Capítulo 13. #3
Asintió sin rechistar, mientras se quitaba la camiseta y me la daba. La doble cuidadosamente y él me ayudó a colocarla haciendo presión sobre la herida.
Tenía que tener más cuidado, esto podía haber acabado mucho peor.
Ethan.
A pesar del volumen ensordecedor de la música pude distinguir cuatro disparos. Había escuchado suficientes en mi vida como para tener claro que eso habían sido disparos.
Me quedé totalmente paralizado.
No pude evitar hacer un barrido visual rápido a la sala, buscando a Edén con la mirada, deseando encontrarla en alguna esquina de esa maldita discoteca, pero no había ni rastro de ella.
La puerta se abrió de golpe, dejando entrar a dos chicos totalmente pálidos que se dirigieron directamente a la barra pidiendo ayuda.
Con la música tan alta, no pude distinguir desde mi posición todo lo que decían, pero fue suficiente para entender que habían disparado a una chica.
La sangre se me congeló y noté que se me formaba un nudo en la garganta, temiendo lo peor.
Había dejado de respirar por completo.
Totalmente fuera de mí, recorté la distancia que me separaba de la puerta y salí a la calle.
Edén.
Me alivió reconocer la figura de Ethan en la puerta de la discoteca.
En cuanto su mirada me encontró, pude descubrir lo preocupado que estaba y eso me reconfortó.
Se agachó a mi lado, con urgencia, observando mi vestido ensangrentado.
- ¿Y tu quién eres?- preguntó de forma protectora el hombre de seguridad.
Iba a contestar, pero Ethan se me adelantó.
- Su novio- respondió de forma voraz callando al pobre hombre y dejándome a mi totalmente estupefacta.
Se giró hacia mí olvidándose por completo de él.
- ¿Estás bien?- casi me suplicó en vez de preguntarme.
Tardé unos segundos en reaccionar, aún sorprendida por su respuesta, pero clavé una mirada tranquilizadora en él mientras asentía.
- Sólo me ha rozado- admití.
Respiró aliviado relajando la postura corporal, pero no tardó en volverla a tensar.
Ethan.
- ¿Qué ha pasado?- pregunté en voz alta casi seguro de cuál iba a ser la respuesta a esa pregunta- ¿Ha sido mi padre?.
Ella sólo asintió y yo no pude evitar apretar los dientes con rabia.
Joder..
Liam, que había salido unos pasos por detrás de mí de la discoteca, había estado observando la escena en silencio e intercambió una mirada cargada de significado conmigo.
Liam sabía que, mi próximo movimiento, sería ir a enfrentarme a mi padre y pedirle que la dejase en paz, movimiento que vería impulsivo, estúpido y arriesgado. Sin embargo, no dijo nada de eso, por el contrario, sugirió que nos fuesemos antes de que volviesen o viniese la policía.
Además, Edén necesitaba que le curasen esa herida y eso era prioritario a la conversación pendiente entre mi padre y yo.
Eso otro podía esperar. Ahora Edén necesitaba que cuidasen de ella.
Además, me sentía culpable por haberla dejado sola sabiendo que estaba en peligro. Todo esto era, en parte, culpa mía.
Edén.
Con mucho cuidado Ethan me ayudó a incorporarme. Me trataba con delicadeza como si fuese muy frágil y pudiese llegar a romperme.
- Estoy bien- repetí una vez que estuvimos los dos solos dentro del coche. Estaba claro que no se lo acababa de creer.
Ethan permaneció en silencio, sentado en el asiento del conductor, sin arrancar el coche.
Le observé durante unos segundos que se hicieron eternos. Tenía una expresión indescifrable.
No pude evitar fruncir el ceño desconcertada.
- Lo siento- dijo al fin en apenas un susurro.
Arqueé las cejas totalmente sorprendida.
Algo se me removió por dentro.
- Ethan, no ha sido tu culpa.
Apretó los puños con rabia.
- Si, si que lo ha sido. Llevo comportándose como un imbécil toda la tarde, apartándote de mí. Tenía que haber estado contigo- añadió al final, en un susurro, casi más para él mismo que para mí.
Ethan.
La culpa me reconcomía por dentro.
Ella no tenía que haber estado allí y menos sóla.
Nunca debía haber salido de la discoteca y si lo había hecho, había sido porque yo me había portado fatal con ella, como un auténtico capullo.
Su mirada seguía clavada en mí, pero yo no pude evitar apartarla. Me sentía avergonzado.
No obstante, el roce de su piel con mi mano hizo que alzara la mirada sorprendido.
Sentí un calambre recorrer mi cuerpo cuando ella me acarició con su dedo índice. Sentía como un cosquilleo en cada centímetro de mi piel, hasta llegar a la boca del estómago.
- Pues no me apartes de ti..- rebatió casi en un susurro.
Cruzamos una mirada cargada de significado, pero no contesté. Me había quedado sin fuerzas para intentar seguir alejándola. Me había quedado también sin motivos, después de observar las consecuencias que tenía apartarla de mí.
Así que, si algo había sacado en claro esa noche, es que no me iba a volver a separar de ella. No volvería a estar sóla y la cuidaría con todo mi ser.
Asentí en silencio y arranqué el coche dirección al piso de Eric, Gala, Sam y ahora Edén. Había que curarle ese brazo.