HERMANOS KING CAPÍTULO 13 #2
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CAPÍTULO 13 #2

Necesitaba distraerla, a lo mejor era demasiado pronto, debió escoger un evento más íntimo para presentarla, pero la fiesta de cumpleaños de su madre le pareció una buena oportunidad.

—Estás tan hermosa —dijo en un susurro apasionado—. Estaré ansioso por volver a casa y quitarte ese vestido. Te devoraría la boca si me dejaras, no me importaría que se te corriera el labial, pero a ti sí que te importaría.

—No me importaría que se corriera.

Frenó el auto y acercó su rostro al de ella, sin atreverse a besarla, le miraba la boca y luego ascendía a los ojos y luego todo volvía a empezar en un duelo de miradas que producía chispas en el pequeño espacio del auto.

—No me tientes.

Brandon volvió a conducir unos metros más allá de la mansión, aparcó frente a una casa pequeña, bajó del auto y le dio las llaves a un botones antes de dar 3.+

la vuelta y abrir la puerta del lado de Eva. La señorita Selma nunca participaba de las fiestas, ya que Anne prefería contratar una empresa de catering de renombre que se encargara de todo, entonces la mujer se quedaba en su casa descansando.

—Te llevaré a conocer a la señorita Selma antes de entrar a la fiesta.

El piso estaba resbaloso, una delgada capa de hielo lo cubría. Había nevado ese día, lo que le daba al paisaje la apariencia de una gran escultura de hielo. La puerta de la casita se abrió antes de que Brandon tocara.

—Pasen, pasen, van a coger una pulmonía —dijo una mujer de cabello gris y mirada inquisitiva que observó a Eva a los ojos—. Por fin se dignó a traerte este bribón.

Entraron a la sala pequeña y decorada con muebles y cojines de flores de colores.

Había libros y revistas encima de las mesas y una televisión encendida en un programa de concursos.

La mujer, que vestía un pantalón de algodón y un suéter grueso de color púrpura, apagó el aparato con un control y los invitó a tomar asiento.

Había fotografías regadas por todas partes y en todo tipo de marcos, y en medio de hermosos rostros oscuros, también había algunos pálidos: él en su graduación del jardín, su hermano Nathan llegando a la meta de alguna carrera; su hermano Mathew de traje y corbata para su foto de último año en preparatoria.

—Es un placer conocerla al fin —saludó Eva, mirando con cariño a la mujer que significaba tanto para su novio—. Brandon me ha hablado mucho de usted.

La mujer asintió.

—Bueno, mi muchacho tiene buen gusto. ¿De dónde eres?

—Soy de Evanston, crecí allí, mis padres tienen una pastelería.

Eva miró por encima del mueble una fotografía de Brandon de pequeño en uniforme de tenis con semblante serio. Se levantó de la silla y se acercó.

—Te ves precioso en uniforme, ¿juegas tenis desde pequeño?

—Brandon juega desde los cinco años —dijo, orgullosa, la señorita Selma—. Si hubiera querido podría ser como esos tenistas profesionales.

—Exageras, mammy.

La mujer observaba a la pareja, la chica no lo tendría fácil con Anne, eso era seguro y más después de ver la devoción con que el mayor de los King seguía cada uno de sus movimientos.

Era algo más que una aventura, se percató la mujer, debido al deseo de Brandon de exponerla al escrutinio de su gente.

Le había conocido cantidad de chicas, pero nunca había llegado acompañado de una mujer a la fiesta de cumpleaños de Anne en la mansión.

La chica era preciosa, carente de artificios, parecía una buena persona, aunque no podía asegurarlo de un solo vistazo, pero estaba seguro de que Brandon no se equivocaría en algo que por lo visto para él era importante.

—Estoy segura de que no exagera —asintió Eva.

Charlaron de diversos temas, la mujer se mostró interesada en conocer detalles de la vida de Eva, después siguió contando anécdotas de los menores King.

Alguien llamó a Brandon al móvil y este se alejó a contestar. La mujer la miró fijamente.

—Mi chico lo tendrá muy difícil este año, será la prueba de fuego, necesita a una mujer fuerte y leal, si eres tú, lo apoyarás, y si tienes alguna duda, mejor sal corriendo. Los King tienen historia y no toda es agradable.

—Brandon es muy importante para mí —aseveró Eva—, a pesar del poco tiempo que llevamos juntos he podido darme cuenta del gran hombre que es.

—Le tomó la mano. La quiso enseguida por ser el soporte de Brandon en la infancia, porque gracias a ella y sus enseñanzas, había ayudado a formar un hombre maravilloso—.

Lo acompañaré en lo que me permita, pero tengo el presentimiento de que es un hombre capaz de solucionar los desafíos que se le presenten, sé más o menos cual es la situación de las joyerías y tiene mucho trabajo por delante, será un placer acompañarlo. Esté tranquila.

—Yo no tengo dudas de las capacidades de mi muchacho, pero no puedo dejar de preocuparme por él.

La chica no tenía idea del nido de víboras que rodeaba a la empresa y la señorita Selma elevó una plegaria al cielo porque aquellos dos talentosos jóvenes lograran salir indemnes del desafío que iniciarían en pocos días.

—No es que no me agrade la visita, pero ustedes dos no se pusieron tan elegantes para venir a verme a mí, váyanse ya para el baile.

Brandon le dio un beso en la mejilla, Eva se sintió más enamorada al ver sus gestos de cariño al despedirse, la mujer los invitó a que la visitaran de nuevo una tarde de algún fin de semana.