Herederas de la magia: La obsesión de la bruja Capítulo 19 #2
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Capítulo 19 #2

—No, a ella no la conocíamos, pero es exactamente igual que la chica que nos está atacando.— Elena fue la primera en recuperarse del shock y contestar a mi abuela.— Parece imposible verla ahí, eso sí, con más arrugas y canas.

—¿Me estáis diciendo que esa chica puede ser una descendiente de Idoia?

—No sabemos quién es realmente su familia, puede habernos mentido sobre de dónde procede.

—Tenemos que averiguar quién es. En su día las hermanas no tuvieron hijas, que yo sepa, pero sí que pasaron algún tiempo retiradas y puede perfectamente haber ocurrido.

Esto no me gusta, pues si fuera una descendiente tiene algún motivo más para atacaros que solo lo que me habéis contado.

Si está aquí para vengar a su tía o madre y además intenta sacarla de ahí, podemos meternos en una guerra de nuevo. Tengo que decírselo a las demás.

Se retiró hacia donde estaban el resto de personas con las que habíamos ido para informarlas.

Mientras, nos mantuvimos en silencio intentando escuchar algo de lo que decían, pero hablaban tan bajo que resultaba imposible.

Cuando vimos que emprendían la marcha caminamos detrás de ellas, y creo que tanto las mayores como nosotras estábamos pendientes de que algo pudiera ocurrir mientras salíamos de ese tramo de bosque, porque el silencio que reinaba tanto en un grupo como en otro resultaba inquietante.

Una vez ya dentro de la urbanización donde vivíamos unas cuantas nos atrevimos a hablar.

—Chicas, esto cada vez me gusta menos, y creo que a ellas tampoco les está dando buena espina.— Dijo Erick señalando a mi abuela y su aquelarre.— Solo por las caras de preocupación que tienen, eso no es buena señal.

—Mirad, Valeria no es buena persona, eso ya lo hemos comprobado, pero si encima es familia de esa bruja que estaba encerrada ahí, como es bastante probable que sea, tiene genes que ya de por si no son nada agradables.

—No todo son los genes, Almu. No tiene por qué salir mala chica aunque su madre sea un bicho.— Elena siempre salía en defensa de todos, aunque a su manera. Lo de que la llamara mal bicho me hizo reír y al mirarme, ella también se rio.

—Bueno Elena, eso lo veremos, pero tiene muchas posibilidades.

De momento vamos a intentar sonsacar a vuestras madres si ellas tenían noticia alguna del nacimiento de una niña.

— Y dicho esto, Almudena cogió a su hermana del brazo y entró en la casa de mi abuela donde sabíamos que ya habían llegado el resto de mujeres que no habían ido con nosotras al bosque.

Antes de entrar paré a mi abuela un momento para ver si tenía algún plan, pero por la cara que puso al preguntarle estaba igual que nosotras. Básicamente, lo primero que iba a hacer era interrogar, y si eso no funcionaba entonces miraría la manera de entrar en los registros del hospital.

Entramos en la casa y vi como Almu estaba hablando con la madre de Elena, la cual por el gesto que tenía de sorpresa no iba a ser de gran ayuda.

En cambio mi madre, a la que no estaba preguntando nadie aún, estaba mordiéndose el labio, cosa que hacía cuando tenía algún secreto que la estaba reconcomiendo por dentro al no poderlo contar.

Di un codazo a mi abuela señalando a mi madre y abrí camino delante de ella para dirigirnos hacia donde estaba.

—Mamá, tú sí que sabes algo ¿verdad?— Le dije en voz no muy alta para que solo la escucháramos nosotras.

—Bueno, no es que sepa algo de seguro, pero en su día, sí que escuché una conversación entre las hermanas mientras yo recogía unas cosas. Ellas no sabían que yo estaba allí.

—Vale, pero qué decían que nos tienes en ascuas, hija.— A mi abuela cuando repartieron la paciencia no la debió de tocar mucha.

—Pues había algo en su manera de hablar que me hizo pensar que se referían a una de ellas, dijeron que el señor estaría satisfecho pues había germinado su semilla. Que en unos meses sus deseos estarían cumplidos, pero que de momento deberían retirarse del resto de gente por evitar habladurías.

—El señor, y ¿no sabes a quién se referían con el señor? ¿No dijeron nada más?

—No mucho más, luego se marcharon y las voces se perdieron en la distancia.

Yo me quedé ahí sin saber muy bien a qué se referían pero en su momento no le di mucha importancia.

Pensé que lo dirían por alguna planta especial que no fuera muy fácil de conseguir o algo así, pero ahora, con lo que habéis descubierto se me ha venido a la mente aquel día y creo que puede ser que estuvieran hablando de otra cosa.

— Mi madre seguía nerviosa por cómo se frotaba las manos.

—Bien, tranquila hija. Es una información de gran ayuda. ¿Recuerdas la fecha de esa conversación?

—Pues fue poco después de invocar nosotros a la ninfa. Como un mes después o así.

—Entonces tendremos que buscar nacimientos del mes de marzo, ampliaremos a febrero y abril por si acaso.

—En serio, ¿ninguna de vosotras ha pensado en quién es el padre? Porque lo de que le llamen «El señor» no me gusta un pelo.— Yo estaba flipando porque hubieran pasado ese detalle tan macabro por alto.

—No, no lo he pasado por alto, Hiedra. Pero quería saber qué fechas tenía que buscar.

Ahora ya me centraré en ese pequeño detalle que me parece algo bastante malo conociendo la afición que tenían para invocar a monstruos y seres de otros planos.

Lo que me lleva a pensar también que esa chica es más poderosa que su madre y eso tampoco es bueno.

— Mi abuela estaba empezando a asustarme por mucho que ya lo hubiera pensado yo.

Miró a mi madre y volvió con las preguntas.

— Muy bien, ¿solo se refirieron al padre así o lo llamaron por algún nombre?

—No, solo de esa manera. No llegué a escuchar nada más, por eso ya te digo que no me pareció algo relevante.

—Muy bien.— mi abuela se giró en redondo y se dirigió a la biblioteca.

Nosotras nos miramos y la seguimos.— Puede que por aquí tenga algo que pueda servirnos para encontrar a ese ser.

Aunque me parece que hay demasiadas opciones y ninguna es buena.

Ayudadme a buscar, tú por un lado y tú por el otro, yo miraré en esta otra pared.

Comenzamos a mirar lomos de libros buscando alguno que hablara de los diferentes planos y sus criaturas, o de algo que se pudiera invocar.

Yo sinceramente me acordaba de películas donde invocaban al demonio para engendrar un hijo y solo podía pensar en que no hubiesen hecho eso.

Estuvimos bastante rato entre las tres y cuando acabamos, nos juntamos con unos veinte libros.

Los cogimos todos y los llevamos al salón para explicar a las demás lo que habíamos averiguado y pedir ayuda para buscar dentro de los volúmenes.

Nos pusieron caras de sorpresa pero también de pánico, entre ellas las de Elena y Manuela.

Almu parecía ser más dura que nosotras. Mi abuela también pidió que por favor, si alguna de las que coincidieron con esas chicas recordaba algo, por muy inútil que les pareciera, nos lo hiciera saber.

Esto cada vez se parecía más a una serie de policías sobrenatural.