Hilo Rojo (Destino 1) Capítulo 12.
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Capítulo 12.

Ethan.

La comida transcurrió sin altercados.

Liam y Eric estaban enzarzados en un debate sobre las capacidades para ligar del primero.

Eric sostenía que acabaría soltero y con siete gatos, a lo que Liam había contestado ingeniosamente que no todos necesitaban tirarse a medio barrio antes de encontrar a la chica ideal.

Gala, por supuesto, se había visto obligada a entrar en su propia defensa y Sam simplemente se reía y disfrutaba de la situación.

Ajenos a todo esto, Edén y yo manteníamos nuestro propio intercambio de miradas.

De vez en cuando, conseguía descubrirla con una mirada divertida, siguiendo la conversación, para después atravesarme con una larga mirada cargada de significado.

Era evidente que algo había cambiado entre nosotros y, a pesar de la sencillez del momento, me pareció un momento perfecto que no quería que se acabase.

-           ¿No crees que todos merecen ser feliz con una mujer a la que amen Edén?- preguntó Eric con segundas intenciones, consiguiendo que me atragantase con la comida.

“Yo lo mato”.

Le dirigí una larga e intencionada mirada asesina, para después clavar mi mirada en ella, descubriendo para mi alivio que no entendía de qué iba todo esto.

Respiré más tranquilo.

-            Eh..si- contestó Edén no muy convencida de la pregunta.

Era evidente que el intercambio de miradas entre Eric y yo no le había pasado desapercibido.

Eric sonrió triunfal y volvió a dirigirme una mirada divertida.

-            Y dime Edén- continuó Eric- ¿tú has encontrado a ese chico que te haga feliz?.

Mi corazón se aceleró y sin darme cuenta dejé de respirar.

“Yo lo mato. Te juro que lo mato”, repetía en mí cabeza una y otra vez.

Observé cómo Edén se sonrojaba completamente, abriendo los ojos con sorpresa.

La pregunta estaba totalmente fuera de lugar.

Dios..me las iba a pagar. Juro por Dios que se la iba a devolver.

Gala soltó una risilla nerviosa.

Clavé mi mirada en Edén expectante.

Nuestras miradas se encontraron, parando el tiempo durante unos segundos.

Sus pómulos seguían rosados enmarcando su rostro lleno de pecas.

Noté como su respiración se había acelerado ligeramente y podía oír casi, desde mi sitio, su corazón palpitar de manera frenética. ¿O era el mío?.

Finalmente desvió la mirada hacia un lado.

-           No, no he tenido esa suerte- repuso con tono firme. No obstante, algo en su tono me hizo pensar que no estaba siendo del todo sincera, o eso es lo que quise imaginarme.

Edén.

Dios..

Me sentía totalmente desarmada. Este chico no tenía ninguna vergüenza. Tenía que admitir que era divertido, pero tenía que dejarle claro cuál era su sitio.

Respiré hondo preparándome para rebatir.

Esto no podía quedarse así.

No estaba enfadada, era puro orgullo personal.

Ethan .

Su expresión cambió y pude vislumbrar un peligroso brillo en sus ojos.

Una sonrisa burlona colonizó su rostro.

Se incorporó apoyando los codos en la mesa hacia Eric.

-           Y dime tú- dijo llamando su atención- ¿Cómo alguien tan increíble como Gala ha tenido un gusto tan..- alargó el tiempo de espera añadiendo énfasis a la frase- “peculiar” - dijo al fin- para acabar teniendo por novio a alguien como tú?.

Solté una carcajada.

Wow. “Esta es mi chica”, pensé lleno de orgullo.

Todos sonrieron divertidos, incluido Eric.

-            Supongo que me lo merecía- admitió sonriendo.

Mi sonrisa se ensanchó.

Hacía mucho que no me sentía tan feliz como ahora, no obstante pensaba devolvérsela.

Edén.

Mi mirada se cruzó con la de Ethan.

Me sorprendió verle sonreír de forma sincera. Tenía un brillo divertido en los ojos.

Gala se unió a la burla.

-            Tal cual, yo me preguntó a veces lo mismo- repuso guiñándome un ojo de forma cómplice.

Sonreí.

Tenían mucha suerte todos de tenerse los unos a los otros, de ser una familia.

Ethan.

Miré de reojo a Edén que sonreía divertida.

Me encantaría poder congelar este momento y mantenerla así, a salvo y feliz, en casa si hacía falta, pero era consciente de que encerrándola sólo iba a conseguir que se ahogase entre cuatro paredes, que no fuese feliz. Además, yo no podía decidir por ella.

Suspiré.

La protegería con mi vida, si hacía falta, pero me aseguraría de que fuese feliz, se lo merecía.

Me levanté, apoyándome en la encimera, consiguiendo de esta forma llamar la atención de todos.

-            Esta noche saldremos por ahí chicos- informé.- Cenaremos unas pizzas rápidas antes en casa.

Liam clavó inmediatamente su mirada preocupada en mí.

Sabía que le parecía una idea terrible, y más después de haber visto el mensaje que habían dejado en casa de Edén, pero no podía encerrarla en un castillo. Nos aseguraríamos de no quitarle el ojo de encima, entre todos.

Observé de reojo como a Edén se le ensanchaba la sonrisa y me sentí especial al saber que era yo el que la había provocado.

Edén.

Metimos entre todos los platos en el lavavajillas y recogimos la cocina.

Estaba de buen humor. Siendo sincera, me apetecía mucho salir esta noche, sobre todo, después de haberme quedado sin salir a correr por la mañana.

Los chicos se marcharon hacia el sofá y yo aproveché para echarme un poco de agua en el vaso.

Al cerrar la nevera me encontré de frente con los ojos de Ethan.

Me sobresalté.

Noté como el pulso se me aceleraba rápidamente. Mis ojos se desviaron a sus fuertes brazos que llevaba al descubierto, con una camiseta de manga corta blanca.

Me giré rápidamente, con la excusa de hechar agua en el vaso y evitar que se percatase de que me había sonrojado.

-            En un rato voy a salir a correr por el paseo de la playa. ¿Vas a querer venir conmigo?- preguntó.

Ethan.

Noté como el pulso se me aceleraba mientras esperaba su respuesta expectante.

No pude evitar recorrer su figura esbelta deteniéndome en el perfil de su culo. Noté una leve presión en los pantalones.

Se giró devolviéndome a la realidad.

Edén.

-            ¿Tú y yo?- pregunté con sorpresa frunciendo el ceño.

Él asintió sin apartar la mirada de mí. Gala le debía haber comentado mi intento de salir a correr de esta mañana.

-            ¿Crees que serás capaz de seguirme el ritmo?- preguntó con una sonrisa divertida.

No pude evitar reírme.

-            ¿Te recuerdo cómo nos conocimos?. Creo que sigues infravalorándome- repuse retándole y entrando en su juego.

Ethan.

Se me escapó una carcajada recordando lo que había ocurrido en el banco. También me acordé de la noche de la carrera. Si algo había aprendido, era que no se podía infravalorar a esta chica, no obstante me apetecía jugar.

-            Bueno..pues a las seis veremos de qué eres capaz - dije divertido mientras salía de la cocina.

Edén .

Me metí en mi nueva habitación y rebusqué entre la ropa que me habían traído Liam e Ethan.

No fue difícil encontrar un conjunto de leggings y top verde apagado.

Me hice una trenza hacia atrás, para evitar que el pelo me molestase mientras corría y me miré en el espejo.

¡Era sorprendente lo mucho que había cambiado mi vida en tan poco tiempo! .

Suspiré resignada y me dirigí al salón con los demás.

Al entrar en la habitación todos apartaron la vista del televisor, desviándola hacia mí.

Ethan .

Recorrí su figura de arriba a abajo. La licra se pegaba a su cuerpo marcando las curvas de su cintura y de su pecho.

Tenía un cuerpo bonito y su trenza acrecentaba el aspecto aniñado que le daban sus pecas y que a mí tanto me gustaba.

Eric interrumpió el momento devolviéndome a la realidad.

-            Joder hermanita.. ¿qué clase de deporte has dicho que ibais a practicar Ethan y tú?. ¿Correr?.

Edén.

Esta vez el comentario burlón de Eric no me pilló desprevenida.

Esbocé la mejor de mis sonrisas.

-            ¿Qué pasa?. ¿Qué Gala te tiene tanto a pan y agua que sólo piensas en lo que piensas?- repuse.

Soltó una carcajada divertida y girándose hacia Ethan, como si yo no estuviese delante, proclamó:

-            ¡Ésta tía es la hostia! Me encanta.

Ethan.

Pude observar como Edén y yo poníamos los ojos en blanco a la vez, a modo de respuesta. Liam sacudía la cabeza divertido. Hacía tiempo que habíamos asumido que Eric no tenía remedio.

Me levanté del sofá.

-            Dame cinco minutos para cambiarme y vamos- dije dirigiéndome al armario de la entrada.

Dado el tiempo que pasábamos Liam y yo aquí, habíamos decidido traernos parte de nuestra ropa.

De hecho, la habitación en la que se estaba quedando a dormir Edén, solía ser nuestra habitación o más bien mía. Normalmente nos apostábamos a algo quien dormía en el sofá y quien en la cama, pero para desgracia de Liam, yo no perdía nunca.

Rebusqué en el armario unos pantalones grises y una camiseta sin mangas negra y me calcé.

Edén.

Ethan se asomó al salón para avisarme de que ya estaba vestido y me incorporé, despidiéndome de los demás.

Lo último que escuché, antes de abandonar la estancia, fue a Eric comentar divertido por lo bajo:

-            ¿Creéis que si pasa algo entre ellos Ethan nos lo contará?.

Puse los ojos en blanco por enésima vez. Menudo cotilla. Este chico no tenía remedio. Además, ¿qué parte de que éramos hermanos no le había quedado claro?.

Ethan.

Ya en la calle me giré hacia ella.

-            Vamos a empezar a un rítmo suave y vamos viendo, ¿vale?.

La observé arquear las cejas. Estaba claro que se había ofendido con el comentario.

-            ¿Qué pasa?. ¿Temes no aguantarme el rítmo?.

Sonreí divertido, pero no entré al juego.

-            Vamos a ir por el paseo de la playa. ¿Sabes cuál te digo?.

-            Sinceramente no, pero te sigo.

Fruncí el ceño sorprendido. No tenía pérdida, era el único paseo de la única playa.

-            ¿No has estado nunca, desde que te has mudado aquí, en la playa?.

Clavó su mirada en mí.

-            No- admitió- pero siempre hay una primera vez para todo. ¿Vamos?- respondió resuelta.

Asentí en silencio sorprendido.

Me daba la sensación de que, en los últimos cuatro años, Edén no había hecho mucha vida y eso me hacía pensar en qué podía hacer yo para ayudarla a recuperar todo ese tiempo perdido.

Edén.

Empezamos trotando suave.