Capítulo 12. #2
Las aceras eran anchas y no estaban transitadas en exceso, lo que nos permitía no perder el ritmo.
Íbamos en silencio, pero cada poco tiempo él desviaba su mirada hacia mí, encontrándose con la mía durante unos segundos.
No tardamos en llegar a un camino de madera, que recorría la playa entre sus dunas. El sonido del mar llegó a mis oídos cuando una ola debió de romper en la orilla, sin embargo, desde nuestra posición no logré alcanzar a ver el mar.
Seguímos trotando en silencio, hasta que el camino se ensanchó, apareciendo unas pequeñas escaleras que te permitían acceder a la playa.
Me detuve.
Ethan.
Tardé unos segundos en reaccionar, pero me detuve observándola con el ceño fruncido.
Su respiración estaba totalmente descompasada, sin embargo, sabía que podía seguir corriendo sin problemas otra media hora, así que no se podía haber detenido por qué estuviese cansada.
¿Entonces…?.
Se giró hacia mí clavando su mirada. Tenía un brillo de entusiasmo en sus ojos. Verla ilusionada hizo que se me removiese algo por dentro.
- Ven- la invité a seguirme, con dulzura, mientras bajaba las escaleras.
Edén.
Las deportivas se me hundieron en la arena y sentí la necesidad de descalzarme. Fue tan agradable como recordaba notar los granos de arena entre mis dedos.
Respiré profundo cerrándo los ojos. Olía a mar.
Ethan.
Observé cada uno de sus pequeños gestos con curiosidad.
El sonido de las gaviotas la devolvieron a la realidad, abriendo de nuevo los ojos, y entonces me dedicó una sonrisa que me rompió por dentro.
Era una sonrisa inocente, feliz, aunque sus ojos mostraban cierta tristeza, lo cual hizo preguntarme en qué estaba pensando.
Edén.
Empecé a caminar hacia el mar. El agua tenía un color azul turquesa, que contrastaba con el blanco de la fina arena.
Miré al horizonte entusiasmada.
Había olas y se podía observar a algún valiente intentando disfrutar de ellas con su tabla, no obstante, el hecho de que fuese una playa de varios kilómetros de largo evitaba que estuviese masificada.
El agua acarició mis pies y un escalofrío recorrió mi cuerpo.
Estaba fría.
Observé cómo a Ethan se le escapaba una sonrisa.
Le salpiqué con malicia, su cara de sorpresa hizo que mereciese la pena, sin embargo no le duró mucho.
Advertí a tiempo sus intenciones y me alejé corriendo del agua consiguiendo que no me mojase.
Me reí de forma burlona conforme se acercaba a mí.
Ethan.
Cuando llegué a su lado, clavé mi mirada más diabólica en ella.
Se le borró inmediatamente la sonrisa del rostro, pero no le dió tiempo a reaccionar. Me moví rápido, levantándola por los aires y sujetándola con fuerza para evitar que consiguiese soltarse.
En cuanto entendió mis intenciones empezó a patalear.
- ¡Ethan suéltame! ¡Ethan!.
Seguí avanzando con paso firme hacia el agua y una sonrisa orgullosa de oreja a oreja.
- ¡Ethan no!. ¡Bájame!. ¿No ves que estoy vestida?.
Arqueé las cejas divertido.
- Eso tiene fácil solución..
Me golpeó en el omóplato, sin embargo, al ver la fuerza que le había aplicado al golpe supe que, en el fondo, aunque no lo admitiese, se estaba divirtiendo.
El agua fría rozó mis pies, pero eso no me detuvo. Seguí caminando con ella entre mis brazos.
Una ola chocó con fuerza contra nosotros salpicándola. Noté como tensaba su cuerpo y lo apretaba más contra el mío y sentí una extraña sensación recorrer mi cuerpo.
Me fijé en su mirada que me observaba fijamente.
- No me sueltes…- me suplicó en un susurro.
Asentí a modo de respuesta y seguí andando en silencio. Dejé de hacer fuerza para que no se soltára, pero ella no se separó.
Notaba como cada vez que el agua salpicaba su cuerpo, ella se arqueaba levemente a modo de respuesta, pero permanecía con su cuerpo pegado al mío y en silencio.
Tenía una mirada indescifrable.
Una ola golpeó con fuerza contra nosotros, obligándola a agarrarse fuertemente a mi cuello.
Noté su respiración en mi piel, muy cerca de mi oreja y respiré hondo animándome a calmarme.
En cuanto la ola pasó, se separó de mí volviendo a clavar su mirada en la mía.
Seguí avanzando hasta que el agua me llegaba a la altura del pecho.
Edén flotaba en mis brazos. Ninguno de los dos hizo ademán de soltarse. Ella se aferraba a mi cuello y yo la sujetaba con delicadeza para que no se hundiese.
Me fijé en las gotas que se sujetaban a sus largas pestañas.
Cuando pestañeó una de ellas se desprendió resbalando por su mejilla.
Edén.
Alargó su mano hacia mi mejilla, produciéndome un escalofrío cuando su piel tocó la mía.
Cerré unos segundos los ojos saboreando el roce.
Mi corazón dió un vuelco al notar el roce de sus labios con los míos.
Ethan.
La besé.
Mis labios rozaron levemente los suyos y al instante, sentí una oleada de sensaciones recorrer mi cuerpo.
No había sido consciente de cuánto necesitaba hacer esto hasta este preciso momento, pero lo necesitaba.
Inconscientemente profundicé el beso, plasmando toda esa necesidad en él, toda la desesperación acumulada de estos días.
Se le escapó un pequeño jadeo y me volví loco.
Apreté su cuerpo contra el mío besándola con ganas.
Edén.
Me separé con la respiración totalmente entrecortada.
Mierda.
Esto no podía pasar. No podía volver a pasar. No estaba bien.
Ethan.
Observé con el corazón palpitando, aún desenfrenado, como se daba la vuelta para salir del agua.
Me pasé las manos por el pelo frustrado.
Joder.
¿Qué estaba haciendo?.
Esto no podía volver a pasar y me preocupaba que pudiese repetirse, pero me preocupaba más que no volviese a pasar nunca y eso era un problema.
No estaba bien, era mi hermana.
Joder..
Golpeé el agua con rabia y salí del mar.
Edén.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo cuando salí. Hacía un poco de frío.
Observé a Ethan salir del agua unos pasos por detrás de mí.
La camiseta se le pegaba completamente al cuerpo marcando sus abdominales, y su pelo despeinado no dejaba de gotear por sus mejillas.
Respiré hondo.
Ethan clavó una mirada llena de culpabilidad en mí, sin embargo, cuando mi mirada fue a encontrarse con la suya, la desvió hacia el suelo incómodo.
Me mordí el labio inconscientemente.
Ethan.
Me sentía muy culpable.
Siempre había tenido un don para fastidiarlo todo y no me habían importado las consecuencias, nunca hasta ahora.
Quería que esto saliese bien, lo necesitaba.
Edén.
Le observé sacudirse el pelo con la mirada fija en la arena y la mandíbula tensa y no pude evitar sentir lástima por él. Sí, él me había besado a mí, pero yo tampoco es que me hubiese apartado. De hecho, lo había disfrutado, así que no era justo que se fustigase por ello.
- Ethan, no ha cambiado nada. Olvídate de ese beso, todo sigue igual. De hecho, ¿por dónde lo habíamos dejado?. Ah si..en que el último en llegar pagaba la ronda de esta noche- dije mientras le daba un pequeño empujón cariñoso desestabilizándole y haciendo que cayese a la arena.
Ethan.
Apoyé las manos con rapidez en el suelo evitando que me golpease.
Observé con una sonrisa, mientras sacudía la cabeza divertido, como Edén se alejaba corriendo.
Inspiré más tranquilo al saber que esta vez no lo había fastidiado todo, aún. Sin embargo, por mucho que me doliese, no podía arriesgarme, esto no podía volver a pasar.
Edén.
Caminé un par de minutos en círculo, permitiendo que mi respiración volviese a acompasarse.
Sonreí triunfante, por fin, cuando vi a Ethan acercarse por la calle.
Miré mi reloj con altanería.
- Ya era hora, pensé que te había pasado algo- solté con sorna.
Entrecerró los ojos haciéndose el ofendido.
- Pues la verdad es que sí, me han timado por el camino. Ten cuidado que por estas calles hay mucha tramposa suelta.
Ethan.
La observé poner los ojos en blanco divertida.
- Anda vamos- dije abriendo el portal, mientras sacudía la cabeza divertido.
Edén.
En cuanto se abrió la puerta, pude observar que todos seguían en el salón, en la misma posición en la que los habíamos dejado.
“Bien”, pensé con malicia.
- Para vuestra información- exclamé llamando la atención de todos- está noche estamos invitados a una ronda, por cortesía del bondadoso y gentil Ethan.
Mi tono burlón y mi sonrisa, de oreja a oreja, poco disimulada, hizo que entrecerrara los ojos fulminándome con la mirada.
Ethan.
Eric se incorporó rápidamente del sofá.
- ¿Alguien ha dicho copas gratis?.
Le dirigí una mirada de pocos amigos, pero Eric no solía hacer caso a mis miradas fulminantes.
- Creo que te acabas de convertir en mi mejor amiga- soltó divertido, mientras pasaba el brazo por los hombros de Edén. Mi mirada se volvió más agresiva, pero Eric siguió sin captar el mensaje- Cuéntanos, ¿cuál es el secreto para ganarle copas todas las noches?.
Ajeno al tono de burla que tenía la conversación, mi mirada seguía clavada en el brazo que Eric tenía rodeando los hombros de Edén y que él no parecía tener intención de apartar. Edén tampoco hizo ademán de separarse.
Sabía que entre ellos dos no había y nunca habría nada. Para empezar, Eric estaba con Gala, pero me molestaba tanta cercanía entre ellos dos. Una cercanía que yo no podía tener.
Joder..
Mi humor se ensombreció, un poco, bajo estos pensamientos.
- ¡Eric! Si tienen que esperar a que tú me ganes en una carrera, todos tienen asumido que no voy a volver a pagar una ronda de copas- dije con malicia.
- Si llego a saber que tú eras el “fácil” del grupo, la carrera la hubiese echado contra ti y así no hubiese sudado ni una gota, eh?- soltó Edén en tono burlón contra Eric mientras me guiñaba un ojo cómplice.
Era consciente de que mi cara denotaba sorpresa, mientras arqueaba las cejas divertido y confuso a la vez.
- Y..¡boom!- gritó Sam, divertido, enfatizando la burla de Edén con sus gestos, mientras ella abandonaba la sala por todo lo alto.
A Eric apenas le dió tiempo de poner cara de ofendido y traicionado, tras el giro que le había dado Edén a la conversación.
No se cortaba ni un pelo y estaba claro que los tenía bien puestos.