Herederas de la magia: La obsesión de la bruja Capítulo 18 #2
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Capítulo 18 #2

—Sí, y no es buena señal que se les hayan llevado.

Porque estoy segura de que no iban a por los demás, querían esos dos libros.

Bueno, como te decía, no nos dimos cuenta hasta que ya no hubo solución.

Ellas estaban ya corrompidas por el ansia de un poder mayor, y lo encontraron en esos libros.

En ellos había invocaciones a seres mágicos, pero no solo para llamarlos, sino para obligarles a hacer cosas que tu quisieras que hicieran.

— Me miró con intensidad, como queriendo ver si mi mente estaba preparada para lo que me iba a contar a continuación.

— Eso con magia buena no se puede hacer, no sé si te lo había dicho.

Por aquel entonces tus padres ya se habían casado, y querían tener un hijo, pero no podían.

¿Qué hicieron? Acudir a estas chicas en lugar de hacerlo a nosotras.

Invocaron a una reina ninfa para que interviniera y les ayudara a concebir.

Y la reina tuvo que hacerlo pues estaba obligada por la invocación.

Aunque por lo que luego supe, no puso mucho problema pues ella vio un factor favorable para ella en ese acto.

—¿Me estás diciendo que soy fruto de la magia oscura? No me lo puedo creer.— Cogí aire varias veces intentado asimilar en mi cabeza la información que me estaba dando mi abuela.

—¿Quieres que sigamos luego?— Me miraba preocupada.

—No, por favor. Continúa. Ya he descubierto algo muy fuerte tanto de la familia de las chicas como de la mía. No me extraña que quisieran ocultarlo.

—Bueno, pues entonces adelante. Te puedes imaginar que nos enteramos de aquello, aunque intentaron ocultarlo, no creas que no.

Sabían perfectamente que lo que estaban haciendo no estaba bien.

Algo nos llamó la atención y nos dirigimos hacia el bosque.

Allí vimos lo que habían utilizado y supimos que no era magia buena.

Fue entonces cuando comenzamos a vigilarlas.

Eso no las gustó y quisieron salirse del aquelarre, pero al intuir en lo que se estaban metiendo, no las dejamos.

—¿Puedes obligar a una bruja a no salir de un aquelarre?— Sentía curiosidad.

—No, pero puedes atarlas a la energía de otra de las brujas para que así no puedan utilizar su magia si no está la otra bruja presente.

—No fastidies, y ¿si la otra bruja muere, o no está y necesitas utilizar la magia porque estas en peligro?

—Es un precio que hay que pagar por ese hechizo, por eso casi no se utiliza, solo para ocasiones así.

De todas formas, si muere el hechizo se rompe y eres libre, el problema recae en si la otra no está presente cuando lo necesitas.

Yo me até a una de ellas, y a la otra lo hizo Adela.

No nos fue difícil saber lo que estaba haciendo pues en cuanto fueron a hacer un hechizo y vieron que no podían vinieron como fieras a buscarnos para saber que habíamos hecho con su magia.

Al margen de esto, también había discutido con tus padres por haber usado magia oscura para concebirte, no me parecía bien obligar a un ser feérico para su provecho, y más cuando todo el mundo conoce como son de vengativos.

—¿En serio? Sí que he leído en los cuentos que muy buenos no son, pero cuando conocí a Adríades no me pareció mala. Las dos veces que he hablado con ella me ha tratado bien.

—No dejas de ser su hija, pero aun así, ten cuidado con esa ninfa. Por algo es la reina desde hace cientos de años.

—Entonces, ¿yo soy una princesa ninfa?— le pregunté sorprendida.

—Algo así, sí. Que no se te suba a la cabeza.— mi abuela se rio por primera vez desde que había comenzado a contarme la historia y me alegré por ello compartiendo su risa.

—Vale, y al discutir con mis padres es cuando decidieron marcharse del aquelarre.

—Sí, fue en ese momento. Y cometimos el error de dejarles ir.

Al hacerlo, estas dos hermanas que te digo se enfadaron todavía más si cabe, porque a ellas las obligábamos a quedarse mientras a que a mi hija y su marido no.

Se encerraron más en ellas dos y descubrieron la manera de deshacer la unión que habíamos hecho.

Adela y yo tardamos algo más de la cuenta en descubrirlo y esas horas fueron decisivas para que ellas invocaran a un ser maligno.

Una criatura que espero no tengas que ver nunca.

—¿En serio? Una invocación, por eso mamá estaba asustada cuando le pedí ayuda el otro día.

—Puede ser que se le viniera a la cabeza todo aquello.

En fin, aquel día ellas mandaron a ese ser a atacarnos uno a uno.

Dio la casualidad que le enviaron primero a casa de los padres de Almudena y Manuela.

Ellas eran muy muy pequeñas, Manuela tenía un año escaso y Almudena no llegaba al mes, su padre se las había llevado de paseo mientras su madre descansaba y dormía un poco.

Cuando volvió con las niñas se encontró a su mujer tirada en el suelo de su dormitorio con una herida mortal en el pecho.

Fue corriendo a mi casa pues era la que más cerca vivía de ellos, y al entrar y ver aquello no podía creerlo.

Entré en trance para avisar a las demás, aunque todas habíamos sentido algo muy malo al morir Sofía y creo que ya estábamos atentas a lo que pudiera ocurrir.

—Por eso nos preguntasteis que si estábamos ya conectadas, por si ocurría algo así.

—Sí, porque podéis avisaros solo con sentir que algo va mal.

Nosotras en aquel momento pudimos protegernos gracias a este don.

Dejé a su padre con las niñas y me fui a buscar al resto a mi casa, siempre ha sido lugar de reunión y ese día no fue una excepción.

Justo cuando entraba la última bruja dentro de la casa vi asomar a una bestia preparada para atacar.

Cerré la puerta de golpe y comencé a recitar hechizos protectores animando a las demás para que me acompañaran.

Éramos muchas, teníamos poder suficiente para poder evitar que la bestia entrara, pero no contábamos con que las hermanas estaban detrás de esto.

Los hechizos sirvieron para mantener controlado al ser que habían invocado, pero ellas lanzaron contrahechizos para romper barreras al principio y luego para poder atacar por ese pequeño resquicio que se había roto de la barrera.

—Pero abuela, ellas podían atacar con hechizos, pero no eran tan poderosas para vencer contra todos vosotros ¿no? Erais muchos más.

—Sí, mi niña, pero su poder había crecido de una manera inimaginable, al hacer un pacto con seres de la oscuridad las brujas se pueden volver muy poderosas.

Suelen hacerlos para conseguir algo que desean con fervor, pero luego tienen que pagar el precio, y este suele ser bastante alto.

Por eso nunca los hacemos, o casi nunca, siempre hay brujas muy avariciosas, o vengativas, no sé, hay varios motivos por el que una persona puede llegar a esos extremos.

Y creo que a estas chicas se las fue de las manos.

Tuvimos que hacer un frente muy fuerte para vencerlas, pero aun así, muchas salieron debilitadas o heridas.

—¿No hubo más muertes?— pregunté a mi abuela algo asustada.

—No, por suerte no. Pero el fallecimiento de Sofía pesará sobre mi conciencia siempre.

Te puedes imaginar por qué su madre está como está ahora.

La culpa la consumió, el no haberse dado cuenta de que el lazo se había roto, sentir que podía haber salvado a su hija y no lo había hecho.

— Mi abuela se perdía de nuevo en la pena por su amiga.

— A mi me costó mucho volver a hacer magia, y creo que a ella ni se la pasó por la cabeza.

—Y, ¿a mis padres no les atacaron?— le dije cuando me di cuenta de ese detalle. Deberían haber ido a por ellos también ya que no les tendrían en gran estima al tener trato preferente.

—No, creo que enviaron al monstruo a por ellos pero algo ocurrió.

Hace años tus padres vivían justo al lado de la casa de Sofía, y en ese momento estuvieran fuera del país una temporada ya que la salida del aquelarre no había sido muy buena y preferían que se calmaran las aguas antes de volver.

Siempre he pensado que al no encontrar a nadie en la casa, esa criatura cruzó el patio y entró en la de al lado pensando que allí encontraría a su objetivo, pero nunca he logrado saber si eso fue lo que pasó.

—Entonces, tu piensas que iba a por mis padres.— Mi abuela vio mi cara de asombro y me pasó un brazo por los hombros.

—No te preocupes niña, es una sospecha, pero no lo conseguí averiguar nunca.

Vete a saber lo que hicieron. El caso es que aquello se reveló contra ellas después de que su energía hubiera bajado al enfrentarse con nosotras, y no acabaron bien paradas.

Invocar a seres así requiere ser muy fuerte, pero también mantenerlos a tu servicio, pues suelen tener una tendencia bastante grande a revelarse para intentar quedarse en este plano y hacer de las suyas.

En ese momento ellas estaban heridas, con sus poderes rebajados, y ese ser aprovechó el momento.

Intentó romper la barrera que cubría la casa y, al estar ya debilitada, lo consiguió.

Entró directo a por esas dos, sin mirarnos demasiado a las demás, y consiguió agarrar en sus fauces a una de ellas.

Intentamos salvarlas, aunque solo con un guardián que luchara con armas preparadas para ello no fuimos capaces de salvarla. Era demasiado fuerte.

—Pero, la bestia volvió a su plano ¿no? ¿O sigue por aquí? Y la otra hermana, ¿qué pasó con ella? Entonces, el padre de Elena, ¿era el otro guardián?

—Sí, aunque no lo haya dicho, también tiene magia.

Como te decía, la otra hermana vio como su gemela moría por esa criatura que ellas habían traído y se hundió gritando desgarrada.

En ese momento vimos la oportunidad de vencerla a ella, y entre unos cuantos la redujimos y amordazamos.

En cuanto al ser, le devolvimos a su plano con ayuda de varios hechizos oscuros que alguno de nosotros conocía para una situación de emergencia como aquella.