Hilo Rojo (Destino 1) Capítulo 17.
61%

Capítulo 17.

Edén.

Me tiré sobre la cama totalmente descolocada.

Era consciente de que en realidad no éramos pareja, no éramos nada.

De hecho, hasta ayer aún pensábamos que éramos hermanos.

Todo había pasado demasiado rápido, aunque no me esperaba que tuviese novia o estuviese con otras chicas mientras intentábamos construir algo.

No porque no fuese guapo, que lo era, era muy atractivo, el chico que cualquier chica desearía, sino que, pensaba que era especial para él..

Era algo que no debería afectarme tanto y sin embargo me sorprendía cuánto lo hacía.

-            ¡A comer!- escuché a través de la puerta.

Siendo sincera, no tenía ningún apetito y no me apetecía comer nada mientras Ethan estuviese comiendo o quien sabe haciendo qué con esa otra chica, pero algo tenía que comer.

Joder..

Ethan.

Salí del coche, me recoloqué el cuello de la camisa y le dí las llaves al aparcacoches junto a una pequeña propina.

Era consciente de que llegaba diez minutos tarde, pero era lo que tenía haber tenido que pasar por mi casa a cambiarme.

El chico me regaló una sonrisa agradecida en cuanto vió el billete, pero no me entretuve con él.

Estaba impaciente por qué esta comida terminase.

Aunque tenía que admitir que no tenía ni la más remota idea de cómo iba a explicarle todo esto a Edén, para arreglarlo con ella después.

Edén.

En cuanto entré en la cocina y Liam me dirigió una mirada, supo que algo no estaba bien.

Frunció el ceño.

-            ¿Dónde está Ethan?- preguntó.

No pude evitar que se me tensase la mandíbula.

Clavé mi mirada en Liam durante unos segundos y le devolví la pregunta.

-            ¿Quién es Lauren?.

Inmediatamente sus ojos se abrieron por la sorpresa, dejando paso a la rabia y a la frustración y, por último, a la pena. Sus ojos me miraban con una gran tristeza y lástima. No pude evitar que mi rabia interna aumentase. No quería que nadie me compadeciera.

Me fijé en Gala y Sam que tenían una expresión similar a la de Liam y en Eric, cuya expresión mostraba más matices.

No fue difícil comprender que se debatía internamente entre pensar que su amigo era un modelo a seguir por tener a dos mujeres a la vez y entre la pena que le daba que yo estuviese triste. Me sorprendió entrever que, aunque disfrutase vacilándome, me estaba cogiéndo cariño.

La pregunta seguía flotando en el aire y fue Liam quien se atrevió a romper el silencio.

-           Lauren es un problema. Realmente no han sido pareja, pero es la única mujer con la que Ethan ha estado más de una vez.

-            Además de ti- puntualizó Eric a medio tono entre una afirmación y una pregunta.

Liam continuó obviando su intervención. Sin embargo, mi corazón se había acelerado al confirmarse mis sospechas.

-           Además, es muy rencorosa. A saber qué tiene pensado hacerle por haberla dejado la última vez. No sé por qué habrá ido a verla, pero tiene que haber algún motivo. Sólamente espero que no cometa ninguna estupidez- dijo no muy convencido.

-           Buuf..con lo buena que está y lo mucho que se le insinúa y le gusta jugar, yo sería incapaz de no cometer mil pecados con ella- soltó Eric entre carcajadas.

Todos le reprendieron rápidamente con la mirada, Gala la primera, pero el daño ya estaba hecho.

No era el hecho de que pudiese ser una gran tentación lo que no me hacía ninguna gracia, sino que su actitud en el coche me desconcertaba completamente. ¿A qué se debía ese cambio de actitud?. ¿Es qué había cambiado de opinión respecto a mí?.

Ethan.

En cuanto entré en el edificio, un gran espacio abovedado, con una gran lámpara de araña, llamó mi atención.

-           ¿A nombre de quién tenía reserva, señor?- preguntó educadamente un hombre canoso vestido con un elegante traje y con el bigote perfectamente perfilado.

Se trata de un restaurante muy lujoso, pero conociendo a Lauren tan bien como la conocía, no me extrañó su elección.

Conocía de sobra lo habituada que estaba a vivir rodeada de lujo y tenía claro que eso era un aspecto de gran relevancia que había tenido en cuenta a la hora de elegir a su prometido.

-            A nombre de Lauren D’Amico- respondí.

No tuvo que consultar el libro de reservas.

Asintió con rapidez cambiando de postura.

-           La señorita le está esperando, me ha pedido que le entregase esta nota cuando llegase- dijo extendiendo el brazo para dármela y se giró para consultar su libro, con el objetivo de brindarme unos segundos de privacidad.

Escrito con una letra impecable se podía leer:

Llegas tarde. Ya puedes ir pensando cómo vas a compensarme, amor.

Edén.

Dí otra vuelta en la cama. Me sentía absurda.

Apenas habíamos hablado durante la comida y en cuanto terminamos, me escabullí en mi habitación con el objetivo de refugiarme.

Un torrente de emociones se revolvía de forma caótica en mi interior.

Esto era completamente absurdo.

Ethan.

En cuanto me vió entrar en la sala, se le iluminaron los ojos peligrosamente.

No pude evitar recorrerla con la mirada en cuanto se levantó para darme dos besos y aprovechar a acariciar juguetonamente mi brazo con el objetivo de asentar las intenciones.

Llevaba un escote peligroso, que resaltaba su figura, junto a la apertura de la pierna del vestido. Era evidente que había venido a jugar.

Edén.

Me incorporé de la cama con decisión.

¿Me iba a quedar toda la tarde en la cama disgustada?.

No, esto era absurdo y no iba a perder ni un segundo dándole vueltas e imaginándome una situación, que ni siquiera sabía en realidad si estaba ocurriendo. Además, ¿no le pensaba otorgar un ápice de confianza?.

Necesitaba salir y distraerme.

Ethan.

Me senté en la mesa completamente en silencio.

Sabía de sobra que esperaba un comentario positivo sobre el espectacular vestido que llevaba y lo que realzaba en su figura, pero no estaba por la labor de otorgárselo.

Finalmente ella rompió el silencio:

-            La verdad es que tienes mal aspecto, se te ve algo mustio. Antes lucías mejor.

No pude evitar esbozar una sonrisa condescendiente.

-            ¿Antes?. ¿Cuándo quedábamos tú y yo?- pregunté de forma retórica arqueando las cejas.

Me devolvió la sonrisa.

-           Lo has dicho tú, no yo. Creo que deberías dejar de salir con niñas y volver a salir con mujeres- soltó haciendo una clara comparativa entre Edén y ella.

No me sorprendió que supiera de la existencia de Edén, sin embargo, su intento de comparativa me hizo gracia. Edén le daba mil vueltas.

Edén.

Me miré en el espejo con un humor más sano.

Finalmente, había conseguido que la razón se impusiera a las emociones y me sentía de mejor humor.

Me había puesto un vaquero cualquiera y una blusa de forma rápida, mientras buscaba en internet algún bar próximo con futbolín y dardos.

Era un ambiente que siempre me había gustado, me traía recuerdos del pasado.

Ethan.

El somelier apareció para tomar nota de lo que pensábamos tomar, evitando que tuviese que contestar a ese comentario.

Tomé la iniciativa a la hora de pedir la comida.

Quería ir generando un ambiente en el que yo dirigiese la conversación.

Edén.

Me asomé al salón.

-            ¿Alguien se viene?- pregunté animada.

Todos se sobresaltaron y me miraron confusos.

-            ¿A dónde?- preguntó Gala con el ceño fruncido.

-            Al Typper Bar, a echar unos futbolines. ¿Qué me decís?- pregunté esperanzada de que alguien se uniese.

Gala se mordió el labio.

-            Sam y yo tenemos que volver al banco esta tarde, así que va a ser que no.

Mierda..

Me giré hacia Eric y Liam esperanzada, esperando una respuesta.

-           Eric y yo tenemos que vernos con Donogall esta tarde para lo del equipo, pero..- hizo una pausa vacilante. Sabía de sobra lo que estaba pensando- creo que no es buena idea. Por si no te acuerdas te quieren muerta.

Sentí una punzada en el pecho y la sensación de que me faltaba el aire. Si no quería acabar volviéndome loca, necesitaba salir de casa.

Ethan.

El somelier abandonó la sala, dejándonos completamente sólos en el silencio del reservado.

Esta vez la iniciativa la tomé yo:

-            Hablemos de negocios..- comencé, pero me interrumpió sin dejarme acabar.

-            ¿No te ha dicho tu padre que no se debe hablar de negocios antes del postre?.

Clavé mi mirada en ella. Sabía que si me daba la información que había venido a buscar ahora, me levantaría y me iría y era evidente que estaba disfrutando.

Edén.

Atravesé a Liam con mi mirada durante unos segundos e intenté usar mis dotes de persuasión.

-            Será sólo un rato y el bar está a cinco minutos de aquí. ¿Qué puede pasar?.

Su expresión fue tan clara que hasta me sorprendió lo fácil que había sido entenderla.

¿Que qué podía pasar?. Ethan, eso es lo que podía pasar.

Liam temía que se pusiera hecho una fiera, pero sintiéndolo mucho, no era mi problema. Él también tenía muchos enemigos y estaba por ahí, de celebración, cosa que tenía que admitir que me molestaba un poco. Bueno, bastante.

En fin. Esbocé una sonrisa y me despedí.

-            No os preocupeis, estaré como Cenicienta, antes de las doce.

-            ¡Espera!- me detuvo Liam, conforme abría la puerta.

Me giré de mala gana esperando que intentase detenerme, sin embargo sólo dijo:

-            Eric irá contigo.

Ethan.

Tenía su mirada clavada en mí, divertida.

-            Vale, ¿de qué quieres que hablemos entonces?- me atreví a preguntar.

Sus ojos se iluminaron al oír eso.

-            ¿Por qué no me cuentas cómo os conocisteis?.

Sopesé su petición durante unos segundos y finalmente acepté. Había que dar para recibir después.

-            Ella es la mujer del banco- admití.

-            Así que estaba en el banco..- repitió, pero la corté de forma tajante.

-            No. Ella es la mujer del banco- repetí remarcándolo.

Una expresión de comprensión, al entender lo que quería decir, se antepuso a la de sorpresa.

-            ¿Ella?- preguntó incrédula- ¿No se supone que estaba avanzada en años?.

Se me escapó una risa pícara.

-            Bueno..uno tiene una reputación que proteger- admití.

Edén.