Hilo Rojo (Destino 1) Capítulo 14.
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Capítulo 14.

Edén.

Me senté al borde de la bañera, observando mi vestido ensangrentado con lástima; era uno de mis favoritos.

Ethan apareció por la puerta del baño después de unos minutos cargado de vendas y alcohol para las heridas. Aprecié que también había cogido un mechero, aguja e hilo y una botella de Whisky, como en las películas.

No pude evitar esbozar una media sonrisa, ante lo cómico de la situación.

Ethan se detuvo con el ceño fruncido, observándome durante unos segundos.

-            ¿Qué?- preguntó confuso.

Mi sonrisa se ensanchó aún más.

-            Nada, se te ve muy profesional- comenté divertida.

Ethan puso los ojos en blanco mientras acercaba una banqueta para poder sentarse a mi lado.

-            Mucha experiencia supongo- respondió con amargura.

Ethan.

Con cuidado, retiré el pedazo de camiseta que había puesto sobre la herida para parar la hemorragia.

Era cierto que se trataba de una herida superficial, lo cual me tranquilizó notablemente, pero no tenía muy buen aspecto.

Al retirar la camiseta, no pude evitar levantar parte de la sangre coagulada y la costra que había empezado a formarse, ocasionando que volviese a sangrar.

Le desinfecté la herida en silencio.

Ella no paraba de observarme, estudiando cada movimiento que hacía.

-            ¿Has hecho esto muchas veces?- preguntó seria.

Clavé una mirada amarga en ella, durante unos segundos y asentí.

-           Por si no te has dado cuenta, mi vida es compleja. Este suele ser el resultado de acercarse a mí- solté con cierta tristeza.

Edén.

No pude evitar sentir lástima.

Entendía lo que sentía perfectamente. Los últimos cuatro años de mi vida, había conocido el precio de la soledad y no era una vida que desease para nadie.

Cuando mi mirada se cruzó con la suya, supe que sabía en qué estaba pensando.

Apoyó su mano en mi rodilla intentando reconfortarme.

-           Es el precio de ser un Walton-dijo ensimismado en sus pensamientos, haciendo referencia a su apellido y al violento mundo en el que se había visto envuelto por culpa de su padre. Nuestro padre.

Esbocé una sonrisa amarga ante lo acertada que podía ser esa frase. Mi vida había estado teñida del mismo rojo que la suya. Una vida de peleas, muertes, huidas, miedo y mucho dolor y todo, debido a lo que significa ser un Walton.

-            Por una vez estoy de acuerdo contigo- dije, haciéndole entender el doble sentido de la frase.

Puso los ojos en blanco.

-            Sabes que yo nunca te veré como una Walton..

Asentí en silencio.

-            Lo sé- respondí- ni yo a ti como un hermano.

Ethan.

Mi corazón se aceleró como si acabase de entrever un ápice de esperanza, como si pudiese existir un futuro para nosotros.

“Que no me vea como un hermano no significa que no lo seamos”, tuve que repetirme un par de veces.

-            ¿Edén?- me sobresaltó la voz de Gala que la llamaba por el pasillo.

Sus pasos se hicieron más firmes conforme se acercaba al baño.

No pude evitar desear que pasara de largo y me regalase un poco más de tiempo a solas con Edén.

La puerta del baño se abrió, justo en ese momento, dibujando la figura de Gala.

Tenía una expresión preocupada en el rostro.

Ahogó una expresión de terror en cuando la vió.

-            Dios..¿Estás bien?. Tienes una pinta horrible y estás cubierta de sangre.

Edén esbozó una media sonrisa para intentar tranquilizarla.

-            Estoy bien, sólo me ha rozado- explicó.

Gala pareció tranquilizarse, no obstante, le volvió a lanzar una mirada de arriba a abajo.

-           Definitivamente necesitas una ducha- dijo para dirigirme después una mirada mordaz- tú fuera- inquirió entrecerrando los ojos- y te traigo yo ahora el pijama añadió.

Levanté las manos esbozando una sonrisa. No había nada que hacer cuando Gala se ponía así.

-            Lo que tú digas mami Gala- dije burlonamente, poniendo los ojos en blanco y abandonando el baño.

Edén.

Inspiré e inspiré un par de veces con lentitud bajo el chorro de agua; reconfortándome al instante.

No era la primera vez que me habían apuntado con un arma, pero si la primera vez que me habían alcanzado.

Era consciente de que el resultado podía haber sido mucho peor.

Me enjaboné restregando la sangre que se me había quedado pegada. El agua se teñía de un color rojizo que me resultaba bastante familiar.

Respiré hondo, cerrando los ojos, bajo el chorro de agua.

Ethan.

Me dirigí al otro baño para lavarme la cara con la intención de despejarme y me quedé pensativo durante unos minutos, cuando mi mirada se encontró con su reflejo en el espejo.

Por suerte, no había ocurrido nada de lo que tuviésemos que arrepentirnos ahora, pero podía haber pasado y esa idea no se me quitaba de la cabeza.

Me sentía responsable por haberle puesto una diana.

Había sido culpa mía y era mi responsabilidad arreglarlo.

Apreté los puños con rabia.

Estaba harto de que la vida de todas aquellas personas a las que consideraba mi familia pendieran de un hilo.

Eso no era vida.

Liam se asomó por la puerta del baño alejándome de mis pensamientos.

-            ¿No estarás pensando en hacer ninguna estupidez verdad?.

Clavé una mirada de desesperación en él.

-            Esto no puede seguir así. Si le pasara algo por mi culpa no me lo perdonaría nunca- le confesé.

Se mordió el labio.

-            ¿Qué te hace pensar que te va a escuchar y a hacer caso?.

-            Es mi padre..-contesté a su pregunta.

-            Por eso mismo- me interrumpió.- Si estuviesemos hablando de otra persona podría ser, pero estamos hablando de tu padre.

Tardé unos segundos en contestar.

-            Puede que tengas razón, pero merece la pena intentarlo.

-           Pero..¿y qué hay del riesgo?- preguntó Liam- Puede que sea tu padre, pero sabes tan bien como yo que no vacilará si te tiene que poner la mano encima. Ya te ha hecho cosas peores..

Asentí, sin embargo, seguía mereciendo la pena para mí.

-            ¿Su vida a cambio de una paliza?. Sabes que firmo- admití.

Vaciló durante unos segundos.

-           Lo que me preocupa, es que sea tu vida por la suya y aún así sabes de sobra que no la dejaría en paz. ¿Quién la iba a cuidar entonces?. Ambos sabemos que sabe cuidarse sóla, pero ya me entiendes. ¿Es eso lo que quieres?.

Mierda. Tenía razón.

-            No- admití agachando la cabeza.

La idea de abandonarla, a su suerte, no me hacía ninguna gracia. No obstante, intentar hablar con mi padre era la mejor opción que teníamos.

Es que no lo entendía. ¿Qué había hecho Edén para que él la quisiera muerta?

. Tenía que tener que ver con esos supuestos padres suyos a los que había matado hace unos años, pero nada seguía sin tener sentido.

¿Por qué querría muerta a su propia hija?

. Mi padre nunca había sido una persona sentimental y familiar pero esto estaba a otro nivel.

Volví a clavar mi mirada en Liam.

-            Una conversación. Sólo voy a hablar con él. Prometo que no voy a hacer ninguna estupidez.

Liam arqueó las cejas no demasiado convencido.

-            Nos conocemos lo suficiente como para saber que te calientas con demasiada facilidad. Espero que tengas cabeza Ethan.

Asentí en silencio y salí del baño.

Yo también lo esperaba.

Edén.

Cuando salí del cuarto de baño, me llamó la atención el leve murmullo de la televisión, al fondo del pasillo. El resto de la casa estaba completamente en silencio.

Recorrí, sin hacer apenas ruido, los escasos metros esperando encontrarme a Ethan, sin embargo, fue Liam quien alzó la cabeza en cuanto me asomé a la puerta.

-            Lo siento, pensé que eras Ethan- me disculpé.

Esbozó una media sonrisa amarga, intentando ser amable.

-            No está aquí, se ha ido.

Fruncí el ceño temiendo lo peor.

-            ¿A casa?- pregunté con la poca esperanza que me quedaba.

Liam negó con la cabeza, confirmando mis sospechas.

-            Yo lo mato- solté mientras notaba que el corazón se me aceleraba. Cómo le pase algo..

Liam seguía con la mirada clavada en mí, mientras notaba como la impotencia me invadía.

-            ¿Le quieres?- preguntó de repente devolviéndome a la realidad y pillándome completamente desprevenida.

Me quedé sin palabras.

Liam seguía con la mirada fija y una expresión muy seria.

Me tomé unos segundos para respirar hondo antes de responder.

-            Es complicado- dije al fin.

Liam asintió, comprendiendo todo lo que implicaban esas dos palabras.

-            Lo sé, pero ambos os merecéis ser felices, ¿no?.

Suspiré esbozando una media sonrisa.

-            Bueno..hay gente que es feliz y otros nos conformamos con ir sobreviviendo- dije encogiéndose de hombros.

No pudo evitar soltar una carcajada ante mi respuesta.

-            ¿Qué mierda de filosofía se supone que es esa?

Yo también me reí.

No había hablado demasiado con Liam hasta ahora, pero resultaba agradable.

Me encogí de hombros de nuevo sin saber que contestar.

En el fondo tenía razón, era una mierda de filosofía.

Ethan.

Aparqué el coche a un lado del camino y me tomé unos minutos para respirar.

No conseguía quitarme de la cabeza la imagen de Edén tirada en el suelo en la entrada de la discoteca toda ensangrentada.

Me había dado un vuelco el corazón al verla así, temiéndome lo peor. Por suerte, no había sido nada, pero la próxima vez a lo mejor no teníamos tanta suerte.

Salí del coche con decisión hacia la puerta.

Dos figuras que reconocí inmediatamente salieron a mi paso.

-            Ha vuelto el hijo predilecto- dijo el primero con sarcasmo, agarrándome fuerte del hombro, para impedirme el paso.

Respiré hondo contando en silencio hasta diez, para tranquilizarme.

-            Quiero verle- dije al cabo de unos segundos, con voz serena y autoritaria.

Ambos intercambiaron una fugaz mirada, mientras decidían lo que iban a hacer conmigo.

-            Está bien- dijo el segundo- acompáñanos y no hagas ninguna tonteria- añadió a sabiendas de mi reputación.

Asentí en silencio, mordiéndome la lengua y apretando los puños con fuerza, para no replicarles. No quería problemas.