HERMANOS KING CAPÍTULO 26 #2
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CAPÍTULO 26 #2

—Así es, se rastreó el nombre del blog hasta dar con este usuario, después se buscaron otros sitios que usaran ese mismo usuario y uno de ellos estaba vinculado a una empresa fantasma de programación, eso nos dio una pista, fuimos a la dirección original y nos encontramos con este hombre.

Lo investigamos, fue despedido de los dos periódicos, en este momento es freelancer y tiene serios problemas económicos. Es adicto al juego.

Los tres se quedaron callados, como si supieran que lo que Tony iba a decir sería de impacto para él, caviló Mathew, que ya se imaginaba por dónde iban los tiros.

—Me imagino que Colton fue el que pagó por esos artículos.

—No —dijo Brandon con un tono de voz suave y un rictus serio en su boca.

—¿Entonces quién? —Mathew, dominando su apremio por saber, no lograba entender por qué los rostros de los tres hombres lucían como si le fueran a dar la noticia de que se había muerto su perro. Y él no tenía un jodido perro.

Los tres se miraron antes de que Tony tomara la palabra.

—El dinero viene de una de las cuentas de Joyas Miccelatti manejada por Giana Orsini.

—¡No! —exclamó Mathew poniéndose de pie—. Debe haber un error, alguna trampa.

—Hemos investigado todos los movimientos de esa cuenta.

—¿Y? —preguntó descompuesto.

—Todos son pagos a cuentas en el exterior a las que les estamos siguiendo la pista.

—Es Colton, estoy seguro —soltó una fuerte exclamación negándose a caer en la incertidumbre, Giana era inocente, era consciente de que no podía dar un espectáculo, su orgullo se lo impedía—, él la incriminó.

Mathew caminó por la oficina, las dudas enterradas durante el fin de semana pasado se levantaban para darle una estocada que ya ardía en su pecho.

—Tony aún no ha terminado la investigación, si Giana es inocente, lo aclararemos —afirmó Nathan.

—¡Es inocente! Ustedes no saben la calaña de tipo que es Ethan Colton. —Sintió que por un momento le faltaba el aire, inspiró profundo, pero ese gesto no lo aplacó como otras veces, sentía como si una piedra estuviera aparcada en su pecho.

—Lo sabemos —Brandon jugueteaba con su lapicero—, como también sabemos que no conoces a Giana de mucho tiempo y sería tonto que intentaras meter las manos en el fuego por ella.

Nathan negó con la cabeza y observó a su hermano mayor con reprobación.

—Giana tiene para mí el beneficio de la duda —intervino Nathan—, un hacker pudo haber entrado a esa cuenta, o también puede ser una cuenta que ella no utilizara, la abrieron en cualquier momento y Giana se olvidó de ella o nunca la necesitó.

—Lo dudo —insistió Brandon—. A lo mejor fue abierta para un fin especial —adujo, condenándola, lo que enfureció a Mathew.

—¡Basta! —palmeó con fuerza la superficie de la mesa—. No voy a permitir que hables así de ella sin una prueba contundente. Además, ¿cómo una persona medianamente inteligente va a hacer un pago de esa índole desde una cuenta que involucra su negocio?

—Buen punto —señaló Nathan.

—A lo mejor pensó que la investigación no llegaría a tanto —insistió Brandon—. ¿Has hablado algo de esto con ella?

Tony guardaba silencio, escuchando la conversación de los tres hermanos.

—Ella y yo hicimos un trato, tocar lo menos posible temas laborales.

Insisto, estoy seguro de que la mano de Colton está en esto.

—Mathew volvió a tomar asiento negándose a pensar lo peor y ya con el ánimo descompuesto—.

Brandon, sé que desconfías de ella, pero Giana es una persona buena, inteligente y honesta, tendrás que darme mucho más para que empiece a dudar de ella.

Mathew se engañaba, la desconfianza se había enraizado y estaba echando ramas, pero el orgullo le impedía dar su brazo a torcer con su hermano mayor.

Recordó una de las últimas palabras proferidas por Colton, el día que Mathew volvía a los Estados Unidos y lo había encontrado a la salida de la mina: “Usted no va a arruinar lo que Giana y yo hemos construido, King, usted no ha sido el único pobre diablo en estos años, lo que nosotros tenemos es más importante que un simple revolcón. Mientras usted la folla, téngalo por seguro que ella está planeando la boda. Siga mi consejo y aléjese de Giana Orsini. No sea iluso”.

“Yo sé lo que eres”, contestó Mathew, a lo que el hombre respondió: “Entonces con mayor razón cuidaría bien mi espalda”.

Volvió al presente para dirigir sus palabras a Tony.

—Necesito hablar con ese periodista. —Quería un trago, algo fuerte que le anestesiara el dolor en el pecho.

Tenía que reconocer que su hermano llevaba la razón, por más que quisiera separar su corazón de este tema, su entendimiento trataba de ver la mano de Colton en todo eso.

¿Y hasta qué punto Giana estaba al corriente? ¿Habría estado engañado?

—¿Tú por qué? Tony se está encargando de todo —volvió a la carga Brandon—.

Hablaré con nuestros abogados, Mathew, es inevitable que emprenda una acción legal contra Joyas Miccelatti, por malas prácticas comerciales, y necesitamos que el hombre se retracte ante los medios de comunicación por los artículos hechos con el ánimo de dañar el buen nombre de nuestra empresa.

—Brandon —el aludido se echó hacia atrás en la silla y observó a su hermano con semblante duro—, yo sé y entiendo que nuestro deber es proteger el buen nombre de nuestra empresa, pero ¿y si las acciones son solo de Colton?

—Eso no tiene ningún sentido —adujo de nuevo Brandon—. A lo mejor actúa a nombre de Cesare Orsini.

—No debemos precipitarnos.

—Mathew…

—Deja hablar a Mathew —interrumpió Nathan elevando el tono con severidad.

—Solo te pido que no te precipites con una demanda, déjame hablar primero con él. —Se dirigió a Tony—. ¿Dónde vive?

—En Filadelfia. Tengo a mis hombres vigilando sus pasos.

—Tomaremos el vuelo a primera hora mañana.

—Mathew —intervino Tony—, hay algo más, encontramos media docena de correos y mensajes de texto entre Giana y Ethan donde hablan específicamente de usted.

—¿Perdón?

—La fecha es de antes del viaje a París.

Tony le pasó un legajo con una serie papeles.

A medida que leía su tez palideció. En los documentos reposaban los correos y mensajes donde Giana insistía en un acercamiento a Mathew para tratar de averiguar sobre su responsabilidad en lo ocurrido en el derrumbe y qué tanto afectaría a Joyas Miccelatti.

También había mensajes de Ethan tratando de disuadirla.

El nudo en el abdomen de Mathew amenazaba con estrangularlo: todo lo vivido allí había sido una farsa.