Hilo Rojo (Destino 1) Capítulo 15. #3
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Capítulo 15. #3

Ella no parecía consciente de lo mucho que valía su vida para mí y no estaba dispuesto a arriesgarla, pero no podía arrastrarla a otro país y simplemente, encerrarla a salvo en un “castillo”.

Me pasé los dedos por el cabello, despeinándolo, y aprovechando para recorrer con la mirada la estancia, fijándome en los demás que seguían expectantes.

Volví a clavar mis ojos en Edén intentando mantener una actitud abierta.

-            ¿Y tú qué propones?- pregunté, devolviéndole la pelota a su tejado.

Esperaba que contestase dubitativamente, sin embargo su mirada se volvió fiera y peligrosa cuando contestó:

-            Propongo que contraataquemos.

No pude evitar arquear las cejas mientras Eric soltaba una carcajada. Edén no apartaba la mirada de mí.

-            En realidad no es tan mala idea- soltó entonces Liam, para sorpresa de todos.

Nos giramos hacia él y no pude evitar fruncir el ceño, confuso.

-            Explícate- le pedí.

Lanzó una rápida mirada que no pude descifrar hacia Edén, antes de empezar a hablar.

-           Es simple. Tu padre tiene dinero y poder, por mucho que huyamos, tiene recursos. Nos encontraría- sentenció. - Pero, ¿qué pasaría, si de repente, ese dinero desapareciese?. ¿Qué pasaría si se quedase sin medios?.

Edén.

Analicé durante unos segundos lo que estaba sugiriendo.

No era ninguna locura.

Bien era cierto, que desconocía la influencia y poder que tenía, pero si algo tenía claro, era que el dinero tenía bastante peso en esas dos cosas.

Recorrí con la mirada la estancia, fijándome en cada uno de ellos. Todos, que yo supiera, eran ladrones y profesionales por lo que había podido observar en aquel banco.

Era verdad que yo no había robado nunca uno, pero criándome con mi hermano y, debido a la vida que había llevado, tenía una serie de habilidades que podían ser interesantes para esto.

Realmente era posible robarle y eso equilibraría la balanza, restándole a él recursos para ganarlos nosotros, teniendo una oportunidad de sobrevivir.

Clavé mi mirada en Ethan con convicción.

-            Tenemos que robar a tu padre. Sabéis cómo hacerlo. Sois ladrones, sin ofender- añadí.

Ethan arqueó las cejas con una media sonrisa asomando por la comisura de los labios.

-            ¿No estabas tú en contra de que robásemos la última vez?- preguntó divertido.

-            Bueno.. dada la situación y que vamos a robar a quien me quiere muerta, creo que puedo hacer una excepción.

Todos se echaron a reír ante mi confesión. Sin embargo, Ethan no tardó en ponerse serio.

-           No es mala idea pero no es suficiente. Quiero verle entre rejas. Eso nos brindaría la libertad total, además de tranquilidad personal- añadió en un tono más bajo.

Algo hizo click en mi interior y abrí los ojos eufórica, por la ocurrencia que acababa de tener.

-            El pendrive- solté.

Todos se giraron hacia mí frunciendo el ceño confusos. Sin embargo, a Ethan se le iluminaron enseguida los ojos al entender por dónde iba.

-            El pendrive- repitió esbozando una media sonrisa.

Ethan.

Dicen, que no puedes robar algo que no has visto nunca primero.

Para querer algo tienes que haberlo visto, así que agradecí haber perdido contra Edén y haber visto parte del contenido de ese pendrive.

Desconocía qué más podía haber allí, pero con lo que habíamos visto la última vez, había más que suficiente para encerrarlo de por vida y poder chantajearle para que nos dejase en paz.

Mi mirada seguía fija en Edén, hipnotizado por el brillo combativo que sus ojos transmitían. No se parecía a ninguna chica que hubiese conocido y eso la hacía especial. Era decidida, luchadora, pero a la vez parecía tan frágil y que necesitaba mucha protección y cariño.

Volví a perderme en sus pecas, bajando la mirada hacia sus labios y noté como crecía en mí un incipiente deseo de volver a besarla.

Respiré hondo, apartando esos pensamientos de mi cabeza y centrándome en el plan.

El principal problema residía en que, desde la última vez, había fortificado nuestra casa y el número de miembros armados de su equipo de protección se había multiplicado. Habría que estudiar bien el “cómo”, pero de momento teníamos claro el “qué”.

-           Bien- dije al fin- parece que tenemos un plan.

Tendremos que estudiar a fondo el General Capitals, el banco que tiene comprado mi padre y dónde esconde toda su fortuna y la casa, dónde estoy completamente seguro de que sigue el pendrive, pero habrá que asegurarse.

Además, vamos a necesitar equipo. Sam y Gala os encargareis del banco ya que levantareis menos sospechas, Liam y Eric, el equipo es vuestro.

Hablad con Donogall y a ver qué puede ofrecernos esta vez.

Edén y yo nos encargaremos de la casa- concluí.

Sabía de sobra, que la idea de que Edén se acercase a la casa no era la mejor, pero no pensaba quitarle el ojo de encima y estaba claro que quien tenía que ir a la casa era yo, que para algo me había criado ahí y la conocía.

Además, la idea de pasar más tiempo a solas con Edén hacía que sintiese un leve cosquilleo en el estómago.