Hilo Rojo (Destino 1) Capítulo 10.
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Capítulo 10.

Edén.

Observé, de mala gana, los dos coches dispuestos en la línea de meta. En mi fuero interno, sentía que era yo la que debía de estar corriendo estas carreras, sin embargo, aún así, esta noche estaba disfrutando y no iba a dejar que nada ni nadie me arruinase la noche.

Me fijé otra vez en la línea de meta, en el ronroneo de los coches arrancados y en los pilotos.

Tyler debía de ser de la edad de Ethan, sin embargo, se le veía inmaduro. Desprendía chulería por cada poro de su piel. Observé sus gestos y su porte. Se veía a leguas que era un niño rico y hacía esto por diversión.

Me fijé en el coche.

Etham tenía el brazo apoyado en la ventanilla, con la mirada fija en la carretera.

Aproveché esos segundos en los que aún no se había percatado de que le observaba para permitirme mirarle en profundidad.

Tenía el mentón tenso y aferraba con fuerza el volante. Estaba enfadado, como de costumbre, pero había algo más, su rostro estaba sumido en una inmensa tristeza.

Ethan.

Me sentía completamente derrotado, totalmente perdido. Aunque no quisiese admitirlo tenía que reconocerlo, me había…¿enamorado?.

Sacudí la cabeza, con cara de asco, ante la expresión.

Yo no me enamoraba, jamás, así que no me podía haber enamorado, y menos de ella, de mi propia hermana.

Sentí repulsión ante el término, ante lo que significaba, ante los límites que eso dibujaba.

No estaba acostumbrado a cumplir las normas ni a respetar los límites, pero tenía cierta moralidad y principios, y era por eso que esta situación me superaba completamente.

Miré por la ventanilla del coche, buscándola entre la multitud.

Nuestras miradas se cruzaron y sentí un cosquilleo vibrante, que recorría mi cuerpo, reaccionando a su mirada, a ella.

El rugido del coche de Tyler me devolvió a la realidad.

Tenía que ganar esta carrera, no podía permitirme distracciones.

Hice rugir mi coche también indicando que estaba listo, había llegado la hora.

Edén.

El pañuelo rojo que indicaba el comienzo de la carrera cayó al suelo y los dos coches salieron disparados, al tiempo que la gente se volvía loca, animando a su preferido.

Por lo que me había contado David, esta era la carrera más esperada de la noche.

Había mucho en juego, demasiado. Al parecer, el que perdiese, no sólo perdía el coche y una gran cantidad de dinero sino que, además, abandonaría las calles, las carreras, todo durante tres meses, cediéndole el terreno al otro.

Solté el aire, notando un cúmulo de emociones en el estómago. Dada mi reciente incorporación a la pequeña familia de Ethan, esto me afectaba a mí. Si perdía él, ninguno de nosotros pisaríamos las calles durante tres meses y tenía que admitir, que en este lugar me sentía como en casa.

Ethan era un espléndido piloto, aunque jamás lo admitiría delante de él. Estaba claro que sabía lo que hacía. Sin embargo, para mi sorpresa, Tyler también era bastante bueno y la distancia entre ambos era muy reducida.

Ethan iba delante, sin embargo, se acercaban a la curva peligrosa; en lo que iba de noche, ya había tres coches que se habían salido en ella.

No fui consciente de que había dejado de respirar y me estaba mordiendo el labio, hasta que una voz que hubiese deseado que desapareciese de la faz de la Tierra o que, por lo menos había asumido que había desaparecido de mi mundo, dijo mi nombre.

Unos ojos que conocía demasiado bien se clavaron directamente en los míos. Noté que se me aceleraba el pulso y que empezaba a entrar en pánico.

“No Edén, respira despacio, no muestres debilidad, esa es tu primera norma, tu puedes”. Me giré para que no viese mi cara y ganar unos segundos que me permitieran recomponerme.

Él volvió a repetir mi nombre, intentando llamar mi atención.

Respiré hondo, notando como mi pulso se desaceleraba y, con exagerada sequedad, no se merecía más, me giré para enfrentarme a quien alguna vez fue mi hermano y la persona que más valoraba en este mundo.

-            ¿Qué quieres?.

Vaciló unos segundos.

-            Yo..¿Estás bien hermana?.

Sentí una punzada en el corazón al oírle dirigirse así hacia mí. Sin embargo, mi semblante no mostró emoción alguna. ¿Había venido a jugar?. Pues juguemos..

-            Perdiste el derecho, a considerarme tu hermana, hace cuatro años.

Ví como la culpa cruzaba su rostro. Sabía que le había dolido mi respuesta, pero se merecía eso y más. Mucho más.

-            ¿Sabes quien es el chico con el que andas?. -Arqueé las cejas no entendiendo a dónde quería llegar- no es..bueno.

Se me escapó una carcajada, ante lo ridículo de la situación.

¿En serio estaba intentando hacer de “hermano mayor” y protegerme, cuando la única persona que tenía para protegerme en esta vida me había hecho el mayor daño del mundo?.

-           Debe ser patológico, lo de juntarme con gente que no es buena- dije con la mayor acritud que me fue posible.

Estaba enfadada. No tenía ningún derecho a venir, después de tantos años, a decirme lo que me estaba diciendo. Noté como empezaba a temblar de rabia y apreté los puños, intentando calmarme, y que no viese cuánto efecto seguía produciendo en mí.

-           ¡Son asesinos Edén!- dijo, en un tono un poco más alto de lo normal. Sin embargo, la gente estaba totalmente inmersa en la carrera- ellos..mataron a papá y mamá.

Consiguió llamar completamente mi atención.

-            ¿Tú lo sabías?..

Asintió frunciendo el ceño.

-           Y tú no te has sorprendido por la noticia así que algo sabes también. Joder..¿y qué haces con ese imbécil entonces?.

-           No tienes derecho a preguntarme nada, pero lo mismo podría preguntar yo. Te vi la otra noche lamiéndoles el culo.. ¿otra vez estás dispuesto a vender tú alma por dinero y poder?.

-            Te equivocas -dijo con el rostro ensombrecido- por una vez intento hacer las cosas bien.

Ethan.

Derrapé una vez que pasé la línea de meta aparcando el coche a un lado. Notaba la adrenalina a flor de piel. Estaba completamente relajado y..¿feliz?. Joder..lo necesitaba. Necesitaba esta carrera, necesitaba desahogarme. Los últimos días habían sido demasiado.

Eric me levantó por los aires, mientras la gente coreaba mi nombre a mi alrededor. Sonreí triunfante. Sin embargo, me encontré buscando una única cara, entre todas las personas, que daban gritos de júbilo a mi alrededor. Me molestó no encontrarla ahí. ¿Dónde estaba?.

Una fugaz imagen, en mi cabeza, de ella en una esquina besándose con David me borró la sonrisa del rostro. Eric me bajó al notar mi cambio de humor.

-            ¿Qué ocurre?.

-            ¿Dónde está Edén?- pregunté con impaciencia.

Salí de la multitud recorriendo la explanada con la vista.

No había ni rastro de ella. Otra imagen cruzó mi mente y recordé que mi padre la quería muerta.

¿Y si había dado con nosotros y se la había llevado?

. O peor aún, ¿y si estaba tirada en una cuneta, muerta?

. Ví rápidamente su cuerpo, sin vida, en mi mente y un escalofrío recorrió mi cuerpo.

Noté que se me aceleraba el corazón. Mierda…

Edén.

-            Te equivocas, por una vez intento hacer las cosas bien.

Respiré hondo. Había oído demasiadas veces esa declaración de intenciones. Puede que, cuando era pequeña, me lo tragase una y otra vez, pero ya no. Había tomado la decisión de que nadie se iba a volver a reir de mí.

-            Lo siento, pero ya he oído eso antes- le reproché.

-            Es cierto y no te culpo por no creerme, pero te lo demostraré.

Me puse seria.

-           Te equivocas, no me tienes que demostrar nada. Tu y yo ya no somos nada, así que lárgate y no vuelvas a aparecer en mi vida. Ya no formas parte de ella- dije levantando la voz. Esto me superaba.

Me di la vuelta con la intención de largarme a cualquier lugar, pero me agarró del brazo intentando retenerne.

-            Edén…

-            Suéltame- dije muy seria.

-            Por favor…

Alguien se interpuso entre los dos, dándole un puñetazo y haciéndole retroceder.

-            Te ha dicho que la sueltes.. - masculló Ethan entre dientes.

Noté como mi enfado aumentaba. No necesitaba que nadie me defendiese a mí y si alguien lo hacía era porque no me veía lo suficientemente capaz de hacerlo.

Me di la vuelta sin dirigir la mirada a ninguno de los dos. Sólo me dió tiempo a oír cómo Easton, mi hermano, le decía a mi otro hermano burlándose: “la has liado chaval..”.

Ethan.

No lo entendía. No entendía nada. Joder..esta chica era muy complicada. ¿Qué había hecho ahora mal?. Golpeé el volante con rabia, mientras la puerta del copiloto se abría. Miré esperanzado esperando ver esas pequitas tan familiares, sin embargo, fue Liam el que ocupó el asiento.

Permanecimos unos segundos en silencio, hasta que por fin decidí romperlo.

-            ¿Dónde está ella?.

Suspiró con pesar.

-            Ella quiere ir en el otro coche.

Golpeé el volante con fuerza.

-           No lo entiendo joder..¿qué he hecho ahora?. Osea, ¿está enfadada por que le he pegado a ese cabrón que tiene por hermano?. Lo odia, con todo su ser, no me puede reprochar eso.

-            Está enfadada porque la defendiste.

-           ¿Qué?- solté perplejo- no lo entiendo, a todas las chicas les gusta el tío fuerte y malo que las defiende y pelea sus batallas.

-            Creo que aún no te has dado cuenta, pero ella no es como todas las chicas.

Me calló. Quise gritarle que sí, que me había dado cuenta de que no era como todas las chicas, de que era especial, diferente y eso estaba volviéndome loco, pero las palabras no fluyeron por mi garganta.

Era de esa clase de personas para la que los sentimientos se quedaban encerrados, muy al fondo de su ser.

Arranqué el motor y, sin decir nada más, puse rumbo a casa. Necesitaba pensar.

Edén.