiración. Podía notar el efecto que producía en cada poro de su piel. Podía notar su ansia y, en el fondo, sentí algo de lástima por ella, pero no me detuve.
Me acerqué con lentitud a su cuello, notando como se erizaba su piel y entonces, de forma implacable le susurré al oído:
- En primer lugar, ya me has dado toda la información que había venido a buscar- noté como su cuerpo se ponía completamente rígido- en segundo lugar, hazte a la idea que que después de haber besado a Edén, no hay ningún beso comparable con los suyos y menos los tuyos y- hice una pausa dramática- en tercer lugar- continué con un tono de voz pausado- no te he dado aún la enhorabuena por tu compromiso- dije con una sonrisa un tanto diabólica, apartandome de ella para poder clavar mi mirada en la suya.
Estaba completamente paralizada- enhorabuena- dije con falsedad.
Me gustaría saber si vuestra boda seguiría en pie si alguien le contase al “afortunado” de nuestra conversación de esta noche.
Si, he hecho mis deberes- continué- Asique, este es el trato: yo mantengo el silencio de lo que ha pasado aquí, como pago por la información recibida.
Eso sí, gracias por invitarme a comer- me despedí, desentendiéndome de la cuenta.
No miré hacia atrás, no esperé a que me contestase. Sabía de sobra que la había humillado, cosa que me importaba en realidad una mierda. Sólo quería que no volviese a jugar conmigo. No quería más problemas por su culpa. Sólo había protegido lo que era mío.
Me metí en el coche con la adrenalina aún a flor de piel y llamé a Edén. Sin embargo, no obtuve contestación.