Capítulo 7 #3
—Depende de cómo se desarrolle todo. En algún momento ha aparecido una bruja que ha destrozado todo un bosque con las criaturas que vivían dentro, ya fueran elfos, hadas, animales, e incluso ogros.
Aunque estos a veces los utilizan para su propio beneficio.
Pero si conseguimos alejarla o detenerla antes de que llegue a eso mejor.
—Entonces te mantendré informado si conseguimos algo.
Prometo que haré todo cuanto esté en mi mano para que no destruya todo esto.
— Miré al cielo, respiré hondo y le dije.
— El caso es que está enfadada con nosotras y lo primero que está intentando es hacernos daño, así que si no tenéis noticias mías en mucho tiempo huid.
—No seas agorera, seguro que podéis con ella. Esas amigas tuyas, ¿son brujas todas?
—Sí, nuestra maestra nos ha dicho que nuestros elementos más marcados son aire, fuego, agua y tierra. Y luego está el chico que ves, es el hermano de una de ellas y nuestro guardián.
—Bueno, si tenéis guardián me quedo más tranquilo. Siempre son buenos protectores. Conozco pocos casos de brujas que hayan sufrido males a cargo de otras teniendo su propio guardián.
—Hablas como si tuvieras quinientos años.— Me reí de la ocurrencia. Pero me alegraba de lo que decía.
—Casi, tengo cuatrocientos sesenta y dos.— Lo dijo tan normal. A punto estuve de caerme de culo.
—¿En serio? Pero si pareces un adolescente. Bueno, lo que yo consideraría un adolescente si fuese un elfo.
—Podemos llegar a vivir mucho tiempo. Ahora mismo soy como un humano de unos treinta años, más o menos. Calculando por la gente de mi aldea.
—Es increíble. En fin, lo dicho, tenemos que practicar mucho pero Luján es una buena maestra.— Sonreí con cariño y miré hacia ella.
—Ahora sí que tengo que irme, mantenme informado. Encantado de conocerte Hiedra, bruja verde.— Se levantó de la rama, hizo una reverencia que me pareció graciosa y desapareció.
Me quedé mirando embobada hacia el lugar que había ocupado el elfo, era una sensación extraña pensar que un momento antes había estado hablando con él.
Si me lo hubieran dicho hace unos años no me lo hubiera creído.
Caminé hacia donde estaban los demás esperándome, me había parecido curioso que no se acercaran para ver de cerca a Blady.
—¡Hiedra! ¿Has visto al elfo?
—Sí, llevo un buen rato hablando con él, pensaba que vendríais también.
—Acabas de ir para allá, has dado un rodeo y has vuelto. ¿Cómo que llevas un buen rato hablando con él?— La cara de asombro fue general.
—Hemos tenido una conversación.— Les conté lo que había hablado con Blady.— No ha sido cosa de un minuto. Lo que sí es cierto es que se sorprendió de que le entendiera.— Me quedé pensando en eso.
—Vale, creo que esto ha sido un artificio de la criatura del bosque. Habrá parado el tiempo para poder hablar contigo sin que le molestáramos los demás.— Dedujo la prima de Almu.
—¿Eso lo pueden hacer?— Todos la miramos expectantes.
—Sí, lo leí en un libro sobre criaturas mágicas una vez, y parece que es cierto. Nunca lo había comprobado y mira, todos los días aprendes algo nuevo. Lo que me escama un poco es lo de que le entendieras. Si él estaba sorprendido no te haces una idea de lo que siento yo.
—Puede ser cualquier chorrada, al ser una bruja verde igual me ha salido ese don.
Entiendo a los animales, o al menos lo más básico, no sería raro que lo hiciera también con criaturas del bosque.
— Yo quería dar una explicación razonable para esto, dentro de lo que se podía llamar «razonable» en esos momentos.
—O quizá es algo como lo de los libros y cada una entiende a un ser.— Elena quiso aportar su granito de arena.
—Me da la sensación de que es otra cosa, una bruja verde tiene cierto entendimiento de todo esto, pero hasta cierto punto. Mi prima era una bruja verde.— Miró a Almu y Manuela.— Pero nunca consiguió hablar con un elfo. Ni con ninguna de las criaturas que nos encontramos en nuestro camino.
—¿Qué más habéis visto que no nos habéis dicho?— Manuela se acercó a preguntarle.
—Alguna ninfa, hadas, duendes, ya os dije el otro día que tampoco hemos sido muy agraciadas con la visión de criaturas.
De todas formas tampoco va con el tipo de bruja, así que hay algo en ti que todavía no has descubierto.
— Me miró intensamente. Bueno, todos lo hicieron y me sentí algo cohibida en ese momento.
—Tranquila, descubriremos qué es, y no te asustes porque seguramente sea algo bueno.—Almu se acercó a mí y rodeó mis hombros con su brazo.— Puedes hablar con elfos, ¿cómo va a ser malo eso?
—Tienes razón, gracias.— Miré a mi alrededor y sonreí. Aun así un pequeño enjambre de mariposas se me quedó revoloteando en el estómago. Tenía que averiguar qué me pasaba.
Seguimos con nuestra pequeña excursión pero no volvimos a encontrarnos ninguna otra criatura extraña. Puede que el elfo avisara a su pueblo como dijo y se estuvieran escondiendo mejor.
Cuando volvimos a casa y entré en mi cuarto me puse a buscar por internet todo lo que pudiera encontrar sobre los idiomas de los elfos.
No sé si lo has buscado alguna vez, pero básicamente los elfos de Tolkien acaparan todos los resultados del buscador.
Apagué el teléfono y decidí que mañana pediría algunos libros a Luján. Seguro que ella tenía más información.