Hilo Rojo (Destino 1) Capítulo 9.
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Capítulo 9.

Edén.

Observé mi reflejo, en el espejo del baño, con desaprobación. Gala me había dejado una camisa ajustada con escote en ocho que remarcaba todo mi pecho. Me sentía completamente expuesta.

Salí del baño no muy convencida.

Gala se levantó entusiasmada de la cama en cuanto me vió aparecer.

-            Wow chica, ¡estás increíble!- dijo.

Arquée las cejas.

-            ¿No te parece demasiado?.

-           ¡Que va! Llevas pantalones largos y luego una blusa elegante, pero sexy para no pasar inadvertida- dijo con tono resuelto- ¡Vas a llevarte todas las miradas!- exclamó emocionada.

Alguien llamó a la puerta, salvándome de una conversación en la que ya había comprobado que tenía todas las de perder.

-            Adelante- gritó Gala.

Ethan abrió la puerta, pero no entró. Noté como su mirada me observaba detenidamente, de arriba a abajo, sin ningún tipo de discreción.

Me sonrojé completamente, pero no aparté la mirada.

Sus ojos se detuvieron sobre mi pecho, estudiando el escote que llevaba.

Cuando sus ojos se cruzaron con los míos, pude apreciar que él también se había sonrojado.

Ethan.

Maldije a Gala y sus consejos de moda, con todas mis fuerzas, en mi fuero interno. El corazón se me había acelerado y ahora latía desbocado. Joder..

-            ¿Ethan?- dijo Gala con un tono divertido, devolviéndonos a la realidad.

-            ¿Nos vamos?- pregunté aprovechando cada sílaba, para soltar el aire despacio e intentar relajarme.

-            Por supuesto- dijo Gala- me pinto los labios y estoy- añadió dejándonos sólos.

-            Voy a ir sacando el coche- dije yo también, buscando una excusa para salir a que me diese el aire.

Lo necesitaba y no me imaginaba cuánto, hasta que la primera ráfaga de aire frío impactó directamente sobre mi cara.

Cerré los ojos durante unos segundos, aprovechando para respirar hondo y calmarme.

Esta noche iba a ser un infierno. Por suerte, en las carreras, siempre había chicas con las que me iba a poder desahogar.

“Pero ninguna iba a ser Edén”, añadió una vocecita en mi cabeza.

Edén.

-            ¿Vamos a las carreras?- pregunté entusiasmada cuando me dieron la noticia en el coche.

Ethan me dirigió una mirada seria, por el retrovisor central, mientras conducía.

-            Si, pero esta vez no puedes conducir. Te tienes que estar quieta.

Todo el entusiasmo que tenía se esfumó de golpe.

-            ¿Qué?- exclamé- ¿Por qué?.

-           Esto no es como la última vez- dijo Liam desde el asiento del copiloto- aquí hay bandas, unas normas muy claras y puede ser peligroso- explicó.

-            Sé moverme por esos ambientes- rebatí- lo sabéis.

Liam respiró hondo.

-            No queremos problemas. Ya están las cosas suficientemente mal con Tyler.

-           ¿Y qué se supone que tengo que hacer?. ¿Quedarme mirando?- exploté levantando la voz. Para mí, suponía un pecado ir a las carreras sólo a mirar.

-           Pues haces lo que hacen todos: beber, bailar y follar y mantener esa boca cerrada, que seguro que nos trae más de un problema como la abras- dijo Ethan bruscamente alzando de forma excesiva también la voz.

Ethan.

Se calló.

Clavé mi mirada en ella por el retrovisor, pero ella la apartó de mí desviándola hacia la ventanilla del coche. Tal vez me había pasado, pero tenía que entender lo que se podían complicar las cosas si cualquiera de nosotros daba un mal paso esta noche.

Nadie dijo nada más.

Me aferré al volante con fuerza y conduje en silencio lo que quedaba de camino.

Edén.

Me bajé del coche cabreada, dispuesta a hacerle caso y beber hasta olvidarme de él y sus contestaciones.

¿Pero quién se había creído este imbécil?.

Ethan.

Salí del coche saludando a algunas personas observando, disimuladamente, de reojo a Edén; parecía enfadada.

Joder..¿tan difícil le resultaba quedarse callada y obedecer por esta vez?.

Sacudí la cabeza. Esta vez no era culpa mía. Podía enfadarse si quería, pero no me iba a arruinar la noche.

-            ¿Ha llegado ya Tyler?- pregunté sin dirigirme a nadie en concreto.

-            Todavía no, pero vuestra carrera no es hasta las dos.

Miré el reloj. ¿Tan tarde?. Tenía tiempo de sobra para beberme una copa y divertirme.

Busqué las botellas con la vista. Edén y Gala se habían adelantado y estaban acabando de servirse su copa.

Esperé un poco. No quería cruzarme con ellas. Esta noche sólo observaría desde la distancia.

Capté como se reía, en respuesta a algún comentario que debía haberle hecho Gala y que no llegué a oír.

Mis ojos se perdieron en su escote sin querer. ¡Cómo evitarlo!. Ese escote era la perdición de cualquier hombre y más si la chica tenía unos pechos bonitos, como era el caso.

Edén.

Acabé la primera copa en menos de veinte minutos. Había sido una semana desastrosa y sólo quería olvidarme de todo, bailar e intentar divertirme, así que arrastré a Gala a rellenar la copa y nos dirigimos a la pista de baile.

Nos abrimos paso entre la multitud, hasta al lado de los altavoces, justo en ese momento empezaba a sonar una nueva canción. Sonreí y empecé a moverme al ritmo de la música con Gala, cantando a gritos a mi lado.

Hoy lo necesitaba más que nunca.

Ethan.

Mi mirada se desvió hacia la pista de baile buscando a Edén.

No me costó encontrarla. Su cuerpo se movía de forma frenética, al ritmo de la música.

Su ajustada camiseta marcaba sus curvas peligrosamente.

Era hipnotizante observarla bailar. Sin embargo, me ensombreció descubrir que no era el único que la observaba moverse. No era de extrañar.

Me apoyé sobre el capó del coche mientras Eric, ajeno a mi distracción momentánea, seguía hablando.

Edén.

Solté una carcajada frente a la ocurrencia de Gala. La verdad es que me estaba empezando a afectar el alcohol. Notaba cómo todo empezaba a evadirse, todos los problemas, toda la rabia acumulada, todo, y, por primera vez en mucho tiempo, me sentía como en casa, me sentía feliz.

Miré a mi alrededor observando cómo las personas disfrutaban del momento.

Ethan.

Dos chicas llamaron mi atención al dirigirse hacia donde estaba, dedicándome una amplia sonrisa.

-            Hola Ethan- saludaron al unísono.

Sonreí observándolas. No era difícil descifrar el brillo de sus ojos y ver como se mordían el labio y se recolocaban el pelo, reafirmaba sus intenciones.

-           Hola chicas- dije apoyado sobre el capó del coche, mientras rodeaba con mi brazo su cuello, situando a cada una de ellas a mi lado.

Esbocé una media sonrisa en mi fuero interno.

Esto es lo que necesitaba esta noche. Habían sido unos días duros.

No sabía ni cómo se llamaban, pero eso nunca me había importado, mientras fueses guapas, que era evidente que lo eran, era suficiente. No hacía falta nada más para un rollo de una noche y yo no necesitaba más que eso.

Me acerqué al oído de una de ellas. Sabía lo que les gustaba a las mujeres, sabía jugar y era bueno consiguiendo lo que quería. Lo había demostrado incontables veces.

-            Me gusta ese vestido- susurré en su oído con picardía- pero algo me dice que estás mejor sin él.

Su sonrisa complacida fue suficiente respuesta para mí.

Jugueteé travieso con el tirante de su vestido y ella se mordió el labio mientras me miraba con una expresión de lujuria dibujada en su rostro. La mía, sin embargo, bajó inconscientemente hacia sus pómulos y su nariz buscando unas pecas que no había.

Me separé unos segundos, intentando apartar esos pensamientos de mi cabeza, pero mi mirada se desvió hacia la pista de baile buscándola, sin poderlo evitar.

Edén.

-           ¡Vamos!- gritó Gala intentando hacerse oír por encima de la música, mientras la observaba subirse a una de las plataformas donde bailaba la gente.

Sonreí. Estaba siendo una de las mejores noches en mucho tiempo.

Me dirigí hacia la plataforma con decisión, sin embargo, al tomar impulso, el alcohol hizo que trastabillara, desequilibrándome y haciéndome caer.

Unos brazos firmes me agarraron a medio camino del suelo.

Nuestras miradas se cruzaron.

-            Hola- saludó divertido un chico moreno.

Me fijé en un pequeño hoyuelo que tenía a un lado de la cara, el cual le daba un aire algo juvenil.

Me incorporé con cuidado devolviéndole el saludo con una sonrisa.

-            Dame la mano que te ayudo a subir anda- se ofreció.

Automáticamente, y quizá debido a los efectos del alcohol y a la amplia sonrisa que mostraba, decidí que me caía bien.

-            Gracias, soy Edén- dije amistosamente, siendo consciente de que mi voz desprendía un tono achispado.

Me dió dos besos en la mejilla presentándose él también.

-           Yo soy David, encantado. ¿Eres nueva por aquí, no?. No me suena haberte visto y creeme que me acordaría- dijo a modo de halago.

Sonreí divertida.

El hoyuelo aniñado que se le dibujaba al sonreír, seguía llamando mi atención.

-           Sip- contesté levantando el tono para conseguir que se me oyese por encima de la música y notando como las palabras fluían por mi boca, sin tener mucho tiempo para pensarlas- pero la próxima vez pienso correr yo, así que me volverás a ver por aquí.

Arqueó las cejas divertido ante mi confesión.

Se acercó a mi oído para conseguir hacerse oír sin tener que levantar la voz y dijo:

-            Bueno..apostaré por tí la próxima vez entonces.

Ethan.

Me despedí de las chicas frustrado. Estaba demasiado distraído con Edén por allí, como para desaparecer ahora y dejarme llevar. Y lo necesitaba, vaya si lo necesitaba.

Resoplé mientras buscaba a Edén con la mirada.

Ví a Gala subida a una de las plataformas bailando y cantando a gritos, y no pude evitar sonreír mientras sacudía la cabeza.

Seguí buscando con la mirada a Edén.

La reconocí inmediatamente, sin embargo, la figura de un chico que se acercaba peligrosamente a su oreja, hizo que me incorporara inmediatamente.

¿Celos?. No, debía ser miedo a que pudiese abrir esa boca, en un momento poco oportuno y con quien no debía, y nos metiese a todos en un problema.

Aquí había gente peligrosa.

“Si, debía de ser eso”, intenté convencerme.

Me moví hacia un lado, para poder tener una mejor perspectiva de la situación y me quedé inmóvil al reconocer al chico.

Mierda…

Edén.

Mi nuevo mejor amigo soltó una carcajada en cuanto los dos coches atravesaron la meta.

-¿En serio?- preguntó divertido. Me gustaba la buena energía que desprendía. Era contagiosa- ¿cómo sabías que le iba a adelantar en la última curva?.

Sonreí con aires de superioridad.

-            Un mago nunca revela sus trucos- contesté enigmática.

Volvió a soltar una carcajada tras mi respuesta.

Ethan.

Le agarré del brazo obligándola a girar bruscamente, interrumpiendo por completo la conversación.

Se le borró la sonrisa de golpe en cuanto me vió.

-            ¿Qué estás haciendo?- preguntó a la defensiva, soltándose de mi mano y fulminándome con la mirada.

Suavicé el tono, al darme cuenta de que quizás había sido demasiado brusco.

-            ¿Por qué no vienes hasta allí con los demás?- pregunté, con más suavidad, intentando arreglarlo.

-            No gracias, estoy bien aquí- respondió con sequedad.

Suspiré cabreado. ¿Por qué lo ponía todo tan difícil siempre?.

-            Edén, vamos para allí- dije con menos paciencia y un tono más autoritario.

-            He dicho que no- respondió tajante. ¿No ves que estoy con un amigo?.

Arqueé las cejas con sorpresa sin poder evitarlo. ¿Amigo?. Pero si no lo conocía de nada.

David me sostuvo la mirada, sopesando si debía decir algo. Los suyos y los míos manteníamos una relación tensa, una relación que peligraba por culpa de Edén.

Finalmente se decidió a intervenir prudentemente.

-            ¿Os conocéis?.

Era evidente que tenía más preguntas o por lo menos, preguntas de otro tipo, pero esa era suficientemente ambigua para saber que no complicaría más las cosas.

Cuando le iba a contestar, Edén se giró con una sonrisa agría adelantándose a mi respuesta.

-            Si, se podría decir que es como de la familia- dijo a modo de broma agria.

Me hizo gracia el comentario. Si hubiese sido otra la situación me hubiese reído, incluso hubiese entrado al trapo y contestado, pero no era el caso.

David era el hermano pequeño de Tyler, con el cual yo mantenía una rivalidad, más que clara, desde el instituto, rivalidad que habíamos trasladado a las calles y la cual había aumentado cuando yo me había tirado a su novia.

Había sido un desliz, ni siquiera sabía que tenía novio, pero eso no le importaba.

Desde entonces, se había propuesto hacernos la vida imposible y nosotros tampoco nos habíamos quedado nunca cortos. Había cierto orgullo que defender.

Gala se acercó para arreglar la situación con mucha sutileza, como hacía siempre.

-           Ey Edén, va a ser en poco la salida de la gran carrera. ¿Por qué no nos acercamos a la meta para verla mejor?.

Entrecerró los ojos sopesando la respuesta.

Joder..la salida iba a ser en poco y yo no podía distraerme con estas tonterias.

-            Está bien- aceptó- un segundo.

Observé con el ceño fruncido como se acercaba a David, de nuevo, y al verla tambalearse un poco, me percaté de lo mucho que había bebido esta noche.

Me sentí un poco culpable. En estos días la había podido conocer lo suficiente para saber que si había bebido tanto era en un intento de olvidarse de estos días, de todo, de mí.

Volví de golpe a la realidad cuando Edén le dió un abrazo totalmente espontáneo. Me quedé de piedra, mientras le decía algo que no advertí a escuchar.

Observé impasible como él sacaba su móvil y anotaba lo que posiblemente sería su número.

Noté como la rabia aparecía de nuevo y apreté los puños. ¿Qué había podido ver en ese niñato?. Si era un crío por favor..

Y ahora sí, supe que lo que sentía eran celos, puros y duros celos.