Herederos de Cenizas (Valtremix 1) 8. #2
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8. #2

Darcee se sentó frente a Knut y tomó su cara.

Cerró los párpados concentrándose y, cuando los abrió, una luz verde esmeralda intensa deslumbró.

El orbe disolvió el humo, visualizando las memorias de Knut.

Las nubes proyectaron a un chico pálido, con ojos grises y el pelo arreglado hacia atrás, vestía el uniforme de la servidumbre, en lo que parecía ser la entrada de la oficina de Friedrich.

Heiner había visto antes la entrada en las memorias de Knut.

Escuchaba la voz del joven, clara y fría, algo familiar.

La memoria cambió en un pestañeo. Ahora se encontraban fuera del Castillo Feuer, en el noreste del bosque de Valtremix. El chico ahora llevaba una chaqueta negra encima de su vestimenta. Apareció entre la oscuridad, una larga y delgada figura. Las sombras ahogaron a Knut y todo se volvió oscuro.

—¿Te recuerda a alguien? —preguntó Heiner al aire.

Ahora el orbe cambiaba de memoria y el humo se revolvía formando una nueva imagen.

Era de día y se encontraba muy adentro del bosque de Valtremix.

Apareció una joven rubia acorralada entre los árboles por Knut.

Ella alzó su mano haciendo que Knut se cayera contra un árbol.

Observó el rostro fruncido de Darcee y sintió el mismo dolor que sufrió Knut.

—Esa no te la esperabas, ¿verdad? —dijo Thomas juguetonamente.

Darcee y Knut lo ignoraron mientras repasaban aquel doloroso momento.

A veces olvido que sigue comportándose como un adolescente .

Resopló en su cabeza. Esos chicos son solo un poco más jóvenes que él.

Knut lanzaba ráfagas de humo tóxico a los dos, luego la chica lo enfrentó uno a uno.

—Es poderosa —admitió Darcee, con sus pupilas brillando como piedras preciosas.

Sin embargo, no era lo suficientemente despiadada como para enfrentarse a Knut. Los chicos empezaron a ahogarse con la toxina y cayeron al suelo tosiendo.

Tras un minuto, Knut se sintió triunfante y rio a todo pulmón… hasta que su cuerpo se paralizó y el ardor de una navaja cortó su brazo entre el denso humo.

—¿Sabes el nombre del chico? —preguntó Darcee mientras sus ojos seguían brillando. Ella frunció sus labios cuando la cuchilla le rozó a Knut.

—Creo que escuché a la chica gritar su nombre, pero no lo recuerdo…

Knut se calló y el orbe reflejó otra memoria, quizá él no se acuerde, pero Darcee lo hará recordar. Cuando Knut cayó al suelo la primera vez, logró escuchar a la chica gritar. Evald, por aquí. Y fue entonces cuando su mente empezó a dar vueltas.

¿Evald? ¿Por qué ese nombre le resultaba conocido? Inmediatamente, intentó unir las partes, pero Darcee ya se había adelantado.

—Su nombre es Evald —suspiró Darcee con un sentimiento de realización. Ambos pensaban lo mismo. No tenían dudas.

—¿Evald? —cuestionó Thomas. Le costó más tiempo darse cuenta de aquella revelación, hasta que sus pupilas se dilataron de asombro. —¿Nuestro primo? —alzó su voz. Thomas revisó las miradas de cada uno. —Pero eso es… imposible, él no es un Valtre.

—La madre puede heredar los poderes si es poderosa —repitió las palabras que Thomas le había dicho hace un rato.

—¡Pero no ambos poderes! —Thomas frunció los labios en desacuerdo.

Darcee seguía con su mano sobre Knut, tratando de ver cada detalle del joven chico. —¿Dónde lo encontraste?

—Vive en el orfanato.

La memoria se desvaneció, ya no quedaba nada más por ver. Darcee retiró su mano y las puso juntas sobre su regazo. Hubo un breve silencio abrasador en la habitación.

Heiner decidió romper el hielo. —Sí, realmente es quien creemos que es, tenemos que averiguarlo cuanto antes.

—¿Por qué Friedrich dejaría vivo al hijo de su más grande enemigo? —Thomas seguía incrédulo ante la posibilidad que tenían.

—Buena pregunta —dijo Knut inseguro.

—Para usarlo contra nosotros —respondió Darcee sombríamente y sus pupilas se oscurecieron.

—¿Y si es una farsa? —reclamó Thomas.

—¡Cómo va a ser una farsa! —gritó Knut.

—¡Pero Friedrich ni siquiera sabe que seguimos vivos!

—Tal vez el rey sea testarudo, pero es más viejo y sabio que todos nosotros. No lo subestimes —advirtió Darcee con su tono frío. Thomas la miró y apartó la vista sintiéndose regañado.

—Sea lo que planee, el chico está en peligro. Nada bueno sale de ese hombre —respondió Heiner. ¿De verdad pensaban que el primo de los Valtre seguía vivo? Ewald vendría siendo primo directo de ambos, así como lo son Darcee y Thomas, hijos de la realeza, hijos de Valtres.

—Él nos puede ayudar a infiltrarnos en la oficina de Friedrich —Darcee se levantó de su silla, atando un nuevo plan en su mente.

—¿Y si es una trampa de Friedrich? —preguntó Thomas. —Si realmente tiene nuestros poderes, no podremos saberlo.

—¡Entonces asegúrate de que no lo sea! —contestó Darcee un poco agresiva, pero se tranquilizó al respirar profundamente. Thomas le dio espacio para que retomara su postura. —No puede volver a ver a Knut, desconfiaría de inmediato.

—Entonces, ¿puedo ser parte de esto? ¿Sin restricciones? —preguntó Thomas, más calmado, pero aún cauteloso.

Darcee lo miró resignada, no le gustaba lo que estaba a punto de hacer.

Thomas sonrió ampliamente y asintió en victoria.

Consiguió lo que quería . Darcee le correspondió con una breve sonrisa.

Heiner no pudo evitar compartir su emoción.

Podría salir del Agujero con el permiso de Darcee, aunque realmente no podía obligar a Thomas a quedarse todo el tiempo escondido bajo tierra.

Se tenían demasiada confianza el uno y el otro.

La lealtad, era el atributo más valioso de la familia, un lazo inquebrantable.

Ninguno de ellos rompería ese voto, sin importar la suerte ni si las cosas iban mal.

Eso es lo que les habían enseñado sus padres por generaciones a todos los nobles, desde que el reino se fundó en nombre de la familia Valtre y su lema se convirtió en algo más que un símbolo que venerar.

Sin lealtad, no tenían motivo por qué vivir.

Sin lealtad, no hay refugio en el que confiar.