Hilo Rojo (Destino 1) Capítulo 16. #2
59%

Capítulo 16. #2

Lo observé con curiosidad, mientras lo calibraba y finalmente miraba a través de él, apuntando hacia esas mismas cámaras.

-            Mierda…creo que tenemos un problema- dijo al fin, mientras se recolocaba los mechones de pelo.

-            ¿Cuál?- inquirí preocupada.

-            Vamos al coche, necesito hacer una llamada- dijo metiendo el equipo de vuelta en la mochila.

Ethan.

La observé de reojo fruncir el ceño, mientras me seguía.

-            ¿A quién tienes que llamar?- preguntó.

Mi corazón se aceleró sin poder evitarlo.

Lauren era una parte de mi pasado de la que prefería no hablar.

Muy guapa, pero traicionera, manipuladora, caprichosa y vengativa.

Nunca me había puesto restricciones con otras mujeres, pero sabía que era sólo porque a ella le gustaba jugar y sentirse deseada por otros hombres.

Nuestros padres eran socios y ella era el único error con el que había repetido más de una vez.

La única mujer con la que había repetido, a excepción de Edén.

Aunque no hubiésemos pasado de nivel, era la única con la que estaba tomándome el tiempo para construir algo.

Las cosas entre los dos no habían acabado bien la última vez. No estaba acostumbrada a que la rechazaran, pero si mi padre había hecho cambios en la seguridad, era la persona que más información podía darme, ya que casi vivía más ella en esa casa que yo.

Juraría que también se lo estaba montando con mi padre, a pesar de estar comprometida desde hace un par de meses, las noticias volaban en esta ciudad, pero era algo que prefería no saber.

La pregunta de Edén seguía flotando en el aire.

Lauren no significaba nada para mí, pero temía que si le hablaba de ella y de mi pasado con tantas mujeres, pudiese pensarse cosas que no eran y que se estropease todo.

Joder..

-            Tengo que llamar a..una amiga- contesté al fin.

Edén.

Algo en su tono llamó mi atención.

No pude evitar arquear las cejas.

-            Amiga..-repetí.

No era una persona celosa pero algo en su tono y en su forma de actuar hizo que saltasen las alarmas.

Metió la mochila de nuevo en el maletero y sacó el móvil del pantalón.

-            Espera en el coche- casi ordenó, sin darme tiempo a añadir algo más.

Mi corazón empezó a latir con fuerza.

No me estaba gustando la situación y lo peor es que no tenía muy claro por qué.

Ethan.

Me alejé unos pasos del coche.

Era consciente de que tenía una conversación pendiente con Edén, pero siendo sincero conmigo mismo, no tenía ni idea de cómo enfocarla. No estaba acostumbrado a tener que dar explicaciones, pero se las debía.

Aparté esos pensamientos de mi cabeza, intentando centrarme en la llamada que tenía que hacer.

Me tomé un par de segundos para recomponerme, tragué saliva y marqué.

Se hizo de rogar para descolgar el teléfono.

Al octavo tono, una voz que conocía demasiado bien, respondió:

-            Hola Cariño, ¿me has echado de menos?.

Me sorprendió no percibir rencor en su voz.

-           Hola Lauren- respondí en un tono neutral, obviando su pregunta- ¿Qué tal?- pregunté intentando ser amable. Necesitaba que me facilitase la información que le iba a pedir.

-            Algunos días un poco sola amor- respondió reconduciendo la conversación- Estaría menos sóla si me hicieses alguna visita.

No me sorprendió su petición directa. Sabía de sobra que era una mujer persistente, que tenía claro lo que quería y que iba a por ello sin dudarlo.

Una mujer a la que le daba igual estar prometida.

No conocía personalmente al chico, sólo sabía que era de buena familia y que seguramente ese fuese el motivo por el que había aceptado, pero no pude evitar sentir lástima por él. Lauren no era mujer de un sólo hombre.

-           Siento decirte que no he llamado para eso. Necesito hablar de negocios contigo- dije, centrando la conversación en el punto que me interesaba.

Se tomó un par de segundos para contestar.

-            ¿Qué tipo de negocios?- preguntó al fin cambiando el tono.

-            Necesito información- confesé.

Volvió a tomarse un par de segundos para contestar.

Su tono volvió a cambiar.

-            En ese caso deberíamos de vernos. ¿Por qué no vienes a mi casa a comer?.

-            No tengo ningún interés en…- comencé tajante.

-            Será sólo una comida de negocios, lo prometo- me interrumpió.

Vacilé durante unos segundos. Sabía de sobra que la información tenía un precio y ese era el que ella le estaba poniendo. Estaba negociando.

Mierda..

No tenía alternativa si quería esa información.

-            Está bien, con una condición- acepté.

-            Soy toda oídos- repuso.

-            No será en tu casa, sino en un restaurante- sentencié. Esta vez estaba negociando yo.

Vaciló unos segundos.

-           Está bien, pero deberás arreglarte. Esa es mi condición por el cambio de lugar de la comida. Nos vemos en un rato amor. Te mandaré la dirección.

No me molesté en contestar. Colgué el teléfono, completamente malhumorado y me dirigí al coche.

Joder..todo se complicaba siempre.

Edén.

Percibí su cambio de humor en cuanto entró en el coche y cerró la puerta de un portazo.

Cruzamos una larga mirada y esperé a que dijera algo, cualquier explicación, incluso una disculpa por su actitud de antes, sin embargo, simplemente desvió la mirada y arrancó el coche.

Colocó el móvil en el salpicadero con la ruta de vuelta a la ciudad y nos pusimos en marcha.

Noté como mi enfado crecía por dentro, a la vez que la confusión. Me encontraba totalmente desconcertada.

Las calles empezaron a hacerse conocidas y supe que ya casi habíamos llegado.

Notando como la sangre subía por mis mejillas, le lancé una última mirada cargada de significado, pero no se inmutó.

Detuvo el coche delante del portal y por fin habló para dirigirse a mí.

-            No me esperéis para comer- dijo bruscamente.

Mi ceño se arrugó más por la sorpresa.

-            ¿No comes con nosotros?- pregunté confusa.

Me dirigió una larga mirada, pero no respondió a mi pregunta.

La pantalla del móvil, sobre el salpicadero, se iluminó, no pudiendo evitar leer el contenido del mensaje.

Ethan.

En cuanto la pantalla se iluminó me dió un vuelco el corazón.

Mierda.

MIERDA.

Edén.

Tuve que leer dos veces el contenido del mensaje para asegurarme de lo que estaba leyendo.

Te estoy esperando amor. Me he puesto mis mejores galas para tí. Restaurante Middleton en una hora.

Volví a leerlo con lentitud intentando convencerme de que lo estaba malinterpretando, pero mi corazón latía con tanta fuerza que apenas podía concentrarme y pensar.

¿Ethan tenía novia?.

Notaba la traición y la decepción clavada en el pecho. En apenas dos segundos, volvía a sentirme como hace cuatro años. Volvía a sentirme sóla, indefensa, dolida, traicionada..

Ethan.

Mi cabeza buscaba desesperadamente una explicación creíble, que pudiese justificar este mensaje, que la hiciese entender que todo era un gran malentendido, pero no era capaz de encontrarla.

Edén.

Noté como los ojos se me empezaban a humedecer y decidí que era suficiente. Había llorado suficiente en mi vida como para seguir haciéndolo.

Me recompuse como pude y salí del coche sin añadir una palabra más.

Ethan.

-            ¡Espera!- grité demasiado tarde. Mi petición quedó ahogada por la soledad del habitáculo.

No pude evitar pegarle un puñetazo de rabia al volante.

Joder..

Tenía un don para fastidiarlo todo.

La pantalla del móvil volvió a iluminarse, haciendo que apretase nuevamente los dientes con rabia.

La información tiene fecha de caducidad. No llegues tarde.

No estaba de humor, y si algo tenía claro, es que a mí nadie me daba órdenes.

Arranqué el coche bruscamente con una sóla idea en la cabeza: esta chica se iba a enterar esta noche de con quien estaba jugando.