HERMANOS KING CAPÍTULO 15 #2
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CAPÍTULO 15 #2

—¿Qué haces?

—¿No lo ves? Llevo una jarra de agua para la señora King.

Ryan frunció el ceño.

—Sé perfectamente qué estás haciendo. —Dejó la taza de café sobre la mesa—. Lo que quiero saber es qué carajos haces llevando agua a Anne, ella tiene empleados para eso. ¡Esto es indignante!

—No necesitas hacerte el simpático —dijo Eva, mientras tomaba la bandeja en sus manos.

Ryan le quitó el artilugio y lo puso encima de la mesa.

—Oye, sé que tengo mi reputación, y en casos como mi complicada relación con Brandon, quisiera que algún día escucharas la otra parte. Respecto a Anne, si deseas te saco de este piso enseguida.

—¿Harías eso por mí? —preguntó Eva esperanzada.

Con tal de no recurrir a Brandon, podría escuchar a Ryan, pero ella tenía que hacerse cargo de sus propias batallas, qué clase de profesional sería si claudicara en las primeras seis horas de trabajo, todo porque no fue capaz de seguir órdenes, las que fueran.

—Claro que sí. —Le pidió que lo siguiera, pero Eva se quedó en su puesto, él la miró pensativo—.

Aunque en realidad me pregunto si esa es la mejor idea.

Escúchame un momento, ¿vas a enfrentar a Anne King y hacer una escena?

Solo te está probando, estoy seguro de que está en su oficina esperando a que te niegues a hacer el trabajo.

Eva consideró las palabras de Ryan.

—Tienes razón, acabo de pensar en lo mismo.

—A veces el no hacer nada es la forma más efectiva de reacción. Estarás enviándole un mensaje, que eres más fuerte de lo que ella cree, además de más joven y hermosa.

Eva sonrió a su pesar. Reflexionó durante unos segundos y se dijo que Ryan tenía la razón.

—Gracias —le dijo antes de salir de la cocina.

Esto iba a ser más fácil de lo previsto, se dijo Ryan, volviendo a su taza de café. No quiso tentar su suerte diciéndole que no le contara a Brandon, pero tenía el presentimiento de que Eva era orgullosa y no le diría nada.

El mayor de los King estuvo en su oficina gran parte del día, visitó el taller de joyería después del almuerzo y observó con detenimiento la colección de joyas que se exhibiría en la semana de la moda en Nueva York.

Conoció a Elizabeth Castillo, una entusiasta diseñadora colombiana, adquisición de la empresa el año anterior.

Estuvo en una serie de reuniones junto a Anne, poniéndose al día con los directores de cada departamento, y cada vez que iba a preguntar por Eva al señor Short, el director financiero, Anne lo acaparaba en la conversación o acaparaba al hombre.

Tendría que viajar al día siguiente a Nueva York, para pactar con uno de los principales bancos del país una prórroga en el vencimiento de un nuevo crédito.

Al volver trabajaría en la idea que tenía en la cabeza desde meses atrás: necesitaba crear una marca, que el logo de Joyerías Diamond fuera reconocido en cualquier lugar del mundo, así como lo era el oso de Tous, o el logo de Bulgari, y, por qué no, con los años comercializar el uso de artículos de fina factura como gafas, relojes y demás.

Su madre, que siempre se negó a ello, batallaría esa decisión —Brandon esperaba que la mujer para ese momento estuviera en uso de buen retiro—, pero él lo haría o dejaría de llamarse Brandon King.

Afortunadamente, no le había visto la cara a Ryan Winthrop, y eso hacía su primer día como CEO satisfactorio.

No quería dejar a Eva sola esos días, pero se vería muy mal que le pidiera que lo acompañase, además, estaba seguro de que ella se negaría.

De: Brandon King

Para: Eva James.

Asunto: Bienvenida personal.

Querida señorita Eva James:

Es un enorme placer darle la bienvenida a Joyerías Diamond y espero que haya tenido un primer día muy especial, sepa que estuve pensando en usted toda la jornada.

Sobre todo, en lo que hay debajo de esa ropa conservadora que lleva hoy.

Me he distraído en ello en medio de una disertación del equipo de marketing, apiádese de mí, quiero verla.

Tan pronto den las cinco, la espero en mi oficina.

Suyo,

Brandon King

CEO Joyerías Diamond

De: Eva James.

Para: Brandon King.

Asunto: Bienvenida personal.

Querido señor Brandon King:

Es muy tierno de su parte el que piense en mí todo el día y el sentimiento es mutuo, tuve un día… interesante, pero no sé qué tan conveniente sea el confraternizar con el jefe en horario laboral. Estaré allí a las cinco.

Suya,

Eva James

Pasante universitaria cachonda por su jefe

De: Brandon King

Para: Eva James.

Asunto: Bienvenida personal.

De tierno no tengo nada, prefiero otros apelativos, sexy, salvaje en la cama, dios del sexo y el placer, semental.

Mueve el culo aquí ahora, James.

Tuyo,

Brandon King

Dios del sexo y el placer

Eva organizó la agenda de Anne para el día siguiente y se despidió de la recepcionista del piso con un escueto “feliz noche”.

Era tarde, observó su reloj, ya iban a ser las siete y estaba agotada por la tensión nerviosa.

Decidió que no le diría nada a Brandon, estaba impaciente por que le contara como había sido su día.

Tan pronto entró en su oficina lo encontró en mangas de camisa, se había aflojado la corbata, observó el mentón oscurecido, escribía algo en el teclado del ordenador.

Era uno de los hombres más guapos que conocía y su corazón le golpeó contra el pecho.

Él levantó el rostro, la miró y se le alumbró el gesto. Abrió los brazos a ella.

—Dios, James, eres lo mejor de mi día, ven acá, pasante universitaria cachonda por su jefe.

Eva corrió a sus brazos, se sentó en sus piernas y le dio un largo beso.

—Te extrañé —dijo ella sobre su pecho.

—Dios del sexo y el placer —la miró a los ojos—. Yo también. Deberías reconsiderar el trabajar directamente para mí.

—Te prometo que lo pensaré.

—Vamos a casa.

—Lo que usted ordene, dios del sexo y el placer.