HERMANOS KING CAPÍTULO 25 #2
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CAPÍTULO 25 #2

—Tengo algo de información sobre los treinta mil dólares del soborno que crees que recibí. —Se alejó de él y paseó por la estancia. Brandon cruzó los brazos esperando a que ella continuara—. Necesito cotejar tus datos con los míos para dar inicio a mi propia investigación.

—¿Es esto lo que en realidad quieres?

Eva asintió. Brandon redujo la distancia que los separaba.

—¿Y si no logras tu cometido?

—No lo sabré hasta no haberlo intentado. Es mi buen nombre el que está en juego.

—No tuviste el mismo impulso cuando ocurrió todo. —Brandon buscó su mirada, sus ojos la desafiaban, un poco de ira bullía a través de él.

Eva se sulfuró: adiós buenas intenciones.

—Si hubiera tenido alguna idea, créeme que no hubiera dejado las cosas así.

No debería provocarla así, tan pronto volvió ayer a la oficina, estuvo reunido con Mark, su jefe de seguridad y puso en sus manos las pruebas que le había dado su madre sobre Eva.

En esa época, Mark trabajaba en la seguridad de las joyerías, poco trato tenía con los dueños, hasta que Brandon fue nombrado presidente de la empresa y lo llamó para trabajar directamente con él.

Recordaba de manera somera a Eva, pero no por qué se había ido de la empresa.

Paul Meyer, el jefe de seguridad cuando Anne estuvo en la presidencia, se había ido de la empresa al mismo tiempo que Ryan Winthrop.

Fue difícil relatarle todo a Mark, pero empezaba a haber agujeros negros en la historia y necesitaba averiguar la verdad.

—Tenemos un trato y a diferencia de ti, soy un hombre de palabra.

Brandon le ofreció la mano y ella, aprensiva y con expresión desconfiada, le devolvió el gesto. Ignoró el cosquilleo que la invadió.

—Tenemos un trato —susurró mientras tomaba asiento y meditaba sobre qué podría ofrecer para ganarse su apoyo de alguna forma, porque lo necesitaba si quería llegar hasta las últimas consecuencias.

—No creas que me fío de tu palabra, hace años pagué un alto costo, si de aquí al viernes no has encontrado nada, me beneficiaré de tu diagnóstico a mi empresa y te irás sin un maldito dólar.

Ella lo miró con un resentimiento tan profundo que Brandon torció la boca en un gesto.

—Adelante, di lo que piensas.

—No creo —respondió ella con sorna—, tu orgullo saldría muy lastimado.

Sus ojos parpadearon de forma peligrosa, pero su postura era en apariencia tranquila mientras recorría su cuerpo de arriba abajo.

—Estoy seguro de que en cualquier momento puedo hacerte cambiar de opinión.

—Nunca —objetó Eva enseguida.

Brandon se rascó la barbilla al lado de los labios, Eva siguió el gesto y él soltó la risa.

—Puede que tu boca lo diga, faltaría averiguar si el resto está de acuerdo.

—No estoy para juegos. —Se removió inquieta en su asiento.

Brandon volvió a su escritorio y se sentó. Eva abrió una carpeta y le pasó una copia de un cheque de gerencia de Fiduciarias North Trust por el valor de treinta mil dólares a nombre de sus padres. Él se quedó mirando los documentos.

—No me dijiste que tus padres atravesaban por un problema económico, ¿esta fue una de las razones? —increpó Brandon.

Eva soltó un fuerte suspiro. Ambos estaban tan heridos, las palabras eran como campos minados y a cada uno le costaba bajarse del pedestal de prevención y orgullo para tratar de arreglar las cosas. A su vez los dos buscaban una revancha.

—No quise abrumarte con los problemas de mi familia, tú tenías otros más graves. Pero dime, ¿investigaste acaso qué hice con el dinero que supuestamente recibí? ¿Le seguiste la pista?

Brandon se levantó de golpe.

—¡No! No me interesaba, vi que tu familia fue la beneficiaria, con eso tuve más que suficiente.

—¡Fuiste un necio! —La rabia impresa bajo su piel palpitó, aunque no dio ninguna muestra de ello mientras revisaba los documentos que Brandon le había facilitado.

—Ver a la mujer de la que estás enamorado en brazos de otro, no hace a ningún hombre racional.

Eva sacó los documentos del maletín y le pasó la carpeta.

—A tu familia le faltó mostrarte este documento, es un pagaré de la misma fiduciaria —adujo Eva.

Brandon se mostró genuinamente sorprendido por primera vez desde que se habían vuelto a ver. Leyó el documento con avidez. Su respiración agitada y el golpeteo del lapicero en el escritorio eran los únicos sonidos que se escuchaban en la estancia.

—También están todos los recibos de pago, mis padres pagaron cada centavo de esa deuda.

Brandon levantó la vista de los papeles con gesto confuso.

—¡No puede ser!

—Coteja el número del cheque del que tienes copia con el número del cheque que hay en el pagaré que mis padres firmaron, por favor.

Ese fue el dinero que entró en la cuenta del negocio de mis padres y que ellos pagaron religiosamente durante cinco años.

Tu familia te hizo creer que fue un soborno, ya que mis padres empezaron a pagar dos meses después de que ocurrió todo, para esa época, la mentira había surtido el efecto deseado, que fue lo que en realidad ocurrió.

—Debe haber un error —susurró Brandon volviendo la vista a los papeles que revisaba con ansiedad una y otra vez.

—Me temo que no.

Brandon levantó la mirada con aprensión y dio de lleno con los pozos azules de Eva, abismos insondables de los que quiso huir a toda velocidad, pues se dio cuenta de que después de cinco años era más peligrosa para su corazón.

Eva se dijo que tenía que dejar de dar pasos en falso, reajustar sus defensas para poder enfrentarlo, tanto en el ámbito laboral como en el personal.

¿Cómo reaccionaría Brandon cuando le contara la verdad?

El temor la invadió, había estado tan dolida durante tanto tiempo.

Debajo de su capa de suficiencia había una mujer con el corazón roto, y no solo por lo perdido esa tarde en el hotel.

Necesitaba contarle a Brandon lo ocurrido después, necesitaba contarle lo ocurrido con la hija de ambos.