Capítulo 15. #2
Recorrí su torso desnudo con mi mirada, observando las formas marcadas y definidas que generaban a pesar de su postura relajada y me sentí tentada de alargar el brazo para recorrerlo, con un leve roce, pero me contuve mordiéndome el labio.
Cómo si lo hubiese hecho, Ethan se removió en sueños respondiendo a un leve escalofrío que recorrió su cuerpo y abrió parcialmente los ojos encontrándose con los míos que le observaban.
- ¿Quieres una foto?- me preguntó con tono vacilón, pero con voz aún pastosa.
No pude evitar poner los ojos en blanco en respuesta y me dí la vuelta con la intención de levantarme de la cama, pero me retuvo alargando el brazo con rapidez.
- Espera- me pidió.
Me detuve expectante clavando mi mirada en la suya y entonces, para mi sorpresa, esbozó una sonrisa divertida.
- Buenos días- soltó.
Me tomé unos segundos para contestar.
Tenía que admitir lo sexy que estaba sin la camiseta, con los mechones del pelo totalmente despeinados, esbozando esa sonrisa, y lo peor es que él lo sabía.
Finalmente yo también sonreí.
- Buenos días Ethan.
Ethan.
La observé levantarse de la cama y dirigirse al baño con una sonrisa tonta. Me gustaba lo bien que sonaba como pronunciaba mi nombre.
Me concedí un par de minutos más, tumbado en la cama, mientras terminaba de espabilarme y me dirigí al otro baño con la intención de darme una ducha.
Edén.
En cuanto abrí la puerta del baño me percaté de que Ethan ya no estaba en la cama, ni siquiera estaba en la habitación y supuse que se había ido al otro baño, sin embargo, una figura al lado de la puerta llamó mi atención.
- Buenos días Eric- saludé.
Tenía un brillo perverso en los ojos y antes de que dijese nada, pude hacer una idea de cuáles eran sus intenciones.
- Buenos días Edén- correspondió a mi saludo- se te ve de buen humor hoy. ¿Has dormido bien?- inquirió con una sonrisa divertida.
Puse los ojos en blanco, sin poder evitarlo, mientras aprovechaba a estirar las sábanas de la cama.
- ¿Y tú Eric?- contrarresté- ¿Has dormido bien?. Porque no se te ve muy elocuente esta mañana.
Observé de reojo como su sonrisa se ensanchaba.
- En realidad no mucho- respondió con lentitud disfrutando del momento- me pareció oír algunos ruidos anoche que no me permitieron descansar demasiado- añadió con cierto tono acusador.
Agradecí estar de espaldas a él para que no se percatara de mi reacción. La verdad es que se lo había puesto en bandeja.
- Oh, siento oír eso- contesté sobreactuando- pensé que no habrías descansado por que Gala no te hubiese dejado dormir, pero veo que ese no ha sido el caso.
Soltó una carcajada ante mi intento de defensa, preparándose para contraatacar, pero por suerte no tuvo tiempo ya que Sam apareció en la puerta.
- Vamos a desayunar, ¿venís?- preguntó salvándome de la situación.
- Si- contesté aliviada mientras me dirigía al pasillo.
De reojo pude observar que la sonrisa de Eric se ensanchaba. Si algo tenía claro, era que esta conversación no había acabado para él, sólo había sido un “alto el fuego” temporal.
Ethan.
Cerré la puerta de la nevera después de servirme un tazón de leche y lo metí en el microondas.
Me apoyé sobre la encimera, esperando mientras observaba a Sam, Edén y Eric entrar en la cocina.
Edén y yo intercambiamos una larga mirada cargada de significado, mientras Gala y Liam terminaban de sacar las últimas rebanadas de pan de la tostadora.
Saqué el tazón del microondas y me senté en la mesa, a propósito, en el sitio que había justo enfrente de Edén.
Clavé con intención mi mirada en ella. Como me imaginaba, me mantuvo la mirada un par de segundos y luego la desvió hacia Eric, que se estaba sentando a mi lado, ajeno a lo que pasaba.
Se me escapó una media sonrisa pícara.
Al salir de la ducha había podido captar parte de la divertida conversación entre Eric y Edén.
Sabía, por experiencia, de la persistencia de Eric y esta vez pensaba divertirme a su costa.
Además, ¿guardar en secreto lo que había pasado anoche?
. Ni de coña, pensaba repetirlo, sin importar quién estuviera mirando, todas las veces que pudiese, así que esta era una buena forma de que se enterasen todos.
Edén.
Ethan carraspeó un par de veces, llamando la atención de todos cantosamente.
- No sé que queréis hacer hoy, pero yo estoy bastante cansado, no he dormido mucho- dijo guiñandole un ojo a Eric, invitándolo a que continuase él.
Entrecerré los ojos apuñalándole con la mirada y sintiéndome completamente traicionada, aunque nunca admitiría que en el fondo esto era divertido.
Sin embargo, Liam salió en mi defensa, aunque, siendo sincera, no tenía claro que tema prefería.
- Podíamos sentarnos a hablar qué vamos a hacer con eso de que tu padre quiere muerta a Edén. Podría estar bien eso de sentarse a pensar y trazar un plan antes de actuar- dijo con sarcasmo, reprendiendo los actos impulsivos de la otra noche de Ethan.
Ethan.
Entrecerré los ojos fulminándole con la mirada, conteniéndome para no soltarle que era un aguafiestas.
En el fondo sabía que tenía razón y era un tema que no conseguía apartarme de la cabeza, aunque no lo demostrase continuamente.
La otra noche mi padre me lo había dejado claro. No descansaría hasta ver muerta a Edén y eso no podíamos permitirlo pero, ¿qué podíamos hacer nosotros al respecto?.
Esta vez fue Gala la que rompió el silencio, diciendo lo que todos estábamos pensando.
- Echaré de menos esta ciudad, pero prometo no quejarme si elegimos una con buen tiempo- comentó intentando quitarle hierro a la situación.
Edén.
Algo se removió en mi interior.
- No pienso huir- sentencié totalmente seria.
Todos se giraron hacia mí con cara de circunstancia y luego hacia Ethan, esperando a que dijese algo.
Intercambiamos una larga mirada Ethan y yo y, durante el tiempo que duró, pude ver cada una de sus emociones y preocupaciones pasando por delante de sus ojos, pero también pude ver cierto atisbo de comprensión.
Ethan.
Respiré hondo, tomándome un tiempo, antes de decir nada.
Dios..por una parte estaba orgulloso de ella. Se había pasado media vida huyendo y, a pesar de la situación, había decidido ser valiente y enfrentarse a ella, pero por otra parte, tenía ganas de zarandearla y decirle que se dejase de tonterías, que se tenía que poner a salvo y punto.